—Clark, entrégame a jade—. Él frunció el ceño, ¿por qué debía entregársela?, se preguntó.—¿Por qué tengo que entregártela? Tú y yo acordamos algo, no lo olvides. Este mi pago fue nuestro trato, te ayudaba si me la entregabas y yo te entregaba, Alastor——Pensé que eras más inteligente, ¿en serio creíste en un Cirius, los reyes del engaño? Qué patético—Espetó Alastor con repudio. Olivia seguía tirada en el suelo, sus ojos se empezaban a cerrar lentamente y Arlo estaba muy inquieto. Jade lloraba con desesperación por ayudar a Olivia, estaba a punto de colapsar, cansada de esa situación, alguna vez deseo que la amaran y hoy en día odiaba tener que lidiar con tres hombres distintos con las mismas intensidades de obsesión, la diferencia estaba en que solo Alastor la amaba de verdad.—Me parece que ese no fue el trato real, tú me entregarías a Alastor y todas sus posesiones, y a la mujer con la que me iba a casar, que él me robó el día de mi boda—Clark sabe que está rodeado, así que no pu
Alastor fue llevado hasta Cirius. Sobre sus hombros llevaba un yugo similar a un animal; de sus ropas solo dejaron sus pantalones, despojándolo incluso de sus zapatos. Lo estaban humillando. Los lobos disfrutaban de golpearlo cuando él se detenía un segundo por el peso que cargaba y los pies atados, magullando su espalda con látigos, los cuales tenían la punta bañada en plata, logrando hacerle heridas que les dejarían las cicatrices para siempre.En la manada estaban reunidos en la dulce espera, y al verlo llegar, arrastras, se gozaron viéndolo atado por los pies, y cuello, sobre sus hombros, el yugo con sus brazos a cada lado, humillado como querían verlos todos, incluso en ese estado deplorable y tan triste, su belleza resaltaba. Ronan se desmontó de del caballo con jade en brazos y habló a su manada con autoridad exaltándose.—Les juré que iba a erradicar el mal que nos asechaba. Miren a este lobo infeliz, ¿no era este lobo el que los atemorizaba a ustedes? ¿Aún siguen pensando que
Alastor estaba encadenado en un frío suelo, donde entraban rayos de luz, y jade estaba encerrada en una habitación lejos de él. Las cadenas eran muy gruesas y tan pesadas, sus brazos estaban hacia atrás, y fue mandado a torturar otra vez a latigazos hasta que su carne se desprenda.—Alfa temible, espero que estés listo, es hora de jugar—Espetó el lobo que se enfrentó con Clark; su odio hacia luna blanca, era muy fuerte y, junto a otros tres lobos más, rieron. Jade fue llevada hasta esa celda, obligada por Ronan para que vea la tortura del amor de su vida, y la sentaron en una silla de hierro, atada por las manos y los pies, tapando su boca y ojos. Cuando sintió el frío de la silla y sintió el olor nauseabundo de aquel lugar húmedo y frío, supo que algo iba a pasar. El sonido de unas condenas la alertó, sintiendo un gran temor. ¿Iban a lastimar a su alfa? Su corazón latía frenéticamente, desesperado y angustiado.Cuando destaparon sus ojos dejando su boca amordazada, su más grande mie
—Alastor me necesita—. Olivia respira profundo y traga despacio. Su herida no se había sanado del todo, la habían herido con una navaja bañada en plata.—Tengo miedo de que algo te suceda— él le sonríe y le pasa la mano por el cabello.—No me va a suceder nada, de igual manera, luche toda mi vida para este día. Confía en mí— —¿Por qué lo hiciste? Yo no merecía vivir, he sido una persona detestable y, aun en medio de mi sufrimiento, Jade se apiadó de mí, cuando podía disfrutar de ver mi tortura. En tantas ocasiones la vi sufrir y reírme en su cara de su dolor— él se muerde el labio inferior.—Sé que fuiste cruel con ella, sé quién eras y quién fuiste. Ni siquiera sé en qué estaba pensando, te he tomado mucho aprecio, eres… una gran amiga——Amiga… te uniste a mí, ¿sabes bien lo que hiciste? Te uniste a una mujer impura y promiscua. Lo fui, me acosté con el bastardo de Ronan, para molestar a Jade, y fui violada varias veces al día por más de cinco lobos. ¿Crees que eso es lo que te mere
Al amanecer, ellos juntaron los cadáveres de los muertos de Cirius, y los prendieron en fuego. Más a sus muertos los enterraron, curaron a los heridos, mientras otros fueron operados para poder sacarle la plata de su sus cuerpos.—El alfa nos necesita— vociferó Arlo, mientras se limpiaba las manos sucias de sangre.—Hay que ir por él—, pero sabían que ir directamente a la manada era un suicido.—Si vamos, estamos claros de que no vamos a sobrevivir, la mayoría de nosotros están muertos, cuantos quedamos, ¿treinta? ¿Veinticinco?——¿Creen que aún tienen fuerzas para pelear?—pregunta él.—Estamos agotados y heridos, pero hicimos un juramento; además, Alastor no nos abandonaría—. Arlo se llena de orgullo, ellos habían cambiado, lástima que muchos habían muerto en batalla. Si Clark no le hubiese enfermado las mentes a muchos de ellos, aún quedarían muchos lobos con vida, pero la obsesión por querer ser el alfa y todo lo que era de Alastor lo llevó a la muerte.—Bien, el plan es el siguient
En la manada Cirius, todos estaban reunidos para el espectáculo de la tarde, siendo entretenidos con juegos y otras cosas como si se tratase de un festival, mientras esperaban, pacientemente, la hora de la decapitación de Alastor, que sería el truco final.Los guardias cuidaban los alrededores y, más lobos de otras manadas, seguían llegando en sus carreteras, vestidas de formas elegantes. No cabía duda de que más que una sorpresa era una curiosidad inmensa la que tenían por saber si era cierto.**—¡Alfa, alfa!— ella lo llama desesperada para que despierte. Ronan le tapa la boca con su palma y le reclama con burla.—¿No ves que se está echando una siesta? Deja de llamarlo o te vas a arrepentir— choca sus dientes cerca de su oído, gruñéndole y su lengua se desliza por su lóbulo, empapándolo de baba, incomodándola.—No me toques, ¿qué le hiciste?— las cadenas hacen un sonido, él estaba despertando. Jade, aprieta los dedos de sus pies para calmar sus nervios, su respiración es agitada y
—¡Si no vas a ceder y me seguirás despreciando sin hacerte nada, entonces yo te daré motivos para que me odies para siempre!— Su puño fue directo a su vientre bajo una y otra vez. Jade experimentó un shock debido al dolor, donde la respiración le faltó y con otro golpe que sintió gritó esta vez.—¡Ahhhhhhhhh!——¡Elegiste que muera este bastardo!— otra vez le pegaba y otra vez, haciéndolo con dureza, pegándole tan fuerte que el grito se quedaba en su garganta y cuando lo podía soltar era doloroso.—¡Mi hijo! ¡No, mi hijo noooo!, ¡no! ¡Mi bebé, no lo mates!, ¡No mates a mi hijo, por favor!, ¡mátame a mí! ¡No, mi cachorro! ¡Alastor, nuestro bebé, nuestro hijo!— Sus gritos desgarraron la escasa conciencia que quedaba en Alastor quien permaneció pasmado sin pestañear, su consciencia se desconectó como solía pasar en momentos de ira no controlada como lo era antes. No soportó más, el olor a sangre llegó a sus fosas nasales y una densa oscuridad arropó su razón, al no escuchar más el latido
Cuenta la leyenda que un alfa llamado Alastor Bismarck, rey de la manada «luna blanca» fue castigado junto a todos sus lobos por la diosa luna. El pecado de ellos fue la maldad de su corazón, se destruían entre ellos y la codicia y vanidad los hacia no querer darle lugar a las lobas solteras o comprometidas abusando de ellas y quitándoles sus purezas. hacían mal a otras manadas provocando así, que todas estuvieran en contra de ellos, ya que muchas veces les robaban las mujeres qué, desde su codicia y egoísmo ellos deseaban. El alfa Alastor, era el más pequeño de cinco hermanos, pero el más sangriento y despiadado, y decidió quitarle la vida a todos sus hermanos para quedarse con el trono antes de tiempo. Tuvo un reinado próspero y fértil, pero estaba basado en la lujuria y vanidad y solo derramar sangre los hacía sentirse saciados, cualquiera que se atreviera a enfrentarlos no dudaban en derramar su sangre, inocente o culpable todos pagaban a una. Causaban el terror a su paso y eran