Capítulo dieciocho. Si la lastiman por mi culpa... — — — — — — Narra Brad Lancaster — — — — — — Nunca imaginé mi vida casado. En todo lo que me planteé, nunca hubo una esposa pero a veces la vida te obliga a hacer cosas que no quieres, y acabas disfrutando de ellas... incluso sin querer. Ahora, que tengo a esta hermosa mujer en mi cama cada día, entre mis brazos en las noches y pegada a mi todo el día, alguien amenaza su vida y eso es directamente proporcional a que me la pretenden robar. Solo se me ocurren dos nombres en la lista de interesados en romper mi felicidad. Aunque esa felicidad sea una imagen construida para los demás. Mi padre... o el suyo. Mientras Amy duerme en medio de la cama, su pierna descansa sobre las mías y su cuerpo está encaramado en el mío, me doy la vuelta como puedo y veo en el reloj de la mesa que son las tres de la mañana y no he podido dormir un solo segundo desde que nos dejaron la puñetera nota. Servicio de habitaciones le trajo un ansiol
Capítulo diecinueve. Serás viuda y te haré mía. — — — — Narra Amy Carlson — — — —Despertar a su lado, jugar con su cuerpo al amanecer y verlo deshacerse entre mis manos y mi boca es un adictivo al que no estoy acostumbrada. Me hace sentir increíble tenerlo en mi vida, me completa los días y a la vez me hace cuestionarme qué pasará cuando todo esto acabe y yo vuelva a mi vida.... Y él a la suya.—Estás preciosa con ese vestido —me susurra en el oído acariciando mi silueta mientras me termino de maquillar en el espejo —. Hoy quiero que vayas conmigo a mi apartamento. Quiero que empecemos a preparar la casa para dormir allá de vez en cuando. No pienso estar aquí todo el tiempo —asiento poniéndome el gloss —. ¿Qué llevas debajo?—¡Brad...!Me río cuando intenta levantar mi falda para manosear mi tanga y mis medias con liguero. Es descarado, insaciable y mío. Al menos por titulo es mi marido y de nadie más.—Es muy sexy esto —tira de las ligas y chillo divertida —. Esta noche te haré m
Capítulo veinte. Si te acuestas con ella..., yo haré lo mismo con otro.— — — — Narra Brad Lancaster — — — —No me gusta salir de casa y dejar a Amy sola en ese sitio. No puedo confiar en nadie más que en alguien imparcial para cuidar de ella.Mi madre es una buena persona, no lo niego aunque no la considere una buena madre, pero sé perfectamente la debilidad que tiene con Arthur y no puedo confiarle el bienestar de mi mujer.Desde pequeño siempre me dolió que mamá pusiera a mi padre por encima de mi. Siempre le dió la razón cuando empecé a atender el negocio, y me decía que era solo por mantener el patrimonio pero todo resultó peor... mi abuelo había puesto en su día la condición de que su esposo se quedara bajo el techo de la familia después del divorcio en caso de eso, por el bienestar familiar pero no esperó que mamá eligiera tan mal marido. Al punto que si yo no me hubiese casado con Amy, el sin vergüenza de Arthur la habría llevado a vivir con nosotros, ahora que lo pienso me d
Capítulo veintiuno. Tengo miedo. — — — — Narra Amy Carlson — — — —No me puedo creer que haya confiado en él. He sido una estúpida. Teníamos que habernos ceñido al plan inicial. Nosotros solo hicimos un negocio de nuestro matrimonio, no teníamos que habernos ido a la cama nunca ni dejar que los sentimientos nos confundan. No estamos enamorados, ni nos hemos confesado ese tipo de cosas pero yo pensé que habíamos creado algo entre los dos. Que podía estar surgiendo algo que evidentemente no lo está haciendo para nada pero resulta que él sale de nuestra cama para venir corriendo a revolcarse con su amante.Lo que no entiendo es por qué no se mantuvo con esa intención desde el inicio, que necesidad había de confundirme.—No te atrevas a abrir la boca sobre lo que pasó antes —exijo al guardaespaldas alzando un dedo —. Tu querido jefe estaba muy entretenido ahí dentro, no hace falta que le rompas la ilusión hablándole de algo que no le incumbe.—Lo siento mucho, señora pero ya le he dicho
Capítulo veintidós. Me han secuestrado.— — — — Narra Amy Carlson — — — —Por más que trato de forzar la cerradura las puertas no se abren. El chófer sigue conduciendo por este camino un poco más y se detiene frente a una casa rural en medio de lo que parece la nada. Por más que miro a mi alrededor no veo más que monte y en un pequeño bajío, hay una piscina que da al valle de detrás. Si no fuera porque me han secuestrado y un enfermo de seguro me espera aquí, estaría enamorada de este sitio. Es verdaderamente hermoso.—Hemos llegado, señora — anuncia Alan bajando del coche.—A ti voy a denunciarte en cuanto pueda salir de aquí. Eres un miserable — le echo en cara mientras me abre la puerta.Entonces pienso, con su silencio de por medio, que tal vez debería correr. Aunque me persigan al menos debo intentarlo, quizás tome cobertura y pueda avisar a Brad o a la policía. Tengo que hacer algo, no puedo rendirme así como así.Echo la mano hacia atrás y atrapo el celular mientras resbalo por
Capítulo veintitrés. Lo que debías hacer tú.— — — — Narra Brad Lancaster — — — —Este plan ha sido una auténtica basura.Nunca debí obligarla a venir a mi, no pensé que se fuera a asustar tanto y ahora no sé ni como disculparme.Me da mucha vergüenza que ahora nuestro empleado esté herido por una agresión de mi mujer que es todo culpa mía, porque en realidad soy yo quien debía saber que ella podía reaccionar así si se veía acorralada.—¡¿Familiares de Alan Estrauss?! —por fin viene el médico a darnos noticias pero de repente clava sus ojos en mi mujer y farfulla visiblemente nervioso—. ¿Amy...?—¡¿Jack...? —ella se acerca y los dos se abrazan y se dan dos besos que me hacen hervir la sangre en las venas —. Que alegría verte de nuevo. Ha pasado tanto tiempo. Por fin conseguiste tu sueño...—¡Disculpa, soy Brad! —me meto en medio de ambos y pongo un brazo alrededor de la cintura de mi mujer —. El esposo de Amy y jefe de la persona que estás atendiendo. Si fueras tan amable de decirnos
Capítulo veinticuatro. Nuestra primera discusión.— — — — Narra Amy Carlson — — — —Se me llenan los ojos de lágrimas al ver las palabras tan bonitas que me ha dicho.Sinceramente no esperaba algo así de su parte. Brad es el tipo de hombre que está muy acostumbrado a vivir su soltería a todo tren. Le encanta ser dueño de si mismo, no tener responsabilidades ni horarios, ni condiciones. Muchísimo menos es del tipo de matrimonio. Él simplemente ha cambiado por mi, por nosotros, por lo que tenemos juntos.Cuando me crucé en su vida y le imploré que me ayudara no esperaba que las cosas fueran a tornarse tan serias. Que podríamos pensar en un proyecto de vida juntos y que con el tiempo podríamos llegar a amarnos. Creo que la vida me ha puesto en la circunstancia de tener algo que siempre añoré y que no creía posible para mi, no esperaba poder sentirme así de conectada con una persona ni que él pudiera llegar a amarme como me ha confesado que lo hace.Pero falto yo... faltan mis palabras d
Capítulo veinticinco. Lo difícil sabe mejor.— — — — Brad Lancaster — — — —Cuando el pánfilo sale a decirnos que ya podemos llevarnos a Alan me enciendo de nuevo, sé perfectamente que está deseando ver de nuevo a mi mujer pero al menos ella me dió mi lugar antes y eso me tranquiliza, dentro de lo que cabe.Le da una receta a Amy para que podamos comprar las cosas que necesita Alan y nos subimos los tres al coche, mi guardaespaldas detrás, yo conduzco con mi mujer al lado.—Alan, no sé como decirte que lo siento. Puedes demandarme si quieres, lo siento mucho.—No se preocupe, señora —le dice él y me dirijo al aeropuerto —. Mi trabajo consiste en salir herido a veces. Estoy acostumbrado. —Ya, pero yo me siento fatal —insiste ella.—En todo caso es mi culpa —intervengo —. Te estoy llevando al aeropuerto Alan. Tomarás un vuelo a tu casa y cuando te recuperes vuelves. Te he depositado un plus en tu cuenta, espero que te recupere pronto.—Señor no quiero ir a casa —murmura desde su asient