— ¿Que van a tomar señoritas? — Pregunto amablemente el hombre de la barra —.No sé me apetecía ningún tipo de licor así que pedí un refreso de cola para mí. — ¿Hemos venido a olvidar o tomar refresco de cola?—Tanya sabes que no quería venir hice el intento, pero mis ánimos no ayudan.— Ya verás como un buen trago te cambia el ánimo y comienzas a sentirte mejor. Aquel chico de camisa negra, no te ha quitado el ojo de encima. — Si lo se pero no quiero estar aquí, estoy aburrida desanimada puedes entenderlo.—
Es difícil ser feliz o hacemos todo lo contrario para poder serlo.Me pregunto que se sentirá saborear la vida con sus sabores más agradables, porque es tan complicado volar cerca de los picos de la alegría que arde y la felicidad que supera el cielo.Sigo sin comprender porque esta sensación que me invade al pensar que entregué lo mejor de mí para recibir un golpe directo a la fuente donde emerge el más bello de los sentimientos. Amamos incorrectamente o amamos a las personas incorrectas ¿Será cierto que estamos aquí para experimentar las más agrias y experiencia y aún sin embargo poder sentir lo dulce?
Sentimientos que se disipan a lo largo del vivir, una sensación que invade mis mañanas, tarde, noche y no he podido quitarme de encima.Prontamente espero conseguir la liberación de esta sensación que me perturba y no me deja ser libre, libre en su maxima expresión, porque nos volvemos esclavos de lo que sentimos y nos fallamos a nosotros mismos en el intento de dar lo que no tenemos por ver al mundo sonreir, nos fallamos porque mientras no riamos por dentro, no podemos hacer mucho por fuera. Si somos un reflejo de nuestro mundo interno y vivimos en caos, no conseguiremos estar en paz con el exterior.
En el café de la Oliva se dispuso cierta noche una cena para docepersonas, en el comedor de arriba; un cuarto oscuro que a los calaverasdel pueblo y al amo del establecimiento les parecía muy reservado, y muymisterioso, y muy a propósito para orgías, como decían ellos.El camarero de la guitarra y otros dos colegas se esmeraban en elservicio de la mesa, porque eran los de la ópera los que venían a cenar;y... ¡colmo de la expectación!, se aguardaba también a las cómicas;vendrían la tiple, la contralto, una hermana de esta y la doncella deSerafina, que en los carteles figuraba con la categoría dudosa de otratiple.El único profano a quien se invitó fue Bonifacio; él, lleno de orgulloartístico, pero recordando que la hora señalada para la tal cena era delas que su esposa le tenía embargadas para las últimas friegas, ofrecióir a los postres y al café, reservándose el cuidado de echar a correr asu tiempo debido. No sabía que a lo que él iba era a pagar. Esto lo supodespués, cu
Leah llegó a sentir por su esposo un afecto análogo en cierto modo al que hubierapodido inspirar al Emperador romano su caballo senador. Otro dogma de lafamilia, pero éste secreto, era que «_la niña_ había _labrado_ su desgraciauniéndose a aquel hombre». El primo Sebastián confesaba entre suspirosque el único acto de su vida de que estaba arrepentido (y era hombre quese había jugado la hijuela materna a una carta), se remontaba a la épocade su pasión loca por Emma, pasión que le había hecho caer en ladebilidad de consentir en dar todos los pasos necesarios para buscar,encontrar, emplear y casar al estúpido escribiente de D. Diego. Aquelladebilidad, aquella ceguera de la pasión, no se la perdonaría nunca. Ysuspiraba Sebastián, y suspiraban los demás parientes, y suspiraba Emmatambién a veces, gozando melancólicamente con aquella afectación devíctima resignada que sufre por toda una vida las consecuenciasdesastrosas de una locura juvenil.
En el café de la Oliva se dispuso cierta noche una cena para docepersonas, en el comedor de arriba; un cuarto oscuro que a los calaverasdel pueblo y al amo del establecimiento les parecía muy reservado, y muymisterioso, y muy a propósito para orgías, como decían ellos.El camarero de la guitarra y otros dos colegas se esmeraban en elservicio de la mesa, porque eran los de la ópera los que venían a cenar;y... ¡colmo de la expectación!, se aguardaba también a las cómicas;vendrían la tiple, la contralto, una hermana de esta y la doncella deSerafina, que en los carteles figuraba con la categoría dudosa de otratiple.El único profano a quien se invitó fue Bonifacio; él, lleno de orgulloartístico, pero recordando que la hora señalada para la tal cena era delas que su esposa le tenía embargadas para las últimas friegas, ofrecióir a los postres y al café, reservándose el cuidado de echar a correr asu tiempo debido. No sabía que a lo que él iba era a pagar. Esto lo supodespués, cu
Pienso en cada noche que me vio nacer.Tocando cada cuerda una y otra vez.Fue imposible olvidar lo que sentí.Cuando alguien por primera vez se fijó en mí.Soñé despierta tantas veces, y me rendí.Luche contra tantas personas, y contra mi.Y al fin, logre sentir un mar abiertoUn sinfín de olasElevándome al cieloSoy yo, esa chica que se quedaba dormida cantando su canción.Esa canción favorita que hablaba de amor.Esa chica que se enamoró, mientras soñóY cantaba a escondidas su canciónSoy yo, la misma que ayer se dijo, soy un error.Pienso en cada sonrisa que me vio crecerY en esos momentos de placerDonde familia y amigosAplaudían unidosEn un solo corazónPues esa niñaLo logro.Pienso en cada noche que me vio nacer.Tocando cada cuerda una y otra vez.Una y otra vez...
Dichosa la persona, merecedora de sus abrazos,puesto que irradian energía y contagian corrientazosde alegría y emoción, de locuras y pedazosde un chico que solo quiere, vivir, disfrutar y conseguir momentazos donde la vida le demuestre que su esfuerzo no será el fracaso de un futuro brillante que día a día está creando.9Cabello oscuro, ojos negros,Labios gruesos, facciones duras.Cara de niño, apariencia de ángel,personalidad traviesa y un poco chocante.Así es el, una muy peligrosa creación andante,que, aunque no es la mejor, sigue siendo muy inquietante,pues en su alma reposa un demonio delirantedispuesto a todo, sin importar lo que deba destruir ante su camino