Capítulo 67 – RedescubriéndoseEl sonido del mar era una melodía constante, relajante, casi hipnótica. Isabela cerró los ojos y dejó que la brisa cálida acariciara su piel. El sol acariciaba suavemente su rostro, mientras las olas rompían con suavidad contra la orilla. Allí, en la playa, lejos de todo lo que había pasado, sentía que podía respirar un poco más fácil. Por fin estaba en un lugar donde el tiempo parecía detenerse, donde la paz parecía al alcance de la mano.Gabriel la observaba con atención, respetando su espacio. No la presionaba, no intentaba llenar el silencio con palabras innecesarias. Solo estaba allí, a su lado, brindándole el respiro que tanto necesitaba. Sabía que, por más que lo intentara, no podía apresurar su sanación. Solo debía esperar y estar a su lado.Después de unos minutos, ella giró el rostro hacia él. Sus ojos, normalmente cargados de dolor, parecían reflejar una ligera calma.-No recuerdo la última vez que me sentí así... tranquila -dijo con una voz s
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