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Todos los capítulos de Enamorada de mi hermanastro: Capítulo 111 - Capítulo 114
114 chapters
Capítulo 111
MARTINLos días pasaron en una neblina de dolor y desesperación. La habitación del hospital se sentía como una prisión, no solo por las esposas que me mantenían atado a la cama, sino por la culpa que se aferraba a mi pecho como un peso imposible de levantar.Entonces, mi madre vino.Su rostro estaba cansado, con esas ojeras que delataban noches enteras sin dormir. Se sentó a mi lado y tomó mi mano entre las suyas. Eran cálidas, temblorosas.—Hijo… —su voz se quebró—. Te amo. Y deseo con todo mi corazón que todo esto hubiera sido diferente.Bajé la mirada.—No puedes hacer nada, ¿verdad? —murmuré.Ella suspiró, con sus ojos llenos de tristeza.—He intentado todo… pero Rodrigo… él…—Convéncelo —le interrumpí, con urgencia—. Convéncelo de mi inocencia. Tú sabes que yo no quise que esto pasara.—Lo sé, hijo —susurró, acariciando mi mejilla—. Pero a veces, saberlo no es suficiente.Apreté los puños.—Quizás cometí errores. Hice las cosas mal. Traté de mejorar… Pero Laura quería estar conmi
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Capítulo 112
LauraDesperté de una pesadilla.El aire se sentía pesado, el olor a desinfectante me mareaba. Parpadeé, la luz me cegó por un momento.Lo primero que hice fue tocar mi vientre.—Mi bebé… —susurré con un hilo de voz, con el miedo oprimiéndome el pecho.Había cables conectados a mí, el frío del suero en mi brazo, el pitido constante de una máquina a mi lado.Entonces lo ví. Papá estaba ahí, sentado junto a mi cama. Su rostro estaba marcado por la preocupación, por el cansancio de demasiadas noches en vela. Cuando notó que desperté, se acercó de inmediato y tomó mi mano con cuidado.—Mi bebé… ¿Dónde está mi bebé? ¡Papá! Mi bebé…El pánico me golpeó de golpe, y las lágrimas brotaron sin control. Me incorporé como pude, pero él me sostuvo, acariciando mi cabello con suavidad. Su mirada estaba llena de tristeza, y eso me aterraba aún más.—¡Papá! ¿Dónde está mi bebé?—Por favor, tranquila, hija. No llores… te hará daño.—¡Quiero verlo!Papá respiró hondo, como si cada palabra fuera un puña
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Capitulo 113
MARTINLos días pasaron rápido. Gracias a Montenegro, pude mantener la cordura y controlar la ansiedad. Él me mantenía informado sobre el avance del caso, la recuperación de Laura y la evolución de nuestro bebé.Lo mejor de estos meses fue verla, aunque fuera a través de un video. Ver a Laura. Ver a nuestro hijo.Sus ojos estaban cansados, pero llenos de vida. Sonreía con dulzura mientras sostenía una pequeña manta blanca en sus brazos.—Aquí está nuestro pequeño guerrero —susurró en el video—. Lucha cada día… igual que tú.Mi visión se nubló por las lágrimas. Aún tan pequeño, luchando con cada latido. Su fragilidad me desgarraba el alma, pero también me daba fuerzas. Si él estaba peleando, yo también lo haría.Montenegro vino a verme antes de la sentencia. La sala de visitas era fría y lúgubre, pero su presencia imponía respeto. Se sentó frente a mí, con una carpeta en la mano.—No es el peor escenario, Martín. Podría haber sido mucho peor.—¿Qué me espera? —pregunté sin rodeos.Mont
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EPÍLOGO
MARTINEl tiempo no cura todas las heridas, pero nos da la oportunidad de aprender a vivir con ellas. Habían pasado meses desde aquel día en la corte. La sentencia que recibí fue justa, pero lo más importante es que me dio la posibilidad de salir con la cabeza en alto. Sabía que había cometido errores, que había actuado con imprudencia y había puesto en peligro a las personas que amaba, pero también sabía que, al final, todo valía la pena por ellos.El día de mi liberación llegó mucho más rápido de lo que imaginé. Me despedí de aquellos que, en el reclusorio, se habían convertido en una especie de familia temporal. No todos tenían la suerte que yo tenía de tener alguien esperando al otro lado de los barrotes.Al salir, lo primero que vi fue a Laura. Se veía hermosa, con su cabello recogido y una sonrisa nerviosa en los labios. Pero lo que realmente me dejó sin aire fue Gabriel en sus brazos. Mi hijo. Tan pequeño y frágil, pero tan fuerte a la vez. Casi no podía creer que, después de ta
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