—Aunque seas adulta, has crecido a mi lado, y sin tus padres, ¡claro que tengo que preocuparme por ti, y no dejar que te engañe cualquiera!Eiden también estaba enfurecido de verdad, y la mirada que dirigió a Henry fue fría.Cristina no pudo seguir aguantando, simplemente se la jugó y le dijo: —No es ningún cachondeo mi decisión de salir con Henry, realmente creo que es una buena persona, me siento muy feliz y a gusto con él estos días...—¡Ya dije que no apruebo esta relación! —interrumpió Eiden furioso, con el cubierto de la mano cayendo pesadamente sobre la mesa, haciendo un ruido sordo. —Cristina, vuelve a casa conmigo.Cristina ya no tuvo en cuenta la presencia del profesor Bernal, y se levantó con valentía y dijo: —¡No estamos en la casa de los Frías, aquí tú no mandas!—Cristina, ¡me preocupa que te estén engañando!—Afirmas que tienes deber de cuidarme, pues bien, dime con qué papel lo haces, un conocido cercano o mi supuesto... ¡hermano!Acentuó la última palabra.Eiden estaba
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