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54 chapters
Noticia errada.
3 días y contando; veía a Leoncio algo frustrado, mientras intentaba ayudarla a descender por las escaleras. Al pie de la estructura estaba Carlota simulando una sonrisa sincera. De sobra conocía lo agrio que podía ser su carácter, había sido hiriente y enigmática con ella. Rodó sus ojos y se adhiero más al cuerpo duro de su León cuando terminaron el descenso. —Me encanta que me consientas, papi León. —El brillo dorado en los ojos del demonio, se hicieron visible con un filo de éxtasis, sobre protección y ternura. Por unos instantes se olvidó de los ojos extras, envidiosos de la mujer en su cercanía, que amaba un vibra contraria a ella. —Nunca dejes de decirme así, mi diabla. —Se mordió los labios, era su nuevo juego desde la noche anterior, cuando había reiniciado la faena sexual luego de haber sido castrada en los arbores de la copulación, por su condición física. El encuentro en llamas con Brenda la había dejado agotada, pero algo bueno floreció de su maldad; Leoncio
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La están buscando.
No le agradaba en lo más mínimo la idea de dejar a Sol sin su protección, aún resguardada en la mansión Badin, en compañía de su madre y la matrona que le fue enviada por la maga Vieda. Su presencia era importante, pero no alivianaba la incertidumbre constante que le generaba pensar el llegar a perder a su linda diablita.La sentía tan de él; como si fuera parte de su alma.Estába dispuesto a todo, incluso aceptar una extraña que no pertenecía a su círculo. Está, apenas le enseño el sello de las místicas, dada por la maga, la dejo entrar a la mansión...confiaba en Vieda, más que en su madre para el cuidado de Sol.2 horas transcurrieron casi de volada, desde su llegada a la empresa. Era mas tormento que avance en las minas de su compañía. Como benefactor del pueblo y mayor contribuyente de las obras de caridad de las instituciones públicas, se mantenía consciente de que debía intentar rescatar su empresa, muchos dependían de ella.Su ausencia por un tiempo tan prolongado tuvo sus cons
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El tormento de Inés.
Tenía mucha rabia, incluso el sello que bloqueaba su naturaleza titilaba resplandeciente, bajo la mirada expectante de la supuesta bruja que la seguía a todos lados. Llevaba más de una hora caminando en las afueras de la mansión; ni la súplicas de doña Consuelo, menos las burlas de Carlota por la ventana que daba a la habitación que había usado Brenda antes de ser prendida en llamas por ella, la hicieron ceder a su huelga ansiosa. —Creo que está haciendo las cosas más grandes de lo que en realidad son.—La mujer de la cual aún desconocía su nombre empezó hablarle, con poco aliento. No le contesto, solo la miro con regaño y doblo por un arbusto, para seguir siguiendo las huellas de sus pasos anteriores.—Se supone que la calcinada es su esposa legal y ante los habitantes de este pueblo, es lógico que supongan, que ella es quien está embarazada del señor Leoncio.—¡De eso nada!.—Freno de golpe.—Esto no debía saberse, aún se tratase de mi nombre, el que apareciera en ese pedazo de papel.
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Hasta la última gota.
—¿Por qué le gritas a Sol, mamá?.—La voz a grave de su León, resonó con fuerza ante las paredes cutre de esa habitación opaca.Su accionar fue girarse para verlo a los ojos y fingir una tristeza que no sentía; la manipulación era nata en ella, estaba en sus genes de diabla. —¡Mí León!.—Grito Ines. La bruja fingía sentirse desalentada por la forma ruda en que Leoncio le acababa hablar. Por otro lado estaba Brenda, moviéndose como una serpiente descabezada y sin piel, sobre la cama.—Solo hablaba con la diabla. —Se perfectamente lo que escuche mamá. —Este volvió a pronunciarse a la par, la rodeo con sus brazos por la cintura y la atrajo hacia su cuerpo duro y vibrante. Siempre olia tan rico, su papi León. Pensó entre suspiros excitados.—Estabas condicionando a Sol para que me abandone una vez de a luz. —Las venas de su cuello se marcaban más, exponiendo el caos visceral que burbujeaba dentro de él.Cuando lo veía furioso terminaba excitada, deseando que la atravesara sin descanso.—Pap
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