CAPÍTULO 50. Tradiciones
CAPÍTULO 50. TradicionesPor un instante, todo se congela. El dojo, el aire a mi alrededor, incluso el peso de la katana que Ren aún sostiene en su mano.Solo un sonido rompe el silencio: el leve susurro de mi cabello cayendo al suelo. Y mi cabeza se siente más ligera, pero no por el corte, sino por la certeza de que si decidí jugar en las ligas mayores entonces tengo que aguantarme las consecuencias.No importa lo tiernos que parezcan, estos no son los “reyes de Wall Street” por encajar la derrota, no son buenos, no son nobles y sobre todo, no pierden.Si las cosas no salen como planeo mañana a esta hora el “niño” de Ironclad irá a despedazar a Verónica a su oficina; y este que tengo frente a mí ni siquiera se aguanta, porque ya empezó.Sin embargo en este punto no hay nada que pueda intimidarme ya.Levanto la mirada y lo encaro. Sus ojos están fijos en mí, su expresión es dura, contenida. Quiere que reaccione, que me enoje, que grite, pero ya muy pocos pueden obtener ese placer de m
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