(Rhaegar Drakhan)
Las puertas de mi lujoso automóvil negro se abrieron con suavidad cuando el vehículo se detuvo frente a la gran mansión que se alzaba imponente entre los bosques de Altheris, mi tan amada residencia la herencia que con honor y amor me otorgaron mis padres.
Conocida como la fortaleza de Fenrirth, es una imponente estructura situada en el corazón de Altheris, rodeada de bosques frondosos y montañas que sirven como barrera natural.
Su diseño fusiona la arquitectura antigua con toques modernos, reflejando tanto el linaje de los alfas como la necesidad de estos de adaptarse a los nuevos tiempos.
La mansión es una fortaleza con torres altas y muros de piedra oscura, reforzados con hierro y grabados con antiguos símbolos de protección lycan.
Su tamaño es colosal pues diseñada para albergar no solo al más grande entre los lobos y su círculo cercano, sino también a miembros clave de la manada y aliados estratégicos.
Así que tras llegar desciendo del auto con la gracia de un feroz depredador a sabiendas de que me encuentro en mi hogar haciendo inminente que mis ojos no recorrieran el paisaje con un aire de reconocimiento silencioso sintiendo de paso como la energía de mi territorio me envuelve.
Darian aprovechando las circunstancias siguió mi ejemplo y tras salir cerró la puerta tras de él mientras se acomodaba la chaqueta con una actitud despreocupada la que casi siempre suele llevar.
— Siempre es bueno estar en casa — comentó Darian estirándose levemente mientras observaba la estructura de la mansión con suma satisfacción.
— Demasiado tiempo fuera — respondí con una voz grave mientras avanzaba hacia la entrada.
Al cruzar las puertas los miembros de la manada allí presentes inclinaron la cabeza en señal de respeto, sabían que su líder era un hombre de pocas palabras por lo que mi presencia hablaba por sí sola.
Los pasillos de piedra y madera crujían bajo mis pies firmes en su marcha mientras avanzaba haciéndome por ello recordar el sonido característico que alberga mi hogar en su interior.
Una vez dentro me dejó caer en el sillón de cuero negro detrás del escritorio dentro de mi oficina apoyando de paso los codos contra los apoyabrazos llevando de seguido mis dedos hacia la parte alta de mi cabeza junto a los laterales intentando con ello con un leve masaje disipar la tensión que se asentaba dentro de mi cabeza.
Yo bien sabía que aquello no era por los asuntos de la manada ni por los conflictos que había resuelto en el extranjero, no, bien sabía que no tenía que ver con nada de ello sino con a aquella extraña mujer.
El choque en el aeropuerto, el contacto fugaz, su aroma y un susurro de algo ancestral despertando dentro de mí en aquel instante era algo que mi parte animal reconocía, un eco de instinto que no había sentido en toda mi vida.
— Tu cara lo dice todo — se burló Darian sentándose despreocupadamente en una de las sillas frente al escritorio desde donde me miraba con a aquella expresión, la misma que solía poner siempre cuando quería buscar decir algo que sabía bien que me molestaría.
A sabiendas de esto entrecerré los ojos — no sé de qué hablas.
— Por favor dime ¿Cuándo fue la última vez que volviste de un viaje con ese aire pensativo?
Y empezó con su sermón de hoy, exhalando deje que un suspiro saliese de mí, no iba a darle la satisfacción de recibir una respuesta en estos momentos esa era mi intención pero en el fondo sabía que algo había cambiado y no importaba cuánto intentara ignorarlo el recuerdo de aquella mujer de cabello negro y vestido blanco seguía persiguiéndome y algo dentro de mi sabía a capa y espada que ese encuentro no había sido una simple casualidad.
Intentando ignorarlo me puse de pie y me acerque hasta la gran ventana de mi despacho la misma que tiene vista directa hacía una parte de la ciudad desde donde podía contemplar como la luz de la luna se reflejaba en lo alto de los tejados y las calles dándole un aire de calma engañosa a la ciudad, más aun mi mente sin embargo estaba lejos de aquella tranquilidad pues aparentemente por más que lo intentase no podía sacarme de la cabeza lo que había ocurrido.
— Apenas fue un choque… — susurre cerrando los ojos aun a sabiendas de que mi interior decía lo contrario porque había algo en ella que había despertado a Varkar de una manera jamás sentida.
— ¿Sigues con eso en la cabeza cierto? — preguntó Darian cruzándose de brazos.
— No debería — admití intentando ignorar mis emociones — pero hay algo en ella, Darian, no es solo su aroma o su presencia todo en ella fue inquietante.
Darian arqueó una ceja pocas veces me había visto tan absorto en un pensamiento, yo solía ser pragmático, implacable y sobre todo, muy difícil de alterar pero ahora eso había cambiado.
— Tu instinto nunca ha fallado — señaló, apoyándose contra el escritorio — por lo que si esa mujer significa algo lo descubrirás tarde o temprano.
Tras escucharle solté un suspiro, sin alejar la mirada de la ciudad mis pensamientos no tenían calma pues estaba inquieto más de lo normal.
Darian sonrió con sorna se puso de pie y rodeo el escritorio, desde allí me miró con su extraño aire de tranquilidad aparentemente se encontraba preparando para decir algo más sin embargo solo alcanzo a palmear mi hombro antes de que se dejase escuchar el timbre de su móvil.
Sacándolo de su chaqueta lo contemplo aparentemente era un mensaje uno que lo desconcertó y solo alcanzo a decir — sea lo que sea, espero que no nos meta en problemas o que al menos valga la pena pues tenemos cosas que atender y que no pueden esperar.
Lo mire su rostro rápidamente había cambiado de expresión se veía tenso y preocupado de la nada en aquel momento — ¿Ahora qué? — cuestione.
— Problemas en la compañía, hemos sido víctimas de sabotaje y la información que hay en juego solo ha podido ser tomada desde adentro alguien alteró los sistemas de seguridad y desvió fondos, causando pérdidas millonarias y retrasos en proyectos claves.
Estaba absorto, simplemente acababa de llegar y ya habían problemas — ¿Qué? — solo alcance a decir mientras intentaba procesar a aquella información.
Yo soy dueño y CEO de Drakhan Industries, un imperio empresarial con ramas en tecnología, seguridad privada y comercio internacional.
Mi empresa no solo le otorga influencia económica, sino que también me permite mantener el equilibrio entre humanos y licántropos, ocultando la existencia de los míos mientras protejo a las manadas bajo su mando. Drakhan Industries tiene estrechos lazos con gobiernos y organizaciones de seguridad, lo que le brinda acceso a información valiosa sobre amenazas externas.
Y es así como de la nada la gente busca sacar mi espíritu de maldad al querer destruir lo que con tanto empeño eh conseguido.
La sangre es difícil de limpiar por lo que no importa cuánto restriegues, siempre queda algo de ella, de su esencia ya sea en las grietas de la piel, bajo las uñas o en el batir mismo del viento, siempre allí esta presente. A veces creo que me he deshecho de ella, que he borrado cada rastro suyo, pero al ducharme y cerrar los ojos la siento otra vez allí, caliente, espesa, pegajosa y con aquel aroma tan metálico y familiar. Yo siempre eh sido un espectro en la sombra, una figura sin pasado y con un futuro incierto, desde que tenía memoria mi vida había sido una rutina meticulosamente calculada de entrenamientos, misiones y supervivencia y por ende caos y destrucción. Hola, me presentó, me llaman Umbra y tengo veinticinco años, la verdad no sé ahora mismo qué tanto de mí es real y qué tanto es lo que me hicieron ser, pero aquí estoy luchando por vivir. Recuerdos no tengo ni siquiera de mi propia infancia solo entre mis pensamientos pululan fragmentos dispersos de algo que parecer
El aeropuerto estaba abarrotado de gente que iba y venía con prisa envueltos en el bullicio de los anuncios de los avisos de los próximos vuelos en marcha y el sonido de las maletas rodando sobre el suelo pulido por doquier cada quién atendiendo sus asuntos. Yo avanzaba entre la multitud pasando desapercibida llevando a aquel vestido de color blanco de tirantes entallado en la parte superior, largo hasta las rodillas de falda amplia con caída recta que, aunque resaltaba mi figura delgada lo eh de admitir lo odiaba con creces y con toda mi alma, mi pelo negro como la noche caía contra mi espalda baja al mismo tiempo liso y perfectamente peinado y todo combinaba a la perfección con mis zapatos de tacón corto junto a aquella maleta que llevaba a rastras. Sí, ante cualquier persona que ahora sea capaz de observarme pudiera llegar a pasar desapercibida o incluso llegarían a pensar cualquier cosa, pero, menos algo conciso porque estoy cien por ciento segura de que nadie podría adivinar la
La llamada terminó al instante así que apretando mi mandíbula me enfoque, tenía solo una oportunidad y no la iba a desperdiciar, guardando el teléfono levante mi vista hacía el frente desde donde podía contemplar cómo la tan soleada tarde se extendía por la imagen innegable de la ciudad a lo lejos. No paso mucho tiempo cuando el transporte proporcionado por la organización apareció frente a mí junto con mi informante por lo que rápidamente se concretó todo junto con la sentencia inminente de muerte en contra de Viktor Arseny. Arseny es un ex militar, un traficante de información que había estado vendiendo secretos sobre organizaciones clandestinas incluyendo sobre la Sombra Roja, la organización para la que trabajo. Se decía que tenía contactos con varias mafias y que su red de espías podía poner en peligro a clientes y asesinos por igual. La orden era clara: eliminarlo antes de que pudiera hacer público cualquier dato comprometedor. Ya para cuando la noche calló yo me encontraba
(Rhaegar Drakhan) Finalmente eh regresado a mi tierra, a la Altheris que representa todo mi mundo cansado pero firme después de haberme enfrentado a dos semanas completas resolviendo dispuestas entre manadas aliadas, asuntos entre territorios y problemas entre castas y lealtades pendidas de un hilo. Sí, soy un laycan. El peso de la responsabilidad siempre estaba ahí, latente y tangible, aunque no era el único que lo llevaba a cuesta, Varkar mi lobo sufría tanto como yo las consecuencias de liderar junto a la responsabilidad de proteger a nuestra gente. Sí, nosotros no teníamos tiempo para debilidades, no había espacio para distracciones — me rio con algo de pesadez — … hasta que la vi. El aeropuerto estaba lleno de vida pero también de ruido y caos, la gente se movía por todos lados, algunos con la mente ocupada en sus propios asuntos y dilemas mientras que otros tantos andaban sin rumbo. Era un entorno que conocía bien, un lugar donde la vida humana parecía ajena a todo lo que
(Rhaegar Drakhan) El ally brathair es un concepto antiguo y profundo que describe la relación entre los lobos en la manada, especialmente entre el alfa y el beta, quienes están unidos no solo por la jerarquía, sino por un vínculo más profundo y simbólico. El ally brathair simboliza una hermandad de sangre, una conexión que trasciende las palabras y va más allá del deber y de liderazgo, este lazo se forja en momentos de peligro, confianza mutua y la protección de la manada y una vez se forja nunca se puede romper porque también tiene un componente emocional profundo. Aunque ambos en el ally brathair pueden y podemos ser fuertes y estoicos por fuera, dentro de la relación hay una comprensión de sentimientos compartidos. Esta confianza va más allá de la estrategia y el poder: se trata de una relación de camaradería genuina, donde ambos nos permitimos ser vulnerables entre nosotros mismos. Yo sé muy bien que Darian es alguien siguiendo lo que es el ally brathair que está dispuesto