SĀO PAULO. —Evaluna amiga estás bellísima, por allí anda tu galán, ya me preguntó por ti, de seguro piensa que decidiste no venir. —Yo le dije que si venía, aquí entre nosotros no tanto por él sino por ti. —Ja,ja,ja,ja, siempre de mala. —Ven te acompaño al salón, toma mi brazo, me gusta presumirte, para darles envidia. —Ja,ja,ja,ja, ¿quién es el malo ahora? —Tú sabes que me encanta ser malo. Édgar Miguel me toma del brazo y así caminamos por el centro del salón, de inmediato Maicor nos ve y se dirige a nosotros. —Evaluna como siempre acaparando las miradas por donde pasa, Édgar te cuento que está mujer me hizo pasar mucha molestia, siempre que llegaba a algún sitio, todos los muchachos se volteaban a mirarla y yo me mordía los labios de los celos, ella para hacerme rabiar le sonreía a todos, te informo que era muy coqueta. —Doctor, no era muy coqueta, es coqueta aún mantenie esa sonrisa y esa mirada pícara, con la diferencia que yo no
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