6. El regreso

(Rhaegar Drakhan)

Las puertas de mi lujoso automóvil negro se abrieron con suavidad cuando el vehículo se detuvo frente a la gran mansión que se alzaba imponente entre los bosques de Altheris, mi tan amada residencia la herencia que con honor y amor me otorgaron mis padres.

Conocida como la fortaleza de Fenrirth, es una imponente estructura situada en el corazón de Altheris, rodeada de bosques frondosos y montañas que sirven como barrera natural.

Su diseño fusiona la arquitectura antigua con toques modernos, reflejando tanto el linaje de los alfas como la necesidad de estos de adaptarse a los nuevos tiempos.

La mansión es una fortaleza con torres altas y muros de piedra oscura, reforzados con hierro y grabados con antiguos símbolos de protección lycan.

Su tamaño es colosal pues diseñada para albergar no solo al más grande entre los lobos y su círculo cercano, sino también a miembros clave de la manada y aliados estratégicos.

Así que tras llegar desciendo del auto con la gracia de un feroz depredador a sabiendas de que me encuentro en mi hogar haciendo inminente que mis ojos no recorrieran el paisaje con un aire de reconocimiento silencioso sintiendo de paso como la energía de mi territorio me envuelve.

Darian aprovechando las circunstancias siguió mi ejemplo y tras salir cerró la puerta tras de él mientras se acomodaba la chaqueta con una actitud despreocupada la que casi siempre suele llevar.

— Siempre es bueno estar en casa — comentó Darian estirándose levemente mientras observaba la estructura de la mansión con suma satisfacción.

— Demasiado tiempo fuera — respondí con una voz grave mientras avanzaba hacia la entrada.

Al cruzar las puertas los miembros de la manada allí presentes inclinaron la cabeza en señal de respeto, sabían que su líder era un hombre de pocas palabras por lo que mi presencia hablaba por sí sola.

Los pasillos de piedra y madera crujían bajo mis pies firmes en su marcha mientras avanzaba haciéndome por ello recordar el sonido característico que alberga mi hogar en su interior.

Una vez dentro me dejó caer en el sillón de cuero negro detrás del escritorio dentro de mi oficina apoyando de paso los codos contra los apoyabrazos llevando de seguido mis dedos hacia la parte alta de mi cabeza junto a los laterales intentando con ello con un leve masaje disipar la tensión que se asentaba dentro de mi cabeza.

Yo bien sabía que aquello no era por los asuntos de la manada ni por los conflictos que había resuelto en el extranjero, no, bien sabía que no tenía que ver con nada de ello sino con a aquella extraña mujer.

El choque en el aeropuerto, el contacto fugaz, su aroma y un susurro de algo ancestral despertando dentro de mí en aquel instante era algo que mi parte animal reconocía, un eco de instinto que no había sentido en toda mi vida.

— Tu cara lo dice todo — se burló Darian sentándose despreocupadamente en una de las sillas frente al escritorio desde donde me miraba con a aquella expresión, la misma que solía poner siempre cuando quería buscar decir algo que sabía bien que me molestaría.

A sabiendas de esto entrecerré los ojos — no sé de qué hablas.

— Por favor dime ¿Cuándo fue la última vez que volviste de un viaje con ese aire pensativo?

Y empezó con su sermón de hoy, exhalando deje que un suspiro saliese de mí, no iba a darle la satisfacción de recibir una respuesta en estos momentos esa era mi intención pero en el fondo sabía que algo había cambiado y no importaba cuánto intentara ignorarlo el recuerdo de aquella mujer de cabello negro y vestido blanco seguía persiguiéndome y algo dentro de mi sabía a capa y espada que ese encuentro no había sido una simple casualidad.

Intentando ignorarlo me puse de pie y me acerque hasta la gran ventana de mi despacho la misma que tiene vista directa hacía una parte de la ciudad desde donde podía contemplar como la luz de la luna se reflejaba en lo alto de los tejados y las calles dándole un aire de calma engañosa a la ciudad, más aun mi mente sin embargo estaba lejos de aquella tranquilidad pues aparentemente por más que lo intentase no podía sacarme de la cabeza lo que había ocurrido.

— Apenas fue un choque… — susurre cerrando los ojos  aun a sabiendas de que mi interior decía lo contrario porque había algo en ella que había despertado a Varkar de una manera jamás sentida.

— ¿Sigues con eso en la cabeza cierto? — preguntó Darian cruzándose de brazos.

— No debería — admití intentando ignorar mis emociones — pero hay algo en ella, Darian, no es solo su aroma o su presencia todo en ella fue inquietante.

Darian arqueó una ceja pocas veces me había visto tan absorto en un pensamiento, yo solía ser pragmático, implacable y sobre todo, muy difícil de alterar pero ahora eso había cambiado.

— Tu instinto nunca ha fallado — señaló, apoyándose contra el escritorio — por lo que si esa mujer significa algo lo descubrirás tarde o temprano.

Tras escucharle solté un suspiro, sin alejar la mirada de la ciudad mis pensamientos no tenían calma pues estaba inquieto más de lo normal.

Darian sonrió con sorna se puso de pie y rodeo el escritorio, desde allí me miró con su extraño aire de tranquilidad aparentemente se encontraba preparando para decir algo más sin embargo solo alcanzo a palmear mi hombro antes de que se dejase escuchar el timbre de su móvil.

Sacándolo de su chaqueta lo contemplo aparentemente era un mensaje uno que lo desconcertó y solo alcanzo a decir — sea lo que sea, espero que no nos meta en problemas o que al menos valga la pena pues tenemos cosas que atender y que no pueden esperar.

Lo mire su rostro rápidamente había cambiado de expresión se veía tenso y preocupado de la nada en aquel momento — ¿Ahora qué? — cuestione.

— Problemas en la compañía, hemos sido víctimas de sabotaje y la información que hay en juego solo ha podido ser tomada desde adentro alguien alteró los sistemas de seguridad y desvió fondos, causando pérdidas millonarias y retrasos en proyectos claves.

Estaba absorto, simplemente acababa de llegar y ya habían problemas — ¿Qué? — solo alcance a decir mientras intentaba procesar a aquella información.

Yo soy dueño y CEO de Drakhan Industries, un imperio empresarial con ramas en tecnología, seguridad privada y comercio internacional.

Mi empresa no solo le otorga influencia económica, sino que también me permite mantener el equilibrio entre humanos y licántropos, ocultando la existencia de los míos mientras protejo a las manadas bajo su mando. Drakhan Industries tiene estrechos lazos con gobiernos y organizaciones de seguridad, lo que le brinda acceso a información valiosa sobre amenazas externas.

Y es así como de la nada la gente busca sacar mi espíritu de maldad al querer destruir lo que con tanto empeño eh conseguido.

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