Alexa siente un cosquilleo extraño que le recorre el cuerpo, a medida en que corre lejos de la cabaña. Al mismo tiempo, la respiración se le calma, pese a que debería estar agitada debido a la corrida, y los músculos se le destensan.De un momento a otro, el olor a planta le parece más fresco e intenso que de costumbre y sus pies dejan de tocar el suelo.—¡¿Qué rayos?! —profiere alarmada cuando nota que flota, pero que, al mismo tiempo, se transporta por encima del suelo con una velocidad sobrenatural y que ni siquiera emana una gota de sudor.Ella intenta detenerse; sin embargo, la energía que la recorre se lo impide, por lo que esta se aleja de la manada Fuerza de bronce con una rapidez que supera a los licántropos.Por otro lado, Riú le sigue el rastro en su forma lobuna, pero cuando llega a una parte del bosque difícil de cruzar, nota que no hay ninguna alteración ni muestras de que alguien haya estado allí.«¿Qué? ¿Cómo pudo cruzar todos estos obstáculos y no dejar otro rastro má
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