Isabella Hay por Dios, y este que se comió un hombre lobo o ¿qué? Tiene la voz más profunda y delirante y, y, y, y... ¿Hay que es esto? Me abanico el rostro con las manos, de repente se siente mucho calor aquí, solo espero que la voz haga juego con la cara, porque con el físico, pero por supuesto que hace. Tranquila Isa, tú eres una recién divorciada, que jamás a sido tocada por su marido, una divorciada virgen, que apenas ayer se enteró que su amado esposo le era infiel con su propia hermana, maldito infeliz hijo de... —No quería enterarme de su situación sentimental, pero me alegra que su matrimonio no sea un impedimento para todo el tiempo que pasará conmigo —mis ojos se abren como platos al darme cuenta que pensé en voz alta. —Yo... Yo... Perdón, señor disculpe yo... —tartamudeo como idiota, no sé ni que decir. Si serás estúpida Isabella. —No se preocupe, le guardaré el secreto —se gira y se acerca a mi de forma lenta. Por fin puedo ver su rostro, la saliva se atora en mi g
FranklinTengo que salir temprano de casa, no quiero perder más tiempo con el asunto de Nattasha, tenía que hacer las cosas mal, como siempre.Estúpida, como de costumbre jode mis planes, pero esta vez no; o regresa a Colombia o se larga de una vez por todas de la empresa. Suficiente tengo con las exigencias del abuelo, como para aguantar sus berrinches también. Además tengo que hablar con Isabella, ella no puede dejarme así como así, y menos por... Carajo, tengo que convencerla. La cabeza me está por estallar, bajo y le pido un analgésico a Magie y un café para el camino, hay no puedo perder tiempo. La señora me ve con desagrado, se perfectamente que está molesta por la presencia de Nattasha en la casa, yo también lo estoy, y mucho más que ella. Me hago el desentendido y bebo mi café con relativa calma; maldita la hora en la que regresó esa mujer. Me despido cortes y salgo rumbo a la oficina, todo se fue al carajo en un abrir y cerrar de ojos. Pero si esa escuincla mal criada
IsabellaNo me tomo ni el tiempo a responderle, que haga lo que se le de la gana, de todas formas si no lo firma, en unos meses estaremos divorciados por no consumar el matrimonio.Guardo el móvil y disfruto de mi delicioso almuerzo; antes, hubiera dado lo que fuera por que me dijera algo como eso, que me hiciera sentir que realmente me quiere a su lado.Ahora, ahora solo espero el día que el contrato se haga valido y quedemos separados formalmente. Así que por mi, puede hacer lo que se le de la gana.Es más, si no quiere firmar y pretende llevar esto por otros medios, buscaré pruebas de su infidelidad y lo llevaré a juicio; el abuelo está de mi parte, así que no le temo.No entiendo que pretende, seguramente lleva desde la universidad con la piernas sueltas de Nattasha, desde la universidad. Así que no le veo el caso a su renuencia por separarse.Nuestra unión ni siquiera le beneficia a la empresa, mi familia no es adinerada ni nada por estilo, no tenemos ningún gran negocio, como pa
Clark Llegamos al fondo de la plaza donde un pequeño local de comida mexicana nos saludaba, giro a ver la expresión de mi mariposa y vaya que el sorprendido fui yo. Sus ojos abiertos de par en par y brillando, sus manos cubriendo los labios, avanza un par de pasos en dirección al pequeño establecimiento para después de unos segundos entrar casi corriendo. La alcanzo ya en una mesa al final del lugar, donde la única ventana nos espera, es casualmente mi mesa. —Señor, esto es hermoso, ay disculpe por dejarlo atrás, pero es que no sabe lo que me gusta la comida mexicana. Cuando era pequeña, mis padres me llevaron a México, mi mamá es de un pueblito en Hidalgo, y crecí con mucho de su cultura. Esto es realmente bello, ve ese cuadro —señala la pared de a lado mio —eso es Xochimilco, allí también fuimos en ese viaje; yo no se por cuanto tiempo ahorraron mis viejitos, pero jamás olvidaré esas semanas —sus ojos se pierden en el recuerdo —debe creer que estoy loca y pues la verdad un poco
Isabella Me acuesto asustada y me cubro con las sábanas, es un sueño, es un sueño, es un sueño, repito una y otra vez en un susurro. —Debería a prender a guardar silencio señorita Phoenix —jala las mantas de un tirón. Siento el calor recorrer mi cuerpo al verlo frente a mi con la camisa abierta y los tirantes sujetado su pantalón. La garganta se me seca y la respiración se me corta. —Se... Señor Ritchson ¿qué hace aquí? No debería, yo... —Usted, me ha tentado desde que la vi, usted, se ha comportado muy mal señorita, debería darle una lección. Sube gateando desde la base de la cama en mi dirección, encojo las piernas que ya están temblando. Cuando llega a ellas, las toma por las rodillas y las separa dejando espacio para meterse entre ellas. —¿Qué... Qué hace? —trato de preguntar, más solo sale un pequeño quejido. —Guarde silencio —su voz es gutural y sus manos sostienen las mías por encima de mi cabeza. Nuestros ojos están fijos en los del otro, mi pecho sube y baja; su ros
Clark ¡Maldita sea! Ya hasta en mis sueños la tengo presente, no creo poder contenerme por mucho tiempo, esa mujer va a acabar conmigo. Voy camino a la oficina con algo de dolor de cabeza, y mal descansado, es la primera vez que algo así me sucede. Ni con... Olvidalo Clark, ella no tiene nada que ver contigo. Son las siete en punto cuando entro al estacionamiento, es algo tarde, pero las bolas azules no bajan después de ese sueño. Veremos que tal pasa el día de hoy. Saludo a todos los que encuentro en mi camino, mi mal despertar va menguando y mi genio también; hasta que los veo juntos y sonriendo. Es como si una ola de ira me recorriera de la cabeza a los pies. —Vince, a mi oficina ¡AHORA! —grito sin poder controlar mi furia. —Señor, buen día —entra detrás de mi. —Buen día —se escucha la voz de ella. —Señorita Phoenix, a su sitio —trato de modular el tono de mi voz. —Si señor —se escucha que abre la puerta y después —si es porque nos encontró hablando, fue porque Bria
ClarkDejó un último beso en sus labios, salgo de forma tranquila de su pequeña oficina qué da a la mía, y en cuanto cierro la puerta, corro a mi baño personal.Me contuve con la poca cordura que me quedaba, porque se que ella se merece más, que solo ser la amante de su jefe.Siento mi dureza en mis dedos y recuerdo sus gestos, sus jadeos reprimidos y como mis manos recorrieron parte de su suave piel.Tenía unas inmensas ganas de poseerla, de hacerla mía de una vez por todas, más no podía arrebatarle la oportunidad de sentirse amada.Si, si, maldita sea si ¿como pasó? Ni yo lo sé, pero mi pecho brinca de felicidad al verla, al soñarla, al sentirá a mi lado, al escucharla, solo la quiero conmigo para siempre.Unos minutos después, mi simiente es vaciada en el retrete, por el momento es todo lo que puedo hacer, mínimo, ya se me bajaron las bolas azules.El poder disfrutar de su cuerpo, aunque sea por unos minutos, y carajo;poder probar el elixir de su ser, es lo más grandioso que jamás
Clark Todo fue muy rápido, solo atiné a jalarla y cubrirla con mi cuerpo, recibí sus puños en mi espalda, sus gritos se escuchaban lejanos. Solo me importaba ella, que despertará y poder ver sus lindos ojos marrones. —Despierta hermosa, todo está bien —intenta quitarme —suéltame, eres un imbécil Silver, largo de aquí ahora. —No tienes ningún derecho, es mi esposa —ruge con furia —VINCE, VINCE —llamo a Brian, desesperado. —Señor —llega de inmediato. —Llama a seguridad, qué saquen a este idiota de aquí y llama a una ambulancia. Sale corriendo mientras Frank, intenta que me quite, no pienso soltarla, por su culpa mi mariposa se desmayó, no la merece en absoluto. —Suelta a mi esposa, no lo entiendes, nadie lo hace —giro un poco mi cabeza y lo veo de cuclillas con las manos cubriendo su rostro. —No me interesan tus malditas excusas, no la mereces Frank, la tuviste por no sé cuanto tiempo, y lo mejor que pudiste hacer, fue engañarla. Acepta que la has perdido y vete con la poca d