[BRISA]Observo el anillo en mi mano y no puedo creerlo. Es decir, no creí que fuera a pedírmelo así. Sinceramente pensaba que el día que me volviera a pedir matrimonio sería menos romántica, quizás en medio de una conversación, o tal y como en muchas escenas de películas, lo haría después de haber hecho el amor.—¿Te encuentras bien? —me pregunta al darse cuenta de que no digo nada.Asiento y lo miro a la cara mientras esbozo una sonrisa.—Estoy bien, es solo que me has sorprendido para bien —le cuento y ahora es él quien dibuja una media sonrisa.—Esa era la idea —me dice orgulloso y me abraza fuerte contra su cuerpo para luego besar mi frente con dulzura—. Me hubiese encantado que todo fuese diferente en cuanto a nuestras familias, pero hay cosas que están fuera de nuestro control y lo sabes —comenta y ahora soy yo quien acaricia su rostro con dulzura.—Amor, sé que tal vez las cosas no son como nosotros lo soñábamos, pero creo que ha llegado la hora de asumir que la palabra famili
[FRANCO]No me quiero despedir de ella, en verdad tengo ganas de que ya estemos los cuatro solos en nuestra casa recomenzando nuestra vida como la familia que somos. Ella pareciera estar sintiendo lo mismo porque no deja de besarme y ni siquiera hace un esfuerzo por abrir la puerta de la casa.—Si te sigo besando tendré que entrar y quedarme contigo toda la noche —le digo entre beso y beso.—Yo tampoco estoy muy segura de querer que te vayas —pronuncia y enreda sus manos en mi cabello.Sonrió sobre sus labios y ahora soy yo quien mueve su cabello detrás de sus hombros para así abrirme paso en su cuello y luego le beso allí haciendo que su piel se erice.—Estoy seguro de que no quieres que me vaya —digo divertido y bajo una de mis manos a su cintura con la intención de in un poco más al sur, pero ella por alguna razón me detiene.—Hay una vecina viéndonos, no demos más espectáculos —me pide divertida y cuando creo que me echara de su lado, ella hace todo lo contrario y me toma de la ma
[FRANCO]Ser padre definitivamente hace que todo sea muy diferente. En otro momento de nuestras vidas, Brisa y yo nos hubiésemos dejado llevar por el deseo sin importarnos nada más que vivir el momento, pero hoy es distinto. Ella me ha pedido que me adelantara al cuarto mientras que iba a ver a los niños. Lo que no sabía es que me dejaría esperándola tanto tiempo.Tal vez la magia del momento se ha roto, y esperarla sin zapatos, ni camisa ya no sea lo adecuado, pero es que realmente me quemo por ella. Miro el techo de la habitación como tratando de encontrar algo en ese espacio tan simple de la casa cuando de pronto el sonido de la puerta me hace ver hacia allí.—Regrese… —dice y al verme sonríe—. Veo que me esperabas con muchas ansias —bromea y entra cerrando la puerta detrás de ella.—No es lo mismo ya… —bromeo y me levanto de la cama para acercarme a ella.—No me digas que ya te has enfriado, fueron solo unos pocos minutos lo que tarde —se burla.Inmediatamente la tomo por la cintu
[BRISA]17 de agostoNo creía que podría amar tanto a alguien como lo amo a él. Es un amor que se ha visto abatido por los problemas, que ha cambiado por las circunstancias, pero que aún con todo eso se mantiene en pie. Extrañaba muchísimo las noches abrazada a él, su aroma impregnado en mi piel, y esas pestañas que ahora veo en nuestros hijos.No veo la hora de volver a casarnos, de que no tengamos que estar nunca más lejos e incluso… «no, es muy pronto» pienso y trato de alejar esos pensamientos de mi mente, pero es casi imposible.—Buenos días, ¿Qué hora es? —me sorprende y sonrió.—Buenos días, amor… son las siete y media —saludo y dejo que me bese castamente.—Es temprano —se queja y mueve mi cabello—. ¿Has dormido bien? —averigua con picardía.—Lo poco que me has dejado dormir, lo he dormido muy bien —digo divertida y reímos cómplices.—No te quejabas de eso anoche —se burla mientras que me atrapa entre sus brazos haciendo que quede debajo suyo.—Oye… tengo que ir a ver a los ni
[FRANCO]Irme de su casa ha sido casi una tortura, pero bien lo ha dicho ella, yo ya no soy millonario, y si quiero darles el futuro que tanto se merecen, debo esforzarme mucho. Después de haber pasado por el hotel a cambiarme de ropa, he venido a ver a un viejo conocido, alguien que espero que pueda ayudarme a comenzar esta nueva vida que tanta ilusión me da.—Señor San Marín, bienvenido —me saluda la recepcionista.—Muchas gracias, tengo una cita con el señor Acosta —anuncia y sonríe.—Claro, él lo está esperando, sígame por favor —me pide poniéndose de pie y yo simplemente sigo sus pasos hasta que llegamos a la puerta del despacho y ella golpea la misma—. Señor Acosta, el señor San Marín ha llegado —explica mientras que abre.—¡Franco! —habla emocionado y lo veo poniéndose de pie—. Gracias Maria —le dice a su secretaria para que luego me haga entrar a la oficina—. ¿Cómo has estado? Debo admitir que me ha sorprendido tu llamada —explica Carlos mientras nos fundimos en un abrazo.—Me
[FRANCO][Horas más tarde]Estoy ansioso por contarle a Brisa acerca de las buenas noticias, y también por pedirle que me acompañe a la cena, pero tendré que esperar un momento ya que está terminando una reunión en línea con uno de sus clientes.—¿Tu que dices hijo? ¿Tu mamá aceptara ir a la cena conmigo? —averiguo y Dylan solo me sonríe—. Es por tu futuro y por el de tu hermana —continuo y estira su brazo para alcanzarme su pequeño oso de peluche—. Es muy bonito —digo divertido—. ¿Cómo se llama? —averiguo, pero es obvio que no me responderá.—Tom, se llama Tom —escucho que me responde ella y al levantar mi mirada la veo a ella y me derrito.—Guau, te ves guapísima —menciono al verla con esa falta elegante y blusa de seda.—Por más que sean reuniones virtuales hay que vestirse bien —comenta mientras que se acerca a mí y luego se sienta sobre mi regazo.—Y eso me parece fantástico, tengo envidia de todos los que pueden verte más tiempo que yo —digo rodeándola por la cintura mientras qu
[FRANCO]Bien lo ha dicho ella, con bebés todo es un poco más difícil. Mientras ella se arregla, yo hago malabares para cumplir mi rol de padre de la mejor manera posible, aunque muchas veces creo que fallo en el intento. Dar biberones, quitarle los gases, y cambiar pañales son las nuevas materias que me encuentro aprendiendo y tan solo espero que un día pueda convertirme en todo un experto y aliviar la carga que ella lleva.—Ya estoy… —dice alto al entrar al cuarto de los niños—. Lista —termina y esta vez es un susurro al darse cuenta de que nuestros hijos están dormidos.—Salgamos de aquí —sugiero bajito y ambos salimos del cuarto para ir al salón.—No me has pedido ayuda —dice sorprendida y sonrió.—Digamos que estoy aprendiendo a ser padre. No es una tarea sencilla, pero al menos lo intento —expongo.—Y me siento muy orgullosa de ti —declara acercándose a mi y acomoda mi corbata—. ¿Tu estás listo o debes pasar por el hotel? —averigua.La miro de pies a cabeza y me derrito ante lo
[FRANCO]—Esta casa es muy imponente —comenta Brisa cuando nos encontramos frente a la mansión donde vive Carlos y su familia.—La verdad que sí, es una pieza arquitectónica única —añado y toco el timbre.—Estoy nerviosa, ¿y si hago algo mal? ¿Y si arruino esta oportunidad? —expresa y debo mirarla a los ojos.—Tu no arruinaras nada, ¿de acuerdo? Si el destino quiere que esto se lleve a cabo todo saldrá bien sin que debamos esforzar nada ¿sí? —expreso tratando de calmarla y sonríe.Sé que se muere de ganas de decirme muchas cosas, pero el sonido de la puerta abriéndose nos hace quedar en silencio hasta que es Carlos quien abre y nos sonríe.—Franco, bienvenido —habla con entusiasmo y mira a Brisa.—Hola…—Brisa, mi esposa —la presento formalmente y estrechan sus manos.—Brisa, un gusto, soy Carlos Acosta —se presenta.—Es un placer, Franco me ha dicho muchas cosas buenas de usted —expone y sonríe.—Yo también he escuchado muchas cosas buenas de ti, pero pasen por favor, mi esposa e hij