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Todos los capítulos de Ayúdame a sanar mi corazón : Capítulo 41 - Capítulo 50
51 chapters
Capítulo 41: Primer día de congreso.
SĀO PAULO. —¿Hermana por dónde vienes? —Ya estoy entrando al hotel, no te preocupes ya estoy contigo y deja los nervios todo va a salir bien. —Gracias a Dios que ya estás aquí, necesito que me des un abrazo para que me recargues de energía. —Ya casi llego, estoy entrando al salón de conferencia. —Okey, ya te vi, como siempre estás preciosa, llamando la atención por donde pasas. —Hola Evaluna, gracias por venir, ven dame mi abrazo, ahora te voy a presentar a todos esos hombres que te están devorando con la mirada. Édgar Miguel me toma del brazo y me lleva hasta donde están todos los invitados especiales, los exponentes del congreso, por supuesto entre estos está Maicor. —Estimados doctores les presento a mi amiga, más que una amiga, es mi hermana, la doctora Evaluna Oliveira. —Mucho gusto doctora, -el primero en brindarme su mano fue un doctor muy atractivo que viene de Londres- es un placer conocerla. Así se fueron presentando un
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Capítulo 42: Ya Walter lanzó los dados. Comenzó la jugada.
CUBARÁ: Los italianos están aquí, les gustó mucho la construcción del hospital, llegaron dos y por supuesto Walter, él no podía faltar, pero se llevó la gran sorpresa Evaluna no está en el pueblo, así que tuvo que reunirse conmigo aunque no lo quisiera, para mí tampoco es agradable esta conversación. Llegaron en una embarcación, los italianos querían hacer la travesía por el río. Quién me preocupa es Julia, inmediatamente que llegaron se presentó como mi novia, cosa que alarmó a Walter. No dudó en hacerme el comentario. —Arquitecto como si se le llenó el patio de agua, como dicen en el país vecino. —Doctor Walter vamos a aclarar algo, en realidad no tengo porque hacerlo, pero no quiero que haya dudas con respecto a mis sentimientos por Evaluna, me considero un hombre respetuoso de los sentimientos, sobre todo si se trata de la mujer que amo, no me gustan los engaños, mucho menos las mentiras, por eso le voy a aclarar que esa mujer que usted ac
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Capítulo 43: Mi conversación con la anciana del pueblo.
CUBARÁ. Toco la puerta de la vivienda de la anciana y me recibe la mujer que vive con ella y que está a su cuidado. —Buenas tardes. —Buenas tardes ingeniero, pase adelante, Madre lo está esperando. Allí está sentada en su poltrona de madera hecha por los hombres del pueblo, es una silla muy parecida a un trono en cuyo respaldo tiene tallado al sol y la luna. La anciana está rodeada por cojines floreados y sus hombros están cubiertos por una manta tejida de muchos colores, en verdad parece una reina con su pelo largo canoso y su cara llena de arrugas que encierran la sabiduría y el trabajo de muchos años. —Buenas tardes Madre, -me acerco, me arrodillo y le doy un beso en la mano, ella inclina su rostro y me da un beso en la frente. —Buenas tardes hijo, toma asiento por favor. Me siento en una silla frente a ella, no puedo negar que estoy sumamente nervioso, la anciana me mira y siento como si desvistiera mi alma, mi corazón frente a ella es
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Capítulo 44: ¿Volvió con Gael?
CUBARÁ. Mi conversación con la anciana, resultó ser refrescante, de allí he salido aliviado, ahora más que nunca estoy dispuesto a luchar por el amor de Evaluna, pero tengo que saber con exactitud dónde está y ya sé quién me puede dar esa información. Voy a buscar a Naran, ella tiene que saber dónde está Evaluna. —Hey muchacho, ¿me puedes decir dónde está Naran? —La ví en la cocina. —Gracias. COCINA. —Buenas tardes. —Ingeniero que bueno verlo por aquí, ¿Quiere que le prepare un cafecito? —Si claro, -aprendí, bueno en realidad me lo enseñó Evaluna, que a las mujeres del pueblo no podemos decirles que no, sobre todo a las de la cocina- me gustaría tomarme un café. Hola Naran, te andaba buscando, necesito hablar contigo. —Dígame arquitecto, ¿necesita algún medicamento? —No, por favor quiero que me hagas un favor. —Usted dirá. —Por favor, no me lo niegues, dime, ¿dónde exactamente está Evaluna? —No lo sé.
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Capítulo 45: Tú eres la indicada.
CENTRO DE SĀO PAULO. —Mi papá me aconseja que espere, pero no sé si pueda hacerlo, entre nosotros existieron lazos muy fuertes, a pesar del poco tiempo que hemos estado juntos, me atrevo a asegurar que han ocurrido cosas que jamás había experimentado, que han estremecido mi alma, cosas que han tocado muy dentro de mí. Con Juan Carlos he vivido momentos únicos, delante de él he desnudado mi cuerpo y mi alma sin tabú, por eso me duele tanto su mentira, su engaño. Me siento vacía, como si una parte de mí se hubiese ido con él. Pero, tengo que seguir adelante, así me esté muriendo por dentro, me levanto y sigo avanzando. —Evaluna, Evaluna. —Hola Maicor, disculpa no te escuché. —Ya me di cuenta, estabas tan abstraída en tus pensamientos que no me escuchabas, tuve que gritarte. Ya veo que estabas de compras. —Si, en eso estaba, pero ya compré lo que necesitaba. —Que bien, eso significa que podemos sentarnos a tomar un café. ¿Por q
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Capítulo 46: ¿Temes que la historia se repita?
SĀO PAULO. —Evaluna amiga estás bellísima, por allí anda tu galán, ya me preguntó por ti, de seguro piensa que decidiste no venir. —Yo le dije que si venía, aquí entre nosotros no tanto por él sino por ti. —Ja,ja,ja,ja, siempre de mala. —Ven te acompaño al salón, toma mi brazo, me gusta presumirte, para darles envidia. —Ja,ja,ja,ja, ¿quién es el malo ahora? —Tú sabes que me encanta ser malo. Édgar Miguel me toma del brazo y así caminamos por el centro del salón, de inmediato Maicor nos ve y se dirige a nosotros. —Evaluna como siempre acaparando las miradas por donde pasa, Édgar te cuento que está mujer me hizo pasar mucha molestia, siempre que llegaba a algún sitio, todos los muchachos se volteaban a mirarla y yo me mordía los labios de los celos, ella para hacerme rabiar le sonreía a todos, te informo que era muy coqueta. —Doctor, no era muy coqueta, es coqueta aún mantenie esa sonrisa y esa mirada pícara, con la diferencia que yo no
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Capítulo 47: Deja el orgullo a un lado.
SĀO PAULO. Sentí que me desmayaba, por un instante mi vista se nubló, la persona que estaba frente a mí no me miraba, sus ojos color avellana estaban clavados en Maicor. De pronto trato de recuperar la cordura y tratando que mi voz suene normal, le pregunto: —¿Qué haces aquí? —Vine a hablar contigo, bueno si el caballero me lo permite. Maicor está desconcertado, es evidente que el ambiente se ha vuelto tenso, el silencio es abrumador, Maicor lo mira y luego desvía su mirada hacia mí, sin saber que hacer, de pronto con voz recia, muy seguro de sus palabras le responde. —Evaluna es la que decide si desea hablar con usted, si ella le dice que no, le voy a pedir que se retire de inmediato. Tengo que hacer algo, sin conocimiento de causa es notorio la sensación de malestar que ya existe entre los dos. —Está bien, vamos a hablar, Maicor gracias por acompañarme, nos vemos mañana. —¿Estás segura? ¿Quieres qué te deje sola? —Ya la señorit
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Capítulo 48: En el amor tenemos que correr riesgos.
APARTAMENTO DE JUAN CARLOS. —Ahora sí todo terminó, Evaluna no me quiere, solo le bastó unos días lejos de mí para olvidarme, eso significa que nunca me quiso yo sólo fui un escape, un entrenamiento para olvidarse de Gael y lo consiguió nos olvidó a los dos ahora tiene un nuevo amor. Ahora que hago con todo esto que siento. ¡ Que raro! mi mamá me está llamando. —Hola mamá. —Hola hijo, por fin me puedo comunicar contigo. —Mamá recuerda que te dije que en mi lugar de trabajo no había señal para los celulares, sólo nos comunicamos por radio. —¿Dónde estás ahora que tienes señal? —Estoy en Sāo Paulo, te noto preocupada, ¿para que me llamas? —Primero para saber de ti, mi niño ya van varios meses sin escuchar tu voz y también por algo que me preocupa. —¿Qué pasa, te sientes mal? —Yo estoy bien, no te preocupes por eso, lo que sucede es que me encontré con la mamá de Julia, la noté muy preocupada, me dijo que ella salió de Madrid par
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Capítulo 49: ¿Esto es una despedida?
APARTAMENTO DE EVALUNA. —¿Qué pasó anoche? ¡Dios!, no me acuerdo de nada, lo último que recuerdo fue mi conversación con Édgar Miguel, estábamos en una video llamada, yo tomaba whisky y Édgar Miguel se estaba riendo de mí, pero ¿por qué estoy desnuda envuelta en esta bata de baño? ¡No puede ser!, ahora recuerdo que Juan Carlos estaba conmigo, ¿será que dormimos juntos?, ¡madre santa! no recuerdo nada, qué dolor de cabeza tengo. Me huele a café y proviene de mi cocina, ¡Dios!, qué no sea lo que estoy pensando. —Buenos días amor, ¿ya te despertaste? —¿Qué haces tú aquí? ¿Cuándo llegaste? —Yo no me he ido. —¿Tú dormiste aquí? —Si. —¿Dónde? —Por supuesto que contigo, no es la primera vez que lo hago. —Juan Carlos, no juegues conmigo, ¿nosotros dormimos juntos? —Si, en la misma cama, en este apartamento sólo hay una cama y el sofá, yo lamentablemente no entro en ese sofá, es muy chico. —¿Qué pasó entre nosotros? —¿Tant
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Capítulo 50: Ella no es una perita en dulce.
SĀO PAULO. —Muy bien Evaluna ya tú lo decidiste, lo nuestro se terminó, perfecto no te ruego más, así sienta que me estoy desgarrando por dentro no pienso buscarte más. Me voy de este apartamento y no regreso más. Tomo mi abrigo que ya está seco, abro la puerta cuando me tropiezo en la entrada con Édgar Miguel. —Buenos días. —Buenos días, tú eres Juan Carlos, por fin te conozco en persona, ¿puedo pasar? —Sí claro, igual ya me iba, pero te informo que Evaluna no está. —¿Cómo que no está? —No, se fue a desayunar con un tal Maicor. —Ya va, ya va, que no entiendo, te dejó aquí y se fue con Maicor. —Así mismo es. —Amigo, bueno tú aún no eres mi amigo, pero si soy como un hermano de la mujer que nos tiene loco a los dos, por razones distintas por supuesto. Ya veo que te ibas, antes me gustaría hablar contigo, nos podemos sentar, ya veo que hicieron café, si no te importa déjame tomarme un café. Ahora sí, ven siéntate aquí
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