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Narra Leah

Dos semanas después, estaba en la misma mansión rodeada del mar y alejada de todo el mundo. El CEO se había ido el mismo día que llegue y no había aparecido, quería irme a casa y Santiago no me lo permitió, aunque insistí fue la carta de Lila que me tranquilizo.

Confía, estas a salvo. Pronto estaré ahí

La esperaba.

Mi único consuelo en aquel momento era que por más que Santiago me detestara, no podría hacerme daño, o al menos eso creía. Mi piel se erizo al sentirlo tan cerca, por primera vez sentía miedo de lo que me pudiera pasar. Instintivamente intente correr hacia adelante pero el apareció y me empujó hacia atrás haciendo que mi cuerpo colisionara con la pared.

Aturdida pase mi mano por la cabeza

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