Capítulo veintidós. Me han secuestrado.— — — — Narra Amy Carlson — — — —Por más que trato de forzar la cerradura las puertas no se abren. El chófer sigue conduciendo por este camino un poco más y se detiene frente a una casa rural en medio de lo que parece la nada. Por más que miro a mi alrededor no veo más que monte y en un pequeño bajío, hay una piscina que da al valle de detrás. Si no fuera porque me han secuestrado y un enfermo de seguro me espera aquí, estaría enamorada de este sitio. Es verdaderamente hermoso.—Hemos llegado, señora — anuncia Alan bajando del coche.—A ti voy a denunciarte en cuanto pueda salir de aquí. Eres un miserable — le echo en cara mientras me abre la puerta.Entonces pienso, con su silencio de por medio, que tal vez debería correr. Aunque me persigan al menos debo intentarlo, quizás tome cobertura y pueda avisar a Brad o a la policía. Tengo que hacer algo, no puedo rendirme así como así.Echo la mano hacia atrás y atrapo el celular mientras resbalo por
Capítulo veintitrés. Lo que debías hacer tú.— — — — Narra Brad Lancaster — — — —Este plan ha sido una auténtica basura.Nunca debí obligarla a venir a mi, no pensé que se fuera a asustar tanto y ahora no sé ni como disculparme.Me da mucha vergüenza que ahora nuestro empleado esté herido por una agresión de mi mujer que es todo culpa mía, porque en realidad soy yo quien debía saber que ella podía reaccionar así si se veía acorralada.—¡¿Familiares de Alan Estrauss?! —por fin viene el médico a darnos noticias pero de repente clava sus ojos en mi mujer y farfulla visiblemente nervioso—. ¿Amy...?—¡¿Jack...? —ella se acerca y los dos se abrazan y se dan dos besos que me hacen hervir la sangre en las venas —. Que alegría verte de nuevo. Ha pasado tanto tiempo. Por fin conseguiste tu sueño...—¡Disculpa, soy Brad! —me meto en medio de ambos y pongo un brazo alrededor de la cintura de mi mujer —. El esposo de Amy y jefe de la persona que estás atendiendo. Si fueras tan amable de decirnos
Capítulo veinticuatro. Nuestra primera discusión.— — — — Narra Amy Carlson — — — —Se me llenan los ojos de lágrimas al ver las palabras tan bonitas que me ha dicho.Sinceramente no esperaba algo así de su parte. Brad es el tipo de hombre que está muy acostumbrado a vivir su soltería a todo tren. Le encanta ser dueño de si mismo, no tener responsabilidades ni horarios, ni condiciones. Muchísimo menos es del tipo de matrimonio. Él simplemente ha cambiado por mi, por nosotros, por lo que tenemos juntos.Cuando me crucé en su vida y le imploré que me ayudara no esperaba que las cosas fueran a tornarse tan serias. Que podríamos pensar en un proyecto de vida juntos y que con el tiempo podríamos llegar a amarnos. Creo que la vida me ha puesto en la circunstancia de tener algo que siempre añoré y que no creía posible para mi, no esperaba poder sentirme así de conectada con una persona ni que él pudiera llegar a amarme como me ha confesado que lo hace.Pero falto yo... faltan mis palabras d
Capítulo veinticinco. Lo difícil sabe mejor.— — — — Brad Lancaster — — — —Cuando el pánfilo sale a decirnos que ya podemos llevarnos a Alan me enciendo de nuevo, sé perfectamente que está deseando ver de nuevo a mi mujer pero al menos ella me dió mi lugar antes y eso me tranquiliza, dentro de lo que cabe.Le da una receta a Amy para que podamos comprar las cosas que necesita Alan y nos subimos los tres al coche, mi guardaespaldas detrás, yo conduzco con mi mujer al lado.—Alan, no sé como decirte que lo siento. Puedes demandarme si quieres, lo siento mucho.—No se preocupe, señora —le dice él y me dirijo al aeropuerto —. Mi trabajo consiste en salir herido a veces. Estoy acostumbrado. —Ya, pero yo me siento fatal —insiste ella.—En todo caso es mi culpa —intervengo —. Te estoy llevando al aeropuerto Alan. Tomarás un vuelo a tu casa y cuando te recuperes vuelves. Te he depositado un plus en tu cuenta, espero que te recupere pronto.—Señor no quiero ir a casa —murmura desde su asient
Capítulo veintiséis. Sigo siendo el mismo.— — — — Narra Amy Carlson — — — —Cuando subo a la habitación principal le sorprende ver la lujosa cama de cuatro postes con cortinas colgando de ellos que se encuentra en el centro.Todos los muebles son de una especie de madera que parece cristal barnizado, es increíble este lugar. Y nuestro.Las paredes son de cristales por completo, es como estar en medio del valle desde la altura.—¡Wow, que pasada!Incluso me tapo la boca al observar la elegante belleza.Los armarios son espejos del suelo al techo y cuando paso al cuarto de baño me tropiezo con dos sofás en ambas esquinas. Una bañera redonda de cristal en medio de la estancia y detrás de la mampara de cristal nevado, la ducha. —¡Esto es una locura de baño!Incluso hablo conmigo misma porque este sitio hay que alabarlo en voz alta. Es de una belleza todo que sorprende muchísimo. Por lo menos a mi que nunca he visto algo igual.Abro los armarios del baño y encuentro toallas, albornoz y z
Capítulo veintisiete. Me entrego a ti sin reservas.— — — — Narra Amy Carlson — — — ——Tu belleza desnuda rivaliza con el paisaje idílico de la casa y las vistas se centran en ti, eres preciosa y mía, muy mía —su voz me seduce y me sonrío enamorada—. Espero que no creyeras que podías esconderte de mí. Creo que en el fondo me estabas pensando atraer a tu hotel y esperarne así...justamente desnuda. Porque no me creo que pudieras llegar a pensar que te iba a dejar escapar.Me quedo estática, no consigo mover un solo músculo y sin embargo esas palabras y la forma en que las suelta entre sus labios llenos, logra excitarme como no esperaba poder seguir aumentando mi deseo, desde que pude verlo desnudarse frente a mí, sin pudor alguno.Es muy sexy ver a un hombre confesarse así, se siente como si desprendieran virilidad en ese gesto. Algo de mucha personalidad que da paso a una reacción animal, es muy erótico y mostrando una enorme y gruesa erección al final de su cuerpo sentado en el agu
Capítulo veintiocho. Creo que me has roto — — — — Narra Brad Lancaster — — — —La miro acostado en la cama con las piernas y los brazos abiertos que parece que viene más de un maratón que de la bañera de hacer el amor cuatro veces conmigo. Me recuesto en el marco de la puerta y sonrío ante su imagen divina. Amo la forma en que me vuelve loco el mirarla simplemente. Durante muchos años la gente me llamó esclavo de mi soltería, y se suponía que así siguiera... era feliz de esa forma pero fue conocer a Amy y perderme en ella, en la forma en que me hace sentir más allá del placer, más allá del sexo.Me refiero a como me modifica las emociones y los sentimientos, ser su marido.–No me puedo mover —me reclama divertida sacándome de mi introspección—, me duelen la extremidades. Creo que me has roto.Me acerco a ella gateando por la cama y me tiro a su lado con toda la despreocupación del mundo. Como si no hubiese amenazas allá afuera en nuestra contra. Como si la vida no se nos hiciera com
Capítulo veintinueve. Quiero que lo nuestro funcione.— — — — Narra Amy Carlson — — — —Le miro mientras prepara la cena, o al menos la sirve porque ya estaba elaborada y no me logro concentrar en nada que no sea él. Él y la belleza de verlo haciéndome simplemente feliz.Es cada día más grande lo que siento por él, lo que me inspira a luchar por nosotros estando juntos para siempre. Eso sobre todo quiero, estar juntos para siempre. ¿Acaso me puedo permitir este tipo de sentimientos? Creo que sí, y de hecho me los estoy permitiendo. Me encanta Brad. Y el Brad de ahora mucho más. Incluso me cuesta creer que haya podido ser distinto antes. Que nunca fuese romántico como le veo yo, ahora mismo.—¿Me estás mirando el trasero? —pregunta divertido y se mira su propio trasero mientras sirve las langostas en los platos. No me ha dejado ayudar en nada, solo quiere ser él quien me mime. O algo así ha dicho.—Te estoy mirando entero —me sonrío y después me muerdo los labios cuando me mira lleno