(Rhaegar Drakhan)
Finalmente eh regresado a mi tierra, a la Altheris que representa todo mi mundo cansado pero firme después de haberme enfrentado a dos semanas completas resolviendo dispuestas entre manadas aliadas, asuntos entre territorios y problemas entre castas y lealtades pendidas de un hilo. Sí, soy un laycan.
El peso de la responsabilidad siempre estaba ahí, latente y tangible, aunque no era el único que lo llevaba a cuesta, Varkar mi lobo sufría tanto como yo las consecuencias de liderar junto a la responsabilidad de proteger a nuestra gente.
Sí, nosotros no teníamos tiempo para debilidades, no había espacio para distracciones — me rio con algo de pesadez — … hasta que la vi.
El aeropuerto estaba lleno de vida pero también de ruido y caos, la gente se movía por todos lados, algunos con la mente ocupada en sus propios asuntos y dilemas mientras que otros tantos andaban sin rumbo.
Era un entorno que conocía bien, un lugar donde la vida humana parecía ajena a todo lo que yo representaba, sin embargo, mientras caminaba por el pasillo hacia la salida algo en el aire cambió, no era algo que se pudiera ver o tocar era simplemente como que el aire de pronto se volvió más pesado aun más de lo normal y de pronto, un aroma peculiar.
Un perfume extraño, desconocido, potente y penetrante inundo mis sentidos, no era el típico olor a productos de cosmética o a la humedad que suele haber en este lugar, era algo más, algo que llegó directo a mis sentidos, algo que inmediatamente me obligo a detenerme, con mi olfato lo escrute con cuidado agudizando mi percepción intentando detectar de donde a aquel venía pero aun así no lo descubría.
Aquel aroma era dominante, era como si un instinto animal hubiera sido despertado en mi interior y que a como diera lugar buscaba robarme la calma.
Hasta que… finalmente la vi, antes de que pudiera darse cuenta de que la estaba buscando.
Estaba allí, como una sombra entre la multitud con su vestido blanco que parecía solo denotar pureza, la misma portaba una delicadeza que no parecía ser parte siquiera de este lado del mundo alojado en este espacio tan mundano como lo representa este lugar el cual hacía que su figura se destacara sin esfuerzo.
Su cabello negro, largo y suelto parecía reflejar la luz de manera inusual, como si estuviera hecho de la misma oscuridad que el ser superior portaba en su interior y esos ojos esmeralda combinados con un tenue azul celestial que aunque me observaron por poco tiempo dejaron una marca imborrable en mi alma.
Cuando se alejó dejando sus disculpas abandonas en el aire no pude dejar de seguirla con la mirada, sin saber siquiera bien por qué, pero algo dentro de mí me instaba a no apartar los ojos de ella.
Cada movimiento suyo era casi etéreo, como si flotara como si no perteneciera ni siquiera al mundo humano.
No fue solo su apariencia, sino la forma en que se movía todo en ella era cautivador y a la vez desconcertante, su olor se mezclaba con la multitud, pero de alguna manera yo podía identificarlo entre miles o millares de existencias.
Era tan salvaje, tan natural que de inmediato el lobo en mi interior comenzó a aullar.
Yo no estaba acostumbrado a sentir tales cosas como un alfa solitario al que la diosa luna le negó a alguna vez la existencia de su mate, vivo mi vida lejos del romance y de las relaciones o al menos eso intento pues había tenido que aprender a ser un líder frío y distante abandonando de paso la idea de amar que a alguna vez pensé tener.
La pasión y el deseo no tenían cabida en mi mundo, al menos no hasta este momento, pero, cuando sus ojos se encontraron fugazmente con los míos algo despertó en mi interior, era como si todo lo que había conocido hasta este momento se desvaneciera, como si todo lo demás hubiera perdido importancia.
Una oleada de calor recorrió mi cuerpo, algo más allá de la atracción física, algo profundo que me hizo dudar por un segundo, no era solo deseo, ni tan siquiera curiosidad, era como si una parte de mi propia esencia esa que normalmente mantengo encerrada estuviera pidiendo a gritos algo que yo no le podía otorgar y que ni siquiera sabía con exactitud que era.
Algo en mis entrañas me decía que ella no era cualquier mujer, que ella tenía un propósito en la vida incluyendo en la mía aunque no pudiera ver claro aún cuál era.
Sintiendo como el alma que en mi dormía, la bestia contenida despertaba de un eterno sueño recordé por un momento mi promesa olvidada pues mis instintos apaciguados con los años y ahora vivos y latentes me empujaban a acercarme a conocerla y a entender que era lo que me acercaba a ella de esa manera.
Lo intenté, si lo hice, pero algo me detuvo, algo que me decía bien claro que aún no debía, que aún no era el momento.
Las tensiones con las manadas, los compromisos que debía de cumplir, mi rol como líder todo eso eran más importantes y más urgentes ahora que efectivamente esto.
El contacto visual duró solo unos segundos, pero en esos segundos algo se rompió dentro de mí, la atracción fue visceral, más allá de lo físico.
Fue prácticamente un reconocimiento donde las imágenes viajaron de manera fugaz en mi mente, ecos de algo que no lograba recordar del todo, algo que había estado guardado en mi subconsciente, algo de una vida pasada, un vínculo lejano y profundo que no comprendía a sinceridad y que una vez decidí olvidar.
Ella no pareció notarlo de la misma manera, no hubo ningún gesto de reconocimiento ni nada que se le pareciera por parte suya, ella simplemente continuó su camino perdiéndose entre la multitud mientras yo me quede allí, parado e inmóvil.
Un sentimiento extraño me invadió como si hubiera perdido algo sin haberlo siquiera tocado, era una sensación incómoda como si la pieza que faltaba en mi vida se deslizara entre mis dedos sin que pudiera hacer nada para retenerla.
— ¿Rhaegar? — la voz de Darian mi beta me hizo salir del trance ayudándome a aclarar de paso mis pensamientos.
Sabía perfectamente lo que Darian estaba pensando y lo que este quería preguntar sin ni siquiera mirarlo, sabía bien que había notado lo que en lo secreto estaba ocurriendo, eso estaba claro siendo mi ally brathair por el lazo entre lobos que existe entre ambos cosa que era algo innegable y era algo que no le podía del todo esconder.
(Rhaegar Drakhan) El ally brathair es un concepto antiguo y profundo que describe la relación entre los lobos en la manada, especialmente entre el alfa y el beta, quienes están unidos no solo por la jerarquía, sino por un vínculo más profundo y simbólico. El ally brathair simboliza una hermandad de sangre, una conexión que trasciende las palabras y va más allá del deber y de liderazgo, este lazo se forja en momentos de peligro, confianza mutua y la protección de la manada y una vez se forja nunca se puede romper porque también tiene un componente emocional profundo. Aunque ambos en el ally brathair pueden y podemos ser fuertes y estoicos por fuera, dentro de la relación hay una comprensión de sentimientos compartidos. Esta confianza va más allá de la estrategia y el poder: se trata de una relación de camaradería genuina, donde ambos nos permitimos ser vulnerables entre nosotros mismos. Yo sé muy bien que Darian es alguien siguiendo lo que es el ally brathair que está dispuesto
(Rhaegar Drakhan) Las puertas de mi lujoso automóvil negro se abrieron con suavidad cuando el vehículo se detuvo frente a la gran mansión que se alzaba imponente entre los bosques de Altheris, mi tan amada residencia la herencia que con honor y amor me otorgaron mis padres.Conocida como la fortaleza de Fenrirth, es una imponente estructura situada en el corazón de Altheris, rodeada de bosques frondosos y montañas que sirven como barrera natural.Su diseño fusiona la arquitectura antigua con toques modernos, reflejando tanto el linaje de los alfas como la necesidad de estos de adaptarse a los nuevos tiempos.La mansión es una fortaleza con torres altas y muros de piedra oscura, reforzados con hierro y grabados con antiguos símbolos de protección lycan.Su tamaño es colosal pues diseñada para albergar no solo al más grande entre los lobos y su círculo cercano, sino también a miembros clave de la manada y aliados estratégicos.Así que tras llegar desciendo del auto con la gracia de un
La sangre es difícil de limpiar por lo que no importa cuánto restriegues, siempre queda algo de ella, de su esencia ya sea en las grietas de la piel, bajo las uñas o en el batir mismo del viento, siempre allí esta presente. A veces creo que me he deshecho de ella, que he borrado cada rastro suyo, pero al ducharme y cerrar los ojos la siento otra vez allí, caliente, espesa, pegajosa y con aquel aroma tan metálico y familiar. Yo siempre eh sido un espectro en la sombra, una figura sin pasado y con un futuro incierto, desde que tenía memoria mi vida había sido una rutina meticulosamente calculada de entrenamientos, misiones y supervivencia y por ende caos y destrucción. Hola, me presentó, me llaman Umbra y tengo veinticinco años, la verdad no sé ahora mismo qué tanto de mí es real y qué tanto es lo que me hicieron ser, pero aquí estoy luchando por vivir. Recuerdos no tengo ni siquiera de mi propia infancia solo entre mis pensamientos pululan fragmentos dispersos de algo que parecer
El aeropuerto estaba abarrotado de gente que iba y venía con prisa envueltos en el bullicio de los anuncios de los avisos de los próximos vuelos en marcha y el sonido de las maletas rodando sobre el suelo pulido por doquier cada quién atendiendo sus asuntos. Yo avanzaba entre la multitud pasando desapercibida llevando a aquel vestido de color blanco de tirantes entallado en la parte superior, largo hasta las rodillas de falda amplia con caída recta que, aunque resaltaba mi figura delgada lo eh de admitir lo odiaba con creces y con toda mi alma, mi pelo negro como la noche caía contra mi espalda baja al mismo tiempo liso y perfectamente peinado y todo combinaba a la perfección con mis zapatos de tacón corto junto a aquella maleta que llevaba a rastras. Sí, ante cualquier persona que ahora sea capaz de observarme pudiera llegar a pasar desapercibida o incluso llegarían a pensar cualquier cosa, pero, menos algo conciso porque estoy cien por ciento segura de que nadie podría adivinar la
La llamada terminó al instante así que apretando mi mandíbula me enfoque, tenía solo una oportunidad y no la iba a desperdiciar, guardando el teléfono levante mi vista hacía el frente desde donde podía contemplar cómo la tan soleada tarde se extendía por la imagen innegable de la ciudad a lo lejos. No paso mucho tiempo cuando el transporte proporcionado por la organización apareció frente a mí junto con mi informante por lo que rápidamente se concretó todo junto con la sentencia inminente de muerte en contra de Viktor Arseny. Arseny es un ex militar, un traficante de información que había estado vendiendo secretos sobre organizaciones clandestinas incluyendo sobre la Sombra Roja, la organización para la que trabajo. Se decía que tenía contactos con varias mafias y que su red de espías podía poner en peligro a clientes y asesinos por igual. La orden era clara: eliminarlo antes de que pudiera hacer público cualquier dato comprometedor. Ya para cuando la noche calló yo me encontraba