Capítulo veinticinco. Lo difícil sabe mejor.— — — — Brad Lancaster — — — —Cuando el pánfilo sale a decirnos que ya podemos llevarnos a Alan me enciendo de nuevo, sé perfectamente que está deseando ver de nuevo a mi mujer pero al menos ella me dió mi lugar antes y eso me tranquiliza, dentro de lo que cabe.Le da una receta a Amy para que podamos comprar las cosas que necesita Alan y nos subimos los tres al coche, mi guardaespaldas detrás, yo conduzco con mi mujer al lado.—Alan, no sé como decirte que lo siento. Puedes demandarme si quieres, lo siento mucho.—No se preocupe, señora —le dice él y me dirijo al aeropuerto —. Mi trabajo consiste en salir herido a veces. Estoy acostumbrado. —Ya, pero yo me siento fatal —insiste ella.—En todo caso es mi culpa —intervengo —. Te estoy llevando al aeropuerto Alan. Tomarás un vuelo a tu casa y cuando te recuperes vuelves. Te he depositado un plus en tu cuenta, espero que te recupere pronto.—Señor no quiero ir a casa —murmura desde su asient
Capítulo veintiséis. Sigo siendo el mismo.— — — — Narra Amy Carlson — — — —Cuando subo a la habitación principal le sorprende ver la lujosa cama de cuatro postes con cortinas colgando de ellos que se encuentra en el centro.Todos los muebles son de una especie de madera que parece cristal barnizado, es increíble este lugar. Y nuestro.Las paredes son de cristales por completo, es como estar en medio del valle desde la altura.—¡Wow, que pasada!Incluso me tapo la boca al observar la elegante belleza.Los armarios son espejos del suelo al techo y cuando paso al cuarto de baño me tropiezo con dos sofás en ambas esquinas. Una bañera redonda de cristal en medio de la estancia y detrás de la mampara de cristal nevado, la ducha. —¡Esto es una locura de baño!Incluso hablo conmigo misma porque este sitio hay que alabarlo en voz alta. Es de una belleza todo que sorprende muchísimo. Por lo menos a mi que nunca he visto algo igual.Abro los armarios del baño y encuentro toallas, albornoz y z
Capítulo veintisiete. Me entrego a ti sin reservas.— — — — Narra Amy Carlson — — — ——Tu belleza desnuda rivaliza con el paisaje idílico de la casa y las vistas se centran en ti, eres preciosa y mía, muy mía —su voz me seduce y me sonrío enamorada—. Espero que no creyeras que podías esconderte de mí. Creo que en el fondo me estabas pensando atraer a tu hotel y esperarne así...justamente desnuda. Porque no me creo que pudieras llegar a pensar que te iba a dejar escapar.Me quedo estática, no consigo mover un solo músculo y sin embargo esas palabras y la forma en que las suelta entre sus labios llenos, logra excitarme como no esperaba poder seguir aumentando mi deseo, desde que pude verlo desnudarse frente a mí, sin pudor alguno.Es muy sexy ver a un hombre confesarse así, se siente como si desprendieran virilidad en ese gesto. Algo de mucha personalidad que da paso a una reacción animal, es muy erótico y mostrando una enorme y gruesa erección al final de su cuerpo sentado en el agu
Capítulo veintiocho. Creo que me has roto — — — — Narra Brad Lancaster — — — —La miro acostado en la cama con las piernas y los brazos abiertos que parece que viene más de un maratón que de la bañera de hacer el amor cuatro veces conmigo. Me recuesto en el marco de la puerta y sonrío ante su imagen divina. Amo la forma en que me vuelve loco el mirarla simplemente. Durante muchos años la gente me llamó esclavo de mi soltería, y se suponía que así siguiera... era feliz de esa forma pero fue conocer a Amy y perderme en ella, en la forma en que me hace sentir más allá del placer, más allá del sexo.Me refiero a como me modifica las emociones y los sentimientos, ser su marido.–No me puedo mover —me reclama divertida sacándome de mi introspección—, me duelen la extremidades. Creo que me has roto.Me acerco a ella gateando por la cama y me tiro a su lado con toda la despreocupación del mundo. Como si no hubiese amenazas allá afuera en nuestra contra. Como si la vida no se nos hiciera com
Capítulo veintinueve. Quiero que lo nuestro funcione.— — — — Narra Amy Carlson — — — —Le miro mientras prepara la cena, o al menos la sirve porque ya estaba elaborada y no me logro concentrar en nada que no sea él. Él y la belleza de verlo haciéndome simplemente feliz.Es cada día más grande lo que siento por él, lo que me inspira a luchar por nosotros estando juntos para siempre. Eso sobre todo quiero, estar juntos para siempre. ¿Acaso me puedo permitir este tipo de sentimientos? Creo que sí, y de hecho me los estoy permitiendo. Me encanta Brad. Y el Brad de ahora mucho más. Incluso me cuesta creer que haya podido ser distinto antes. Que nunca fuese romántico como le veo yo, ahora mismo.—¿Me estás mirando el trasero? —pregunta divertido y se mira su propio trasero mientras sirve las langostas en los platos. No me ha dejado ayudar en nada, solo quiere ser él quien me mime. O algo así ha dicho.—Te estoy mirando entero —me sonrío y después me muerdo los labios cuando me mira lleno
Capítulo treinta. La mujer de mi vida.— — — — Narra Amy Carlson — — — —Ahí está otra vez esa pasión, esa locura que no sé detener. Ese fuego en el que de seguro me quemo todo el tiempo, sin parar... amo esto que estamos viviendoBrad ha decidido que no vayamos a trabajar hoy, que solo estemos juntos... hemos despertado más apasionados que anoche, pero no podemos parar. Es una especie de luna de miel para los dos.Me falta valor para detener lo que me hace sentir. Y tampoco quiero pararlo... no quiero en absoluto. Me toca y me creo la felicidad entera, la gran sensación de que seremos felices solo porque sentimos que estamos enamorados. En cada cayo de sus manos apretando mis caderas mientras gime sus besos en mi boca me silencia. Sobran las mil excusas que me pongo para evadirnos el uno al otro cuando me besa. Ya solo quiero ser suya.—¿Cómo me provocas así? —le empujo un poco para respirar sin su boca en la mía —. ¿Por qué me sigues haciendo tuya y haces que te deje hacerme esto?
Capítulo treinta y uno. Eres tú y solo tú.— — — — Narra Amy Carlson — — — —No tenía ni idea de adonde me llevaba Brad hasta que llegamos. Hemos tenido que tomar un helicóptero y todo pero estamos en un sitio alojado entre montañas tan altas que parece que es el mismísimo cielo. La suite del hotel en el que nos alojamos es increíble, es una especie de cúpula apoyada en la montaña y m9btada al aire, los cristales en círculos nos hacen sentir que estamos en el medio del espacio. Como si fuéramos halcones en la cima de un árbol. Ha reservado un sitio para nuestra luna de miel y yo me siento como en un sueño. Definitivamente ha declarado que esta es nuestra celebración por nuestra boda. Sí, nos casamos dos veces pero ninguna de las dos fue por amor. Ahora es que nos prometimos querernos y es que para él, incluso para mi... esto sí simboliza nuestra relación de a de veras.Es como si todo lo que he vivido anteriormente nunca hubiera existido y simplemente estuviera viviendo una época de
Capítulo treinta y dos. Sin vergüenza y sin límites.— — — — Narra Amy Carlson — — — —Este viaje y las cosas que nos hemos prometido me han hecho dejarlo cada día más. Cada segundo que pasa le deseo mucho mucho más y quiero seguir y seguir sin parar.Después de hacerlo en medio del bosque rodeados de gente y con el morbo servido, nos subimos en burros de lo más tiernos para hacer otra parte del sendero hasta llegar al restaurante. —No quiero que sientas vergüenza de nada conmigo —se monta en el animal quedando detrás de mi. No me atrevo a manejar a este pequeño por mi misma —. Siendo mi mujer eres libre de hacer lo que quieras y sé que te gusta montar así, conmigo junto a ti no te limites. Eres mía...solo eso tengo presente. Si el pudiera leer mi mente me arrancaría la ropa aquí mismo y me haría el amor otra vez, sobre cualquier sitio que pudiera encontrar en el valle que tenemos delante.La postura me excita y su respiración agitada en mi cuello me eriza la piel, se me escapa un