— ¡Hay un par de pedidos por hacer! ¿Cómo mi3rda vamos a tener eso listo si no hay electricidad para cocer las piezas? —gruñe Giovanni y lo veo caminar hacia la puerta, mientras él habla con un uniformado (que parece ser uno de los encargados de la entrada de la tienda).Julie me toma del brazo, llamando mi atención y dejando a Giovanni en el segundo plano de mi interés.—El auto está estacionado allí, a solo unos metros de nosotros. —me dice y señala al lugar donde efectivamente puedo ver el auto aparcado. —La decisión es tuya, si nos subimos y vamos hacia la casa… Si te fijas en la calle, la dirección de la que viene la tormenta no es la dirección que tomamos para ir a la casa. —explica Julie y me señala a lo que se refiere. Sigo la dirección de su mano y es cierto.El nubarrón oscuro que viene batiendo las cosas está del lado de arriba de la calle, pero nosotros nos vamos hacia la mansión del lado que está hacia abajo.Y gracias a Dios porque esa sea la vía y no la otra, pienso rea
Entro a la casa y me descalzo en la entrada.Lo primero que me recibe es el ruido de las risas de Lucas y Daniela.Suena como que se están divirtiendo muchísimo, por la forma en la que se carcajean.Hogar, dulce hogar.Camino hacia la sala y veo que Pablo y Jaspe están sentados con ellos, viendo un programa de televisión.Pablo me saluda con una sonrisa nada más me ve entrar, mientras que Jaspe está vuelta un ovillo en el sofá sosteniéndose el estómago como si le doliera mucho.—Llegaste, Dina.—dice Pablo sonriendo nerviosamente.—¡Mami!—exclama Daniela desde su lugar, regalándome una de esas sonrisitas dulces que tanto amo.—¿Qué le sucede a Jaspe? —pregunto nada más entro.Ella gimotea y Pablo suspira preocupado, acariciándole un hombro.—Se ha estado sintiendo mal desde ayer. —dice él rápidamente. —Regresa la comida. Nada le provoca, come casi obligada… Y cuando por fin hay algo que le provoca comer, después que se lo come, lo regresa.—agrega.Jaspe se aclara la garganta.—Creo que
—Bueno, no te puedes quejar. Estoy siendo sincera… Es más, ve esto como que te estoy tendiendo una mano amiga. —le digo burlonamente y ella pone los ojos en blanco. —Te diré que haremos, desagradecida… En vista de que las farmacias trabajan las veinticuatro horas, podemos ir hasta una de las farmacias cercanas y pedir unas cuantas pruebas de embarazo. Uno de esos test de orina o como los llamen. —le digo y Jaspe frunce el ceño.—Pero, ¿qué pasa si Pablo se entera? ¡Va a hacer un gran alboroto de esto y no quiero que sea así!... Me gustaría mantener todo confidencial, mientras sabemos si estoy embarazada o no. —susurra ella nerviosamente, jugando con el dobladillo de la cobija.—Pues en ese caso la única forma que veo de que puedas escaparte sin que Pablo se entere, es que vayamos en la noche bien tarde… Así cuando él esté dormido, te escapas de la habitación y vamos rápidamente a la farmacia. —le digo y ella asiente decidida.—Sí, me parece muy buena idea. Está bien. Lo haré. —respon
—Pero, ¿qué estás haciendo ahí? —le pregunta Jaspe en un grito, sin poder ocultar su nerviosismo.Yo pongo los ojos en blanco.La muy estúpida grita “He sido atrapada infraganti” con su lenguaje corporal.— ¿Pues qué crees? ¡Consiguiendo a mi novia fugitiva en medio de la noche, obviamente! —responder Pablo ofuscado, destilando su mal humor en su tono de voz.Jaspe me da una mirada de súplica y puedo ver que claramente no sabe qué decir ante la actitud de Pablo.Quien por su parte, se nota bastante enojado.—Fuimos a probar un bocadillo nocturno. —digo rápidamente, intentando preveer cualquier idea loca que se le pueda ocurrir a Jaspe como respuesta.—Sí sabes que tus palabras en vez de darme tranquilidad, me están haciendo irritar más, ¿No? —dice Pablo el tiempo que se pone de pie, pareciendo mucho más intimidante de lo que jamás me ha parecido en la vida.J0der con Pablo y su genio…—¿Me van a decir la verdad de una vez por todas o no? —pregunta yendo directamente al grano.—Ya te l
—Estoy embarazada. —dice y a mí casi se me cae el teléfono de la mano.—¿Cómo que estás embarazada? —le pregunto aterrado.Mi mente comienza a hacer cuentas de la última vez que nos vimos.Justo un día antes de su matrimonio.El día que nosotros…—Y si te estoy contactando es porque quiero pedirte ayuda, en nombre de todas esas veces que me dijiste que me amabas. Ayúdame, Giovanni, a terminar con este matrimonio que me impusieron. —pide Niccola con voz quebrada.— ¿Si sabes lo que me estás pidiendo? —le pregunto con la sangre hirviendo dentro de mis venas.¡¿Cómo puede venir y pedirme que la ayude a salir de un matrimonio que ella misma aceptó?!¡Sé que he pasado la vida entera babeando el suelo que pisa!Pero, por Dios… ¿Cómo puede ser tan cara dura?—Lo sé… Sé que tú y yo estamos en una situación delicada a nivel familiar, pero te pido, Giovanni, que me ayudes. No te lo estuviera pidiendo si tuviera alguna salida, tú me conoces y sabes que cuando te dije que saldría de tu vida era e
—Es mi hijo también, así que quiero estar cuando tú orines para verificar que si estás embarazada. —responde él rápidamente y yo me desternillo en carcajadas.¡Ya para Pablo, están embarazados!Pobre de él si al final el resultado es negativo.— ¡Dina, haz algo! ¡Saca a Pablo de aquí! —me grita Jaspe y yo le muestro las manos en señal de rendición.—Ni creas que voy a meterme para quedar en medio de sus peleas maritales, estás loca. —le digo y veo como Pablo me da un pulgar arriba.—Gracias cuñadita linda. —responde alegremente, pero su sonrisa muere en su boca cuando un frasco de champú conecta con la parte trasera de su cabeza.—¡Ouch! —se queja Pablo.—¡Sal del baño! —le ordena Jaspe.—¡No! —grita él decidido a que se acabe su momento de pelea.Me acerco disimuladamente a la puerta, y mientras ellos siguen discutiendo, yo la cierro desde afuera y le activo el seguro.Los golpes en la puerta no se hacen esperar y yo suelto carcajadas.—¡De ahí nadie sale hasta que hayan resuelto sus
La puerta del baño se abre justo cuando yo vengo entrando de nuevo al pasillo.— ¡Ya intenté con todas las pruebas! —dice Jaspe nada más sale por la puerta.Luce como alguien que se ha quitado un peso de encima.Y eso que aún no sabe el resultado…Pablo luce pálido y viene detrás de ella.—¿Y a ti qué te pasa? —le pregunto divertida ante su expresión.—Creo que ya estoy comenzando a sentir miedo. —susurra con cara de trauma.—Ve el lado positivo, en unos quince minutos te vas a enterar si tú miedo va a ser permanente o totalmente pasajero. —me burlo de él y Pablo me da una mirada de pocos amigos, con los ojos entrecerrados.Vamos a la sala y Jaspe enciende el televisor para ver un programa durante unos minutos.Yo me siento un poco lejos de ellos, para conseguir darles algo de intimidad a pesar de mi presencia.Porque la verdad es que de alguna forma u otra me siento como una intrusa aquí.Entiendo que quieran compartir la noticia conmigo y que les emociona que los acompañe, pero aun
Me alegré tanto cuando el auto encendió que estaba hasta cantando contento y Julie se reía divertida de mi entusiasmo. Ahora, unos minutos más tarde, parece ser que mi alegría se ha ido al garete. —¡No puede ser en serio!—exclama Julie cuando llegamos a lo que parece ser una tranca en plena autopista. Los autos en lugar de ir y venir, huyendo de la tormenta, están totalmente estancados y haciendo un gran bullicio con las cornetas. —No se ve qué es lo que está interrumpiendo el paso…—susurro, moviéndome en distintos ángulos para obtener un mejor vistazo de los autos que están más lejos. Julie suelta una sarta de groserías y yo la ignoro, bajándome del auto. Camino un par de metros, entre los autos, y me doy cuenta del grandísimo problema que nos aqueja. ¡Es un j0dido árbol lo que nos tiene aquí! Un árbol que se cayó por un rayo. Regreso al auto indignado. — ¿Hay forma de regresar? Sé que suena súper loco, pero me parece la única opción porque se cayó un árbol y no hay forma de