Una sonrisa llena de satisfacción se dibujó en el rostro de Dante, quien llevó sus manos a la pretina de su pantalón, sacó su arma y empezó a rodear a Antonio como cazador a su presa.—¡No! —gritó Aurora desde el auto al ver que Dante le apuntaba a Antonio.—¡Es mejor que te calmes!, no quiero hacerte daño, por favor, contrólate —dijo Alonzo en voz baja, su mirada estaba fija en ella, por alguna extraña razón sentía compasión de ella, quería abrazarla, consolarla, y por qué no, poder besar sus labios.Él pecho de Aurora subía y bajaba con gran velocidad, sentía como si su alma estuviera apunto de abandonar su cuerpo, ¿Por qué el Dante era tan cruel?, se preguntaba una y otra vez al ver a Dante apuntar a Antonio con una enorme sonrisa, como si lo estuviera disfrutando.¿Por qué le quería hacer daño a Antonio?El sonido seco de los disparos resonó en el aire, Dante apretó el gatillo sin dudarlo dos veces. La pistola en su mano tembló levemente con el retroceso, pero su pulso seguía firm
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