—Bien, Alexa, recuéstate en la camilla —pidió amablemente Andriu.Pasó de un lado a otro el monitor fetal Doppler; al no sentir y no escuchar algún mínimo latido de un corazón, frunció el ceño.—Haremos una prueba de embarazo.—¿Por qué? El ultrasonido no basta para descubrir si hay un bebé dentro.—Sí, pero no escucho nada. Lo mejor es hacer una prueba de sangre.Después de eso, se dirigieron al laboratorio, donde Andriu le dio la orden a Mikel de que tome las pruebas de sangre. En la sala de espera, Alexa estaba pensativa y serena, mientras Carlota caminaba de un lugar a otro.—Espero no seas estéril, porque si es así, la vida de tu padre llegará a su fin y posteriormente la de tu madre.Ante las amenazas de Carlota, Alexa suspiró al recordar a su mamá. Ya hacía un mes y medio que no sabía nada de ella. Una vez que los exámenes estuvieron listos, el doctor la llamó al consultorio; suspiró al leer los resultados y clavó su mirada en Alexa y luego en Carlota. Esta última se impacientó
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