—Deberías ir a descansar… Ya han pasado dos días, y no te has movido de aquí… No has comido nada decente, André… Realmente estoy preocupada por ti… —André se giró hacia su madre y negó.
No podía dejar a su abuelo hasta que abriera los ojos, no podía descansar, o comer, o hacer alguna cosa hasta que él no lo mirará de nuevo.
—Tranquila, estoy bien…
René se contuvo, estaba desesperada por ver a su hijo literalmente como un muerto, y no sabía interpretar tanto silencio.
Había discutido tanto co