Esmeralda esperaba que aquella vez no terminara. Su cuerpo, inusualmente se sentía ardiente, desesperado, anhelante y sensible, ¿Cuando había disfrutado tanto y hasta aclamado por más con desesperación? ¡Nunca! Kenton se sentía más que extasiado, profundamente excitado con lo ardiente que estaba Esmeralda esa noche. Él había pensado que jamás un momento así ocurriría, pero que placer haberse equivocado. Solo bastaba una dulce champaña para que su hermosa empleada dejara salir su verdadera naturaleza a la superficie y que hermosa había resultado. -Cuanto me gustas. No podría tener suficiente de ti- La miró profundamente a los ojos mientras retomaba sus profundos movimientos -Tenemos fecha para... terminar- Respondió entre gemidos. Sus ojos se ponían blancos al sentir como su orgasmo comenzaba a aproximarse- Así... No pares... por favor Kenton sintió una punzada de decepción y se recriminó a si mismo. Él mismo sabía que tenían fecha de caducidad, ¿Por qué tenía que importarle?
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