Capítulo veintiocho. Creo que me has roto — — — — Narra Brad Lancaster — — — —La miro acostado en la cama con las piernas y los brazos abiertos que parece que viene más de un maratón que de la bañera de hacer el amor cuatro veces conmigo. Me recuesto en el marco de la puerta y sonrío ante su imagen divina. Amo la forma en que me vuelve loco el mirarla simplemente. Durante muchos años la gente me llamó esclavo de mi soltería, y se suponía que así siguiera... era feliz de esa forma pero fue conocer a Amy y perderme en ella, en la forma en que me hace sentir más allá del placer, más allá del sexo.Me refiero a como me modifica las emociones y los sentimientos, ser su marido.–No me puedo mover —me reclama divertida sacándome de mi introspección—, me duelen la extremidades. Creo que me has roto.Me acerco a ella gateando por la cama y me tiro a su lado con toda la despreocupación del mundo. Como si no hubiese amenazas allá afuera en nuestra contra. Como si la vida no se nos hiciera com
Capítulo veintinueve. Quiero que lo nuestro funcione.— — — — Narra Amy Carlson — — — —Le miro mientras prepara la cena, o al menos la sirve porque ya estaba elaborada y no me logro concentrar en nada que no sea él. Él y la belleza de verlo haciéndome simplemente feliz.Es cada día más grande lo que siento por él, lo que me inspira a luchar por nosotros estando juntos para siempre. Eso sobre todo quiero, estar juntos para siempre. ¿Acaso me puedo permitir este tipo de sentimientos? Creo que sí, y de hecho me los estoy permitiendo. Me encanta Brad. Y el Brad de ahora mucho más. Incluso me cuesta creer que haya podido ser distinto antes. Que nunca fuese romántico como le veo yo, ahora mismo.—¿Me estás mirando el trasero? —pregunta divertido y se mira su propio trasero mientras sirve las langostas en los platos. No me ha dejado ayudar en nada, solo quiere ser él quien me mime. O algo así ha dicho.—Te estoy mirando entero —me sonrío y después me muerdo los labios cuando me mira lleno
Capítulo treinta. La mujer de mi vida.— — — — Narra Amy Carlson — — — —Ahí está otra vez esa pasión, esa locura que no sé detener. Ese fuego en el que de seguro me quemo todo el tiempo, sin parar... amo esto que estamos viviendoBrad ha decidido que no vayamos a trabajar hoy, que solo estemos juntos... hemos despertado más apasionados que anoche, pero no podemos parar. Es una especie de luna de miel para los dos.Me falta valor para detener lo que me hace sentir. Y tampoco quiero pararlo... no quiero en absoluto. Me toca y me creo la felicidad entera, la gran sensación de que seremos felices solo porque sentimos que estamos enamorados. En cada cayo de sus manos apretando mis caderas mientras gime sus besos en mi boca me silencia. Sobran las mil excusas que me pongo para evadirnos el uno al otro cuando me besa. Ya solo quiero ser suya.—¿Cómo me provocas así? —le empujo un poco para respirar sin su boca en la mía —. ¿Por qué me sigues haciendo tuya y haces que te deje hacerme esto?
Capítulo treinta y uno. Eres tú y solo tú.— — — — Narra Amy Carlson — — — —No tenía ni idea de adonde me llevaba Brad hasta que llegamos. Hemos tenido que tomar un helicóptero y todo pero estamos en un sitio alojado entre montañas tan altas que parece que es el mismísimo cielo. La suite del hotel en el que nos alojamos es increíble, es una especie de cúpula apoyada en la montaña y m9btada al aire, los cristales en círculos nos hacen sentir que estamos en el medio del espacio. Como si fuéramos halcones en la cima de un árbol. Ha reservado un sitio para nuestra luna de miel y yo me siento como en un sueño. Definitivamente ha declarado que esta es nuestra celebración por nuestra boda. Sí, nos casamos dos veces pero ninguna de las dos fue por amor. Ahora es que nos prometimos querernos y es que para él, incluso para mi... esto sí simboliza nuestra relación de a de veras.Es como si todo lo que he vivido anteriormente nunca hubiera existido y simplemente estuviera viviendo una época de
Capítulo treinta y dos. Sin vergüenza y sin límites.— — — — Narra Amy Carlson — — — —Este viaje y las cosas que nos hemos prometido me han hecho dejarlo cada día más. Cada segundo que pasa le deseo mucho mucho más y quiero seguir y seguir sin parar.Después de hacerlo en medio del bosque rodeados de gente y con el morbo servido, nos subimos en burros de lo más tiernos para hacer otra parte del sendero hasta llegar al restaurante. —No quiero que sientas vergüenza de nada conmigo —se monta en el animal quedando detrás de mi. No me atrevo a manejar a este pequeño por mi misma —. Siendo mi mujer eres libre de hacer lo que quieras y sé que te gusta montar así, conmigo junto a ti no te limites. Eres mía...solo eso tengo presente. Si el pudiera leer mi mente me arrancaría la ropa aquí mismo y me haría el amor otra vez, sobre cualquier sitio que pudiera encontrar en el valle que tenemos delante.La postura me excita y su respiración agitada en mi cuello me eriza la piel, se me escapa un
Capítulo treinta y tres. La trampa de mi padre.— — — — Narra Brad Lancaster — — — —Todavía Amy descansa entre mis brazos cuando siento celos de ella. Nunca me había pasado algo así antes. Me muero por esta mujer que se ha colado en mi corazón a la velocidad de la luz.Nos faltan tantas mañanas juntos, tantos besos a solas, tantos amaneceres así como hoy... con ella en mis brazos, que siento celos hasta del futuro que la tiene en sus manos ya mientras yo todavía la intento sostener en los míos.A veces la vida no entiende que me sucede muy lenta si la tengo a ella conmigo, quiero llegar a esos momentos...ya.El día de ayer fue un sueño, y hoy quiero que sea también maravilloso porque cuando regresemos ella está muy consciente de todo lo que tendrenos que vivir.Aprovecho que sigue dormida y respondo como puedo algunos mensajes con el móvil. Mi abogado me indica que todo va según lo previsto, y le explico que vuelvo en dos días. Dos días para que arranque mi venganza.—Buenos días, es
Capítulo treinta y cuatro. Lo único que quiero.— — — — Narra Amy Carlson — — — —Han pasado dos días desde que vivimos a aquí ha estar solos, a tener una especie de luna de miel y hemos estado volando por los aires en una especie de sueño tomados de la mano.Pero la aventura termina ahora y tenemos que volver, muy a mi pesar. La vida debe continuar o más bien arrancar ahora que estamos casado y felices... a la vez.Cuando salgo del baño miro la cama deshecha y recuerdo los momentos que pasamos aquí, y se me dan muchas ganas de lanzarme a ella de nuevo con Brad encima de mi haciéndome suya otra vez.—Dime que nunca vas a dejarme.De repente me toma en sus brazos y me recuesto en su cuerpo contra la pared al lado de la puerta por la que pronto saldremos.—No está anotado en mi agenda —bromeo aunque él se ve serio y no tiene pinte de que le haga gracia mi chiste, entonces matizo —. No pienso dejarte, Brad. No tengo porqué hacerlo y me he enamorado de ti, ya lo sabes. ¿A qué viene esa p
Capítulo treinta y cinco. Quiero que nunca acabe. — — — — Narra Amy Carlson — — — — Me despido como puedo del lugar donde he sido feliz por unos pocos días. En toda mi vida esta ha sido la primera vez que he probado la felicidad sin reservas. Ha sido la primera vez que verdaderamente he estado a gusto sin miedo a cuanto me cobraran si las cosas cambian de rumbo. Brad ha conseguido que confíe en él como si mi propia vida dependiera de ello y me siento agradecida de que me haya recibido en la suya aquel día y que ahora me esté regalando momentazos como los que acabamos de vivir estos días que hoy mueren y van a formar parte del eterno recuerdo de nuestros días felices. Sí, hay un poco de amargura en mis pensamientos pero es que siento que esto ha sido una especie de punto de inflexión en nuestras vidas y que pronto volverán el caos y las amenazas. —Cambia esa cara, cariño —siento los nudillos de Brad rozar mi mejilla con cariño —. Te prometo que todo estará bien. Estamos juntos