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Todos los capítulos de Sangre Criminal: Capítulo 31 - Capítulo 40
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Capítulo 31: Me Urge un Trago
BaldassareEntro al cuarto de billar de la cueva, ubicado en la cuarta planta, y por más que quiero estar solo, no me lo permiten. Mi hermano no deja de pedirme explicaciones.El problema es que Caruso y su gente —ellos se llaman los Sovrano, yo los llamo la cueva—quieren respuestas sobre lo sucedido.El vídeo circula por las redes.Todos en el bajo mundo han visto como los Vitales hemos sido la comedia de los Minniti.Christoph se comunicó enseguida.El viejo solo ladró insultos para sus hijos ineptos. Exigió que regresemos de inmediato.Pero antes, debo calmar las aguas en la cueva.Este cuarto es su sitio de operaciones.Tienen cuatro mesas de billar en el centro, que usan más de mesa y asiento que para jugar. Un sistema de música en una esquina llena las paredes con la voz rasgada de Damiano David, el vocalista de Måneskin. Todos aquí aman a la banda de rock italiana. Me sumo.—El clan Corvi se aseguró de que viéramos sus rostros —señala el Capi.—Solo tenían que traer al chef —esp
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Capítulo 32: Cruzaré la Línea de Fuego
Baldassare—¿Dónde la conociste? —insisto.—Tranquilo, la conocí en el tren —contesta mi hermano, resoplando—. Solo me cayó bien. Estaba nerviosa… y la seguí.—¿Por qué estabas en el tren?Lo investigo con la mirada.Lo encontramos porque ambos llevamos microchips. Chris lo exigió.—Fui a Polistena —susurra Constantino, con la mirada sombría.Me detengo ahí.No voy a seguir preguntando frente a todos. Lo hablaremos en privado.—¿Recuerdas a la chica que me dio una paliza según Chris?—No finjas —interviene Neri con una sonrisa burlona—. Esa patada debió doler.Constantino me empuja para acomodarse en el futón. Los chicos se ruedan, quejándose, pero él los ignora con aire relajado.—Joder, nunca vi el video, pero recuerdo lo furioso que estaba el viejo —murmura, sorprendido—. ¿La luchadora y la principessa son la misma persona?—Azzura —corrijo, con dureza.El nombre se me queda en la boca, con un sabor a hierro.No me gusta la facilidad con la que la llama así.Como si le perteneciera.
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Capítulo 33: Uno no Elige a la Familia
BaldassareRecibo el escozor en mi mejilla.Me gané este bofetón…Nuestro padre nos dio una efusiva bienvenida.A puro bramidos.Llegar a casa nunca se sintió incorrecto.El ambiente jamás había sido intolerable.Podía haber diferencias, opiniones contrarias, incluso rebeldía por mi parte, pero esto…Esto es como si no perteneciera.Los ojos de cada soldado me juzgan.No basta con la mirada cargada de reproche del capofamiglia. Quieren asegurarse de que entienda que he fallado a la organización.No los culpo. No los odio.En este mundo, para sobrevivir, debes ser un taimado.No dejarte intimidar.Y yo les fallé…Permití que una niña —ante los ojos del bajo mundo— humillara a la famiglia.—Retráctate —brama mi padre, tirándose del cabello al no obtener mi sumisión.Sabe que, de sus tres hijos, soy el rebelde.Ni sus aullidos ni sus golpes me harán cambiar de opinión.El impacto de su mano en mi mejilla lo gané al admitir ante la organización que la gacela no es mi enemiga.No está en mi
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Capítulo 34: Forza, la Calle nos Espera
BaldassareAgradezco que nunca nos haya faltado un techo ni comida. Pero…Un poco de amor paternal es el sueño de cada niño.Ya soy grande, y aún lo creo.—La palabra traición saliendo de tus labios me choca —hablo, herido, y camino hacia él.Mamá se angustia y coloca las manos en el pecho de los dos.—¿Y cómo se llama darle la espalda a tu famiglia por la hija del enemigo? —pregunta con ironía.—¿Qué hija? —indaga.—La hija de Darío Minniti —escupe mi padre con desprecio.—Él no tiene hijos —refuta mamá, aturdida.—Tu hijo otra vez ha sido el hazmerreír en un vídeo en las redes —gruñe, furioso—. Lo dejaron en ridículo anoche y no hizo nada por defender su apellido.—Hay batallas que pierdes por el bien de las personas que te rodean —respondo, conteniéndome, y tamborileo los dedos en la pierna.—No entiendo… —musita mamá, enterrando los dedos en su cabello.—Se niega a actuar en contra de ella. —Mi padre me señala, y su voz sube de tono—. Nos da la espalda por los Minniti.Dicho así,
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Capítulo 35: Iremos por la Verdad
BaldassareLa noche nos oculta.Nos encontramos en el Lago di Ganzirri, y el Capi se asoma con los gemelos de guardaespaldas. Llevan abrigos con capuchas y gafas oscuras, ocultando su identidad en Sicilia. El Capi sabe moverse por el bajo mundo como una serpiente astuta. Nos detenemos a unos pasos, y yo ajusto mi sombrero de Borsalino.Neri me propuso usar nuestro distinguido estilo, aunque demos nuestros primeros pasos por nuestra cuenta. No me pareció descabellado.Somos los caballeros del bajo mundo. Eso no lo cambiará nadie. Demostraremos a nuestros padres lo que hemos aprendido en el entrenamiento. El mundo es demasiado grande, y todos tenemos cabida.—Te demoraste —dice el Capi, señalando mi impuntualidad.—Tuve que hacer una parada importante —respondo sin emoción y sin dar explicaciones—. Forza, nuestra rata nos espera —apuro y comienzo a caminar con Neri a mi costado.Los Lagos di Ganzirri son una maravilla natural y uno de los destinos más visitados por los turistas. Adoro v
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Capítulo 36: La Quintina
AzzuraNo esperaba encontrarme con una fiesta en la villa de Polistena.El clan Corvi espera mis instrucciones. Terzo habla con los pocos hombres que custodian el terreno. Tal vez intenta convencerlos de que me acepten como la quintina. Barro con la mirada el área y, en la piscina, capturo a la madrastra encima de un hombre. No me sorprende que no haga luto, pero su forma de pisotear la memoria de mi padre es algo que no permitiré.La música retumba y causa estragos en mi interior. Maddelena deja en claro que la muerte de Darío la hace muy feliz.Y eso jode.Las personas se concentran entre el bohío y la piscina. Debe haber alrededor de unas diez personas. Algunos nos miran llegar, otros siguen bebiendo.Kenta está a mi lado y lo volteo a ver.—¡Acabemos esto! —grito, para que pueda oírme por encima de la música.Kenta se inclina mientras frota sus manos, viéndose malvado. Pasa su lengua por sus incisivos superiores y levanta la mano, llamando a sus hombres con un leve movimiento de l
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Capítulo 37: El Corazón se me Aligera
AzzuraEl colchón se hunde, y de inmediato muevo la mano debajo de la almohada, sacando la pistola. Apunto el lado izquierdo, hacia el movimiento, y la mano de la persona que se acerca se queda suspendida en el aire. Mis ojos se inundan de lágrimas. La persona se arroja a abrazarme.Mi madre.Se cuelga de mi cuello, me aprieta con fuerza mientras mis sollozos se intensifican. Le devuelvo el abrazo, aún con el arma en la mano. Ambas lloramos. Puedo sentir la vibración de su llanto. Besa mi cabello y acaricia mi espalda arriba y abajo, dándome consuelo.—Il mio combattente (Mi luchadora) —dice con la voz quebrada y se aparta para verme—. Mírate. —Sus manos enmarcan mi rostro—. Te pondré mascarillas —bromea con la verdad.Han pasado dos días desde mi iniciación.Los he pasado conociendo al clan Corvi y agradeciendo a los seis hombres de confianza de papá que decidieron quedarse conmigo.Así que sí, mi rostro es un espanto.Viro los ojos y mi madre ríe.—Mírate, de vuelta en Italia. —Juego
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Capítulo 38: Dumbo
AzzuraEstoy en la camioneta blindada —la que era la favorita de papá— y vamos por el sendero de la villa. Nos escoltan los chicos del clan Corvi: una camioneta adelante y otra en la retaguardia.Después de desayunar, los chicos fueron a tomar una siesta para recuperar fuerzas por el vuelo. Mi madre se marchó a su habitación. Todavía no ha tenido el placer de encontrarse con la madrastra. Los tres iban a dormir. Le di instrucciones a Amerigo y Narciso de cuidarla si oyen los aullidos de la viuda.Me acompaña Itala. Por más que le pedí que se fuera a descansar, se negó.Al menos estoy conforme con que el encargado de la villa sea Kenta.Salimos por el portón, y el golpe en la ventanilla me hace brincar. Terzo frena y maldice, abriendo la puerta.—Sabandija, tiraré de tus orejas —gruñe Terzo mientras se baja del auto.Observo el embarre de algún resto de merda o algo parecido deslizarse por la ventanilla.—¿Eso es popó? —chilla Itala con la expresión asqueada.—Podría ser chocolate —brom
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Capítulo 39: Pagaré el Doble
BaldassareEl celular de Neri suena y toma la llamada. Espero que mi plan no haya tenido bajas.—Lo arrojaron… perfetto… ¿No hubo problemas?El transmisor nos trajo a una gelateria en Polistena. Envié a Guido hacia el interior para ver si puede comunicarse con Santo. Neri cuelga la llamada y guarda el móvil en su chaqueta de vestir.—Tiraron el cuerpo en el portón de Vittorio Minniti —informa y baja el parasol—. Los tipos dispararon, pero sin afectar.Neri mueve la cabeza de lado, viéndose en el mini espejo del parasol.—Todo ha salido tal como lo planeé en mi inteligente cerebro —me jacto.—Bal, fue muy riesgoso —señala Neri y sube el parasol.—No me tomó mucho escribir el mensaje —refuto.—No siempre tendrás a Santo para que haga revuelo en la entrada.—Los mensajes serán en sitios estratégicos.—¿Cazarás a los Minniti, su sangre, para dejar mensajes de… —dobla sus dedos simulando entrecomillas— amor?Mi primo se refiere a que maté a uno soldado de Vittorio y usé su sangre para el me
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Capítulo 40: Demos una Oportunidad
AzzuraAl salir de la gelateria, un joven desaliñado y desconfiado aparece frente a nosotros. Parece estar escapando; mira en todas direcciones y mantiene la mano dentro del abrigo oscuro. Mis hombres lo acorralan, pero Santo se interpone, cubriéndolo con su pequeño cuerpo.—Es mi primo —dice, y el niño, con cara de bravucón, les hace mala cara a mis hombres—. No lo toquen.—Santito, ¿qué merda haces por estos lados? —le reclama el joven sin dejar de vigilar su entorno. Noto sus pupilas dilatadas—. ¿Estás en problemas con la quintina?El tipo está drogado, pero me reconoce, y eso me gusta. Comparto una mirada cómplice con Itala y chocamos las palmas. Sin embargo, la cabeza de Uzumaki se interpone entre nosotras. Ambas lo miramos.—¿Todavía no creen que esa transmisión llegó hasta Japón? —pregunta, divertido.—Allá fue el primer sitio donde llegó —lo molesto.—¡Tú, ladrón! —grita una mujer a nuestras espaldas.Giro sobre los talones y encuentro a una señora de mediana estatura, con la r
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