Todos los capítulos de Dulce Castigo: La chef curvy del Magnate: Capítulo 31 - Capítulo 40
58 chapters
30-¿Tú hiciste qué…?
SalvadorLa resaca me despierta con un dolor punzante en la cabeza. Gruño y me paso una mano por el rostro. Siento la boca seca y el estómago revuelto.Me siento en la cama y lo primero que noto es que sigo vestido con la ropa de ayer.Lo segundo es que la cama a mi lado está vacía ¿Dónde demonios está Renata?Y lo tercero, es que mis ojos recorriendo la habitación, dan con un vaso de agua y un frasco de aspirinas en la mesita de noche. Sonrío ligeramente, pensando que Renata lo dejó ahí, seguramente no está en la cama porque ya bajó por el desayuno. Me tomo la pastilla y me meto a la ducha, intentando aliviar la resaca.Cuando bajo a la cocina, lo primero me estrello con la imagen animada de una Marina que se mueve de un lado a otro al ritmo de una canción que creo que está en español.Cuando se gira, sus ojos se topan conmigo y la veo abrir mucho la mirada mientras que su piel, normalmente morena, se pone pálida, aunque en sus mejillas se enciende un rubor.Eso es nuevo y… curioso
Leer más
31- Jugando con fuego
MarinaEstaba tan concentrada en la conversación de Salvador y la lagarta que olvidé por completo guardar mi celular en el bolsillo.Y es por eso que cuando vibra sobre el mesón de la cocina me sobresalta por completo. Me giro rápidamente y veo el nombre iluminado en la pantalla: Federico Montenegro.Trato, juro que trato de moverme con una rapidez inhumana oara evitar el hombre enfrente mio veo el remitente, pero antes de que pueda reaccionar, una sombra se cierne sobre mí. No tengo que ser bruja para saber de quién se trata: Salvador. Se queda mirando el teléfono con el ceño fruncido, sus ojos oscuros recorriendo la pantalla con intensidad peligrosa, antes de lentamente inclinar el rostro y llevar esos ojos juzgadores hacia mi.—¿Por qué demonios mi primo te está llamando? —su voz es baja, pero tensa, afilada como una hoja lista para cortar.Sé que sin importar la respuesta que de, esto va a ser una pelea segura, porque cuándo este hombre quiere puede ser totalmente irracional, en o
Leer más
32- No es lo que parece
SalvadorMis ojos están fijos en Renata, la rabia está bullendo dentro de mí mientras la veo sonreírme con esa frescura. Cómo si no hubiese pasado absolutamente nada.Y además ¿Tontito? Qué demonios es esa m****a.Hastiado de la situación, la tomo del brazo y nos hago salir de la cocina, directo hacia mi estudio, cuándo entramos cierre la puerta y me giro hacia ella que me está viendo confundida. Cómo si no entendiera mi actitud.Eso me cabrea mucho más.—Renata son las cinco de la tarde, has estado afuera desde la noche anterior—le digo, y aunque trato de calmarme, con cada palabra que sale de mi, mi cabreo se hace mayor.—Amor, te dije que estaba en mi apartamento, no entiendo porque estás actuando así.No lo puedo creer…Dando un paso más cerca de ella, inclino mi rostro hacia abajo para mirarla de frente antes de hablar con los dientes apretados de la rabia:—¿No lo entiendes? Volteemos la situación, a ver si eso te hace entender. Que tal si yo salgo a las seis de la tarde, tu me l
Leer más
33- ¿Vas a traicionarlo?
MarinaEl grito ahogado de Daniel me despierta. Estoy empapada en sudor, jadeando, con el corazón golpeando frenéticamente contra mi pecho. Me toma un segundo recordar dónde estoy. La mansión. Mi cuarto. No fue real… pero se sintió como si lo fuera.Me llevo las manos al rostro. No puedo seguir así.En el sueño, Daniel me llamaba, su voz desesperada, pidiendo ayuda. Luego desaparecía, y todo lo que me quedaba era su grito y el sonido de una puerta cerrándose. Me levanto lentamente, con el cuerpo aún tembloroso, y camino descalza hasta la ventana. El cielo está cubierto. Hay una pesadez en el aire, como si algo terrible estuviera a punto de ocurrir.Y entonces llega.Mi celular vibra sobre la mesita de noche. Lo tomo, pensando que será David… pero no. Es ese maldito número anónimo otra vez.“¿Quieres pruebas de lo que le puede pasar a tu hermanito? Hoy sabrás lo que es tener miedo de verdad.”Se me congela el alma.La vista se me nubla, y me apoyo en la pared para no caerme. Esto ya no
Leer más
34-Un salto de fe
MarinaNo he dormido.El reloj marca las tres de la madrugada y sigo aquí, sentada en el borde de la cama, con la caja aún sobre las sábanas y la fotografía en mi regazo. La imagen de Daniel golpeado, amarrado, con la mirada apagada, me desgarra el alma cada vez que la veo. Y no puedo dejar de mirarla.Lloré. Lloré hasta que los ojos me ardieron y la garganta se me cerró. Pero ya no me sirve llorar. Tengo que pensar, actuar, sobrevivir.Tengo el impulso de correr hasta el estudio de Salvador, de lanzarle la caja, de gritarle que no todo gira en torno a su maldita empresa, que mi hermano está siendo torturado por algo que ni siquiera entiendo.Pero no lo hago.Porque Salvador no es mi aliado. No todavía. Podría usar esto en mi contra. Podría verlo como una oportunidad perfecta para aplastarme. O peor aún: podría no creerme. Podría pensar que es un nuevo juego sucio mío para ganar tiempo.Y no puedo arriesgarme a eso.Busco desesperadamente el teléfono. Le escribo a Clara. Nada. Llamo a
Leer más
35-Por un segundo, lo deseo
MarinaLas palabras de Fedrico están repitiendose en mi mente como un mantra mientras lo veo.Él va a ayudarme, va a encontrar a Daniel.Ni siquiera lo pienso antes de abrazarlo con fuerza, o intentarlo ya que dentro de un auto es incomodo, cuándo me alejo lo miro a los ojos y trato de proyectar todo mi agradecimiento cuándo le digo:—Gracias.Las lágrimas me corren por las mejillas sin que pueda detenerlas. No sé si confiar en él es un error, pero es lo único que tengo.Él me mira fijamente.—¿Hay algo más que deba saber? Cualquier cosa por pequeña que te parezca puede servir y este es el momento para decirla.Lo pienso por unos segundos pero honestamente no se me ocurre más nada. Ya le he dicho de la deuda, del trato con Salvador y de las llamadas y mensajes. Eso es todo.Y honestamente espero que no haya nada más, porque no creo que pueda aguantarlo.—No —respondo rápido. Tal vez demasiado.—Marina…—No. Por ahora no.Él asiente, pero su mirada me dice que no me cree del todo. No im
Leer más
36- ¿Qué es lo que ocultas?
SalvadorDesde que recibí ese maldito mensaje, no he podido pensar en otra cosa. "¿Y si estuve equivocados todo este tiempo?" Esa pregunta me carcome el cerebro.}Pero las evidencias son claras, ahí está el hermano de Marina, Daniel, envuelto en todo. Están las transacciones.Los giros de dinero, la conversación haciéndose pasar por inversionistas. Todo. Él es el culpable, el estafador.Pero entonces, porque ya no se siente tan correcto, tan certero como antes.Dios mio siento que estoy envejeciendo años con todo este desastre.Me encierro en mi estudio y enciendo la computadora, decidido a hacer algo que llevo todo el día evitando: Revisar la investigación de Marina.Después de haber recibido el mensaje, le pedí a Alex wue me buscara todo lo que pudiera de los hermanos Del Valle, y aunque este me dijo que necesitaría tiempo, ya me llegó un adelanto y no lo he abierto.—Vamos, joder. Si quiero respuestas tengo que revisarlo—me digo, antes de abrir el archivo.Lo abro, esperando encont
Leer más
37-¡No se atrevan a tocarme!
MarinaEste es el desayuno más tenso de la historia.Salvador y Renata están sentados en el comedor mientras les sirvo la comida y ninguno de los dos ha dicho una sola palabra.Ya no se si la rabia es conmigo o es entre ellos, pero lo que sí sé es que la tensión podría cortarse perfectamente con un cuchillo.Es una locura.Estoy a punto de huir hacia la cocina y evitar que en cualquier momento paguen lo que sea que les pasa conmigo cuándo sucede.El sonido seco de la puerta principal estrellándose contra la pared nos hace a todos girar la cabeza al unísono. Estoy terminando de servir el café cuando el estruendo me paraliza. Mis ojos se encuentran con los de Salvador, luego con los de Renata, que frunce el ceño y frunce los labios con desagrado. No pasó ni un segundo más cuando la figura imponente de un hombre mayor irrumpe en la cocina como un huracán.El abuelo de Salvador.—¡¿Cuándo demonios pensabas decirme lo que está pasando?! —ruge el anciano, su rostro rojo de furia, sus ojos
Leer más
38- Es una mujer
SalvadorLa pantalla del celular aún brilla sobre la mesa. El mensaje de Alex resuena en mi mente como una alarma constante.“El hacker encontró una conexión. Necesito que vengas ahora.”Me levanto de golpe. Ofuscado aún por toda la discusión con mi abuelo. Y, sin embargo, no es eso lo que más me pesa. Es Marina. Su cuerpo encorvado, su expresión herida, la manera en que se interpuso entre nosotros sin titubear. Esa imagen me persigue.Me visto rápido. Mientras abro los botones del abrigo, la cabeza me da vueltas. ¿Qué demonios me está pasando?“Si esto no me lleva a la rata, no sé qué más hacer. Estoy cansado de no saber en quién confiar.”Todavía siento el ardor en la mejilla. No por el golpe del abuelo, sino por la furia contenida, por todo lo que no dije... y por lo que dije. Marina. Su nombre vuelve a cruzarse como una lanza en mis pensamientos. Esa mujer...Camino por la habitación con los puños cerrados, pero el sonido del celular vibrando sobre la mesa me hace girar. Pantalla i
Leer más
39- Besarte o matarte
MarinaCamino por el sendero de grava que lleva al extremo del jardín. Federico me espera apoyado contra la verja de hierro. Lleva unas gafas oscuras aunque ya casi no hay sol. No sé si me fastidia su actitud relajada o si la envidio.—Pensé que no ibas a venir —dice, sin moverse.—No tenía otra opción.—digo y estoy por agregar algo más cuando él me interrumpoe.—¿Qué demonios te ha pasado en el rostro?No puedo evitar hacer una mueca porque de hecho e intentado cubrir la marca morada pero sigue viendose.—He tenido un accidente—es todo lo que digo, pero por la forma en que me ve, no me cree.—Claro, un accidente con el puño de alguien.Dejando salir un resoplido decido simplificar las cosas.—Tu abuelo llegó ayer, peleó con Salvador, él fue… horrible, es un hombre horrible y se fueron a las manos, yo solo tuve la brillante idea de atravesarme, pero no es nada.Federico me mira sin poder creer una palabra. Su cara es una mueca de horror pura, antes de dejar salir una maldición.—Marin
Leer más
Escanea el código para leer en la APP