Emma pasó los siguientes dos días feliz por la llegada de su hermanito. La pequeña princesa de la casa no podía pensar en otra cosa que no fuera en ese pequeño ser que crecía dentro del vientre de su madre.
—Entonces… ¿Cómo llegó mi hermanito dentro de tu pancita, mami? —preguntó Emma de lo más normal.
Natasha se puso roja como un tomate y miró en dirección de Michael pidiendo ayuda y el hombre no estaba en mejores condiciones. Debieron tener en cuenta la curiosidad de la pequeña, pero para ese momento ya era tarde.
—¿No van a decirme? —preguntó batiendo las pestañas y moviendo los pies que colgaban de la silla.
—Te lo diremos cariño, pero ahora mismo no estamos en casa y alguien puede escucharnos —dijo Natasha.
—Esperaré a estar en casa o le preguntaré mañ
—¿Se puede saber qué fue lo que le has dicho a tu papi? —preguntó Natasha cuando Emma salió del baño.—¿Yo? —preguntó con voz inocente.—Aja.—Nada, solo le dije la verdad. Tú me has enseñado que no debo decir mentiras, así que… no pude decirle a papá ninguna. Él preguntó si conocía a Bruno, y pues… —hizo una pausa mientras cruzaba los deditos detrás de su espalda. Porque ella había sacado el tema de Bruno.—Mi querida Emma, si no te conociera tan bien —dijo Natasha acariciando su rostro.—Bueno, no quiero tener otro papá que no sea mi papi y sé que Bruno te tirará los perros —dijo cruzándose de brazos.Natasha quería reírse, por todo lo sagrado. Emma y Michael compartían mucho más que el parecido
—¿Qué sucede papi? Parece que has visto un fantasma —preguntó Emma mientras se llevaba un trozo de fruta a su boca.—He visto un fantasma cariño, solamente que el tipo aún no sabe que está muerto —gruñó Michael cerrando la revista al mismo tiempo que Natasha hacía su aparición.Michael la miró fijamente. Natasha era una mujer hermosa, una mujer en quién podía confiar ciegamente, pero también era inocente y confiada.—¿Qué pasa, Michael? ¿No te ha gustado el desayuno? —preguntó la joven al verle dedicarle una fiera mirada.—El desayuno estuvo rico, pero esto… —dijo enseñándole a Natasha la fotografía y el titular de la revista.—¿Estás celoso, cariño? —preguntó con una ligera sonrisa en los labios.Natash
Para Michael Collins, los siguientes dos días sin la presencia de Bruno en la galería y en la casa de Natasha fue como estar en la gloria.Emma se había negado a contarle lo que realmente había pasado entre ellos y no quiso insistirle, su hija era un huesito duro de roer cuando no quería soltar información.Pero en el fondo le agradecía su intervención, porque sea lo que sea que le dijo al pintor había funcionado a las mil maravillas.—Entonces, ¿Cuándo le dirás a mamá que debemos mudarnos? —preguntó Natasha de camino al colegio.—No lo sé, mamá aún está ocupada y en la casa del abuelo Andrew, no han terminado de habilitar el estudio para mamá —explicó Michael a su hija.—Eres lento papá. Bruno casi te come el mandado y tú te demoras una eternidad —dijo en medio
Los siguientes días para Natasha fueron un verdadero infierno. La prensa la acosó hasta el punto que tuvo que dejar de ir a la Galería y trasladarse a la casa de Michael para su seguridad. Los portales de internet volvieron la noticia viral reenviando y compartiendo la información. Hubo gente en acuerdo y desacuerdo con lo que se decía de ella en los medios, afortunadamente para la gente ella era Dasha Petit y su verdadera identidad estaba resguardada.Aun así, temía por Emma, las fotografías de su hija también estaban circulando junto a las fotografías de Michael. Haciendo énfasis en la relación de padre e hija y acusándola de una roba maridos y de ser la principal causante del divorcio de Michael con Ava.La prensa se había ensañado con ella; olvidándose de lo que Ava había hecho y ahora la apuntaban con el dedo.—¡Esto no puede co
Natasha observó en completo silencio a Michael, mientras él preparaba una pequeña maleta de viaje.—No puedes irte, Michael —dijo luego de debatirse por un largo momento.—No hay opciones, cariño. Quiero que tu nombre quede limpio de toda esta porquería que lanzaron en tu contra. Ya, Ryan se ha hecho cargo de contratar a expertos en informática para retirar los videos. Ellos de hecho vienen con nosotros, porque han rastreado la IP desde dónde salieron las primeras publicaciones —explicó.—Aun así, estoy dispuesta a renunciar a mi carrera, pero no quiero exponerte Michael. Tu nombre seguirá estando en el ojo del huracán y yo…—Basta, Natasha, esto que hago lo estoy haciendo por nuestra familia, por nuestros hijos, si no frenamos ahora a quién está detrás de todo esto, viviremos el resto de nuestras vidas soportando to
«Ojo por ojo y pariente por pariente»«Ojo por ojo y pariente por pariente»«Ojo por ojo y pariente por pariente»Michael apretó los dientes al escuchar la voz de Ava Smith al otro lado de la línea, esa mala mujer era la fuente de todos sus problemas.—¡Ava! —gritó para llamar la atención del oficial que recién entraba a la sala. El hombre le hizo señas para qué continuará conversando, mientras intentaba rastrear la llamada.—Oh, eres tú Michael, pensé que estarías volando a Francia —se burló la mujer y rápidamente Michael supo que todo el asunto del plagio era obra de Ava y seguramente de Richard.—No vas a conseguir lo que te propones, Ava, deja a mi hija fuera de todo este asunto. Si quieres un culpable, entonces habla conmigo ¡Desquita tu enojo conmigo, pero no con mi hij
Michael apretó los dientes al sentir el dolor en su costado, afortunadamente para él solo había sido un roce.—Tranquila mi pequeña, todo está bien —se obligó a decir.Por supuesto le dolía y la sangre tampoco se hizo esperar, pero no quería preocupar a su hija. Emma era muy pequeña para estar viviendo todo este asunto de odios y venganzas qué hasta el momento él no comprendía.—¿Estás seguro? —preguntó Emma intentando, pero Michael asintió y se cubrió la herida con una mano.Exactamente no supo quién había disparado, al girar el único hombre sobre el piso de la pista era el secuestrador que amenazara la vida de Emma y nada más.—¿¡Llamen una ambulancia!? —pidió el Oficial antes de acercarse a Michael.—¿Está bien, señor Collins? —preguntó el hombre.—Sí, ha sido un roce, pero estoy bien —aseguró, mientras Emma no dejaba de estar pendiente de su padre.—Haremos que lo revisen y que sean los paramédicos quienes determinen su estado. Trasladaremos a la señora Smith y el señor Lewis a pr
Gerald observó a Natasha, Emma y Michael dormir plácidamente luego de un día de locos. Suspiró y en silencio abandonó la habitación.—Creo que tú y yo necesitamos tener una conversación muy sincera —dijo Andrew saliendo de su habitación.El hombre lo había estado vigilando y no le había pasado desapercibido la manera en la que Gerald miraba a Natasha y a Emma y lo último que deseaba era que su nieto terminara siendo engañado por la mujer que amaba.—Me parece que llegó la hora, señor Collins. He estado esperando este momento desde hace muchos años —respondió Gerald adoptando un rostro serio.Andrew asintió en silencio y encabezó la caminata hacia la biblioteca en el primer piso. El hombre no sabía exactamente cómo abordar el tema, porque de enterarse Michael probablemente se enfadaría. Pero no podía dejar que esto ocurriera bajo sus narices y no hacer nada.Había aceptado la relación de Michael con Natasha por él y por la niña que se había robado su corazón. La pequeña tenía el don de