Ni siquiera sé durante cuánto tiempo realizamos esta acción tan lujuriosa que nos lleva a tener tantos orgasmos que no soy capaz de levantarme de la cama. Por fortuna, mi cabeza no duele y por eso yo puedo disfrutar de la escena que me está dando mi esposo.
Porque aunque tener relaciones sexuales con él es algo muy placentero, verlo completamente desnudo y lleno de nuestros líquidos es el paraíso. Es justamente eso lo que estoy viendo, como también disfruto observando como él recoge nuestras ropas, las mete en su respectivo lugar y trae una toalla húmeda para limpiarme.Me gusta ser atendida por él y no hablo solamente en el aspecto sexual sino en este acto íntimo donde soy limpiada amablemente por él. Claramente Maximiliano es el causante de que yo me sienta así de sucia, pero el que él tome la determinación de limpiarme sin que yo se lo pida es muy agradable.Termino de alimentar a mi bebé mientras Maximiliano me da la comida que ha preparado él, una que aunque no es exquisita, no tengo como quejarme porque la ha preparado con las indicaciones de la nutricionista.‘Realmente esta es la vida placentera que quiero vivir con mi familia. Es así como quiero que ellos me recuerden y yo recordarlos antes de partir.’ Me digo mentalmente.— Hemos terminado. — dice Maximiliano dándome la última cucharada de comida mientras yo termino de sacarle los gases a mi hija que ya se encuentra dormida.— Esta fue la parte agradable, ahora viene la más molesta y desagradable de ser yo.— No lo vea tan negativamente, señora Barack, mire que gracias a esta medicina es que ha podido salir de los cuidados paliativos. — me dice la doctora y yo suspiro profundo.— Para serte sincera es gracias a Dios que estoy fuera de los cuidados paliativos y
Quiero mostrarme lo más sería posible pero con los chicos no puedo, porque después de ver los rostros llenos de sufrimiento lo que viene es la burla, una donde todos se ríe y comienza a actuar de forma dramática.— ¡Una ambulancia!— ¡Alerta! ¡Noticia de última hora! ¡Se han destruidos los huevos de Thomás! — grita Bairon.— ¡Rápido, auxílienlo!— ¡¿Cuántos dedos ves?! — pregunta Manuel acercándose rápidamente hacia su compañero quien aún no es capaz de abrir los ojos.— No lo sé, veo todo oscuro, ¿acaso he perdido la vista? — responde él con voz herida.De inmediato niego porque realmente se están forzando en actuar como unos verdaderos idiotas aunque uno de sus compañeros está sufriendo tanto.Incluso llevan todo este d
Los dos nos observamos fijamente y si hay algo que debo resaltar es que no hay ninguna intención de causar daño, sus ojos me dicen que me ama y quiere que esto funcione. Así que, como la tonta mujer enamorada dejó a un lado todas mis inseguridades, sospechas y miedo para escucharlo de manera imparcial.— ¿Qué es lo que tienes por contarme? — pregunto intentando tener toda la fortaleza mental para enfrentarme a lo que él me va a confesar.— Como dijo Amelia, cuando la estábamos torturando… las mujeres que tuve antes de ti y se obsesionaron conmigo se aliaron con esa desquiciada mujer para hacerme caer.— Espera un momento, ¿cómo es posible que hasta ahora te des cuenta de eso? — pregunto confundida.Maximiliano es un hombre que sabe hacer bien su trabajo y si hay algo que debo mencionar sobre en que es bueno, es en anticiparse a los movimientos de su enemigo.
Soy consciente que los chicos son personas muy competentes que jamás se atreverían a ignorar algún asunto relacionado a mi seguridad, pero eso no quiere decir que voy a exponerme a todo tipo de riesgo porque unas mujeres que no han podido superar a mi esposo quieren hacerme daño.— ¿Se supone que eso debería tranquilizarme?— Un poco.— ¿Cómo crees posible que yo este tranquila cuando el riesgo puede venir de cualquier parte? — pregunto molesta.— No te preocupes, ya lo he solucionado.— Realmente no comprendo como puedes estar tan tranquilo. — digo indignada y molesta porque Maximiliano no parece perturbado por lo que me está contando.‘¿Qué rayos le sucede a él que no ve la magnitud del problema?’ Me preguntó mentalmente.— Porque lo tengo todo solucionado, mi amor. Tranquila, que yo sé como
Su respuesta me cae como un balde de agua fría, pero él parece tan tranquilo que incluso me hace dudar de que yo haya escuchado incorrectamente.‘Quizás si escuché mal.’ Me digo mentalmente con la esperanza de que sea cualquier otra cosa menos lo que estoy pensando.— ¿Qué es lo que acabas de decirme? — pregunto con frialdad.— Pero no lo haré, te lo juro.— Realmente les prometiste eso, Maximiliano Barack. — digo con molestia.— Tenía que prometerle ello para que se tranquilizaran, pero lógicamente no voy a serte infiel. — dice Maximiliano como si tuviera todo bajo control.Intento relajarme un poco porque gracias a Dios he tenido un día tan maravilloso que no he tenido que preocuparme por un dolor de cabeza. Pero es que Maximiliano no colabora en lo absoluto.— Me estoy esforzando por no mandarte a la mierda.
En este punto he comenzado a preocuparme por las respuestas que me pueda dar Maximiliano a cada una de mis dudas. Porque si hay algo que he comprobado es que él no piensa como normalmente cualquier persona lo haría en una situación similar. — Realmente me da miedo escuchar tu respuesta. — Tranquila, todo está bajo control. — Me preocupas más cuando dices eso. — le digo y Maximiliano se siente en la cama y nos abraza. — Voy a dejar que escoltas que tengan mi contextura le den mucho placer mientras yo estoy presente hablándoles para que crea que soy yo. Porque aunque no me agrade estar cerca de esas idiotas, necesito mantenerlas calmadas para que no vuelva no molestarnos. ‘Lo confirmo, él no es alguien que piensa como normalmente cualquier ser humano lo haría.’ Me digo mentalmente aunque me alegra que sea así. — Parece que te está gustando la idea, porque te ves menos reacia a que me acerque a ti. — dice Maximiliano sonriéndome. — ¿Cómo crees que pue
Me miro en el espejo y me pregunto si es buena idea ser una chica que no soy e ir a lugares donde normalmente no me encuentro, pero, debo dejar de ser la chica que solo trabaja para terminar mis estudios y no es capaz de tomar una gaseosa porque se descuadra el dinero que tiene estipulado para sus gastos, por eso, usando la ropa de mi compañera de cuarto, salgo rumbo al club en el que soy mesera.— Normalmente los empleados se marchan lejos del lugar de trabajo cuando están de descanso, sobre todo, si es la primera vez que tiene un descanso después de tres años trabajando.— No me molestes, Lauren, déjame ser libre.— Donde trabajas. — resalta Lauren con incredulidad.— Dijiste que en el club están los hombres más atractivos y adinerados del estado, así que, es un buen lugar para coquetear.— ¿Tú vas a coquetear? ¿Axael Blanco va a coquetear?— Las tetas me llegan a la boca y siento la brisa tocar mi entrada por la ropa que tengo puesta, así que, si no voy a coquetear, ¿para qué voy c
Si había algo que no creía posible que me sucediera es este tipo de acoso, porque soy una chica que no es atractiva como las demás empleadas, por eso, aunque trabajo en uno de los clubes más importantes de Las Vegas, no había experimentado este tipo de acoso, por eso, cuando observo sus ojos color verdes y sus labios rojos e hinchados, no lo dudo y respondo dando una buena bofetada.Pero cuando creí que Andrés y el jefe me defendería, lo que hace es correr hacia el hombre que tensiona su rostro girado por mi bofetada. Todos los que me miraban, cubren su boca y cierran los ojos como si esperaran el inicio de algo trágico, cuando la realidad es que todos corren a auxiliar al hombre que aferra más su agarre a mi brazo.— Señor Barack…— Que nadie se me acerque. — dice el hombre que ahora conozco su nombre.Como lo ordenó nadie se le acerca, pero entiendo que la amenaza no es lo que le causa miedo, si no, el arma que se muestra en su pantalón, una que estoy segura que usará conmigo.‘Buen