Capítulo 18: Entre el deseo y la obsesiónEl auto negro se detuvo frente a la mansión.Los hombres de Gabriel bajaron primero, abriendo la puerta trasera. Isabela fue arrastrada fuera sin delicadeza.Su corazón latía con fuerza mientras observaba la imponente residencia. Había vuelto al lugar del que tanto luchó por escapar.Uno de los hombres le sujetó el brazo con fuerza, empujándola hacia la entrada.-Muévete.La llevaron hasta el gran salón donde Gabriel la esperaba.Él estaba de pie, con una copa de whisky en la mano, vestido con un traje negro impecable.Al verla, su mirada oscura se volvió aún más intensa. Una mezcla de furia, deseo y algo que ni él mismo entendía.-Salgan -ordenó a sus hombres.La puerta se cerró y quedaron solos.Isabela sintió el peso del silencio.Entonces, Gabriel avanzó.La tomó del cabello con fuerza, obligándola a arrodillarse frente a él.-¿Creíste que podrías escaparte de mí? -su voz era un susurro peligroso.Isabela lo miró con los ojos llenos de lág
Capítulo 19: Marcada para siempreGabriel se despertó temprano, pero no podía volver a dormir. Miró a su lado y allí estaba ella, con su piel desnuda apenas cubierta por las sábanas. Su esposa. La mujer que lo volvía loco, la única que realmente le importaba.Pero algo dentro de él lo consumía. Otro hombre la había tocado. Apretó los dientes y se pasó una mano por el cabello. No podía soportarlo. No importaba que Isabela estuviera en su cama, bajo su dominio nuevamente. Alguien más había reclamado lo que era suyo.No lo permitiría. Tenía que recordarle a Isabela a quién pertenecía.Se levantó con decisión y tomó su teléfono.—Quiero que un tatuador esté aquí en una hora.Isabela despertó aturdida. La luz del sol entraba por la ventana, iluminando la habitación. Intentó moverse... pero no pudo. Sus muñecas y tobillos estaban atados a los postes de la cama.—¿Qué... qué es esto?—Buenos días, esposa.La voz de Gabriel la estremeció. Sabía que algo no estaba bien.Él estaba sentado en un
Capítulo 20: Marcada y sometidaGabriel contempló la obra terminada con una satisfacción oscura.Su nombre grabado en la piel de Isabela. Un recordatorio imborrable de quién era su dueño.Se excitó demasiado al verla así.Su respiración se volvió más pesada mientras recorría con la mirada cada trazo del tatuaje. La piel enrojecida, aún sensible, resaltaba su marca como una declaración absoluta de posesión. Isabela seguía atada, su cuerpo expuesto y vulnerable, su pecho subiendo y bajando con cada jadeo contenido.Se acercó con calma, deslizando los dedos por la piel recién marcada, sintiendo el calor de la tinta aún fresca.—Te queda perfecto —susurró con voz ronca.Isabela giró el rostro, rehusándose a mirarlo, pero su cuerpo contaba otra historia. Gabriel notó cómo su piel se erizaba con cada roce de sus dedos. Una sonrisa arrogante apareció en su rostro mientras inclinaba la cabeza y depositaba un beso sobre el tatuaje. Su lengua recorrió la tinta, su aliento cálido acariciando la
Capítulo 21: La rendición de IsabelaIsabela seguía atada, su cuerpo aún tembloroso por lo que Gabriel le había hecho. Su respiración era errática, su piel ardía con la marca de su dominio.Pero él no había terminado.Gabriel se incorporó lentamente y la contempló con la mirada oscura y hambrienta. Su nombre estaba grabado en su espalda, pero eso no era suficiente. Quería más. Quería que ella lo aceptara, que se entregara completamente.Se inclinó y deslizó sus labios por la piel marcada, dejando un rastro de besos húmedos sobre el tatuaje recién hecho.—Te ves perfecta así, con mi nombre en tu piel —murmuró, su voz gruesa y dominante.Isabela apretó los ojos, mordiéndose el labio para evitar un jadeo. Pero Gabriel notó el estremecimiento que recorrió su cuerpo y sonrió con satisfacción.Desató lentamente sus muñecas, pero antes de que pudiera moverse, la atrapó entre su cuerpo y la cama.—No intentes escapar —susurró contra su oído.Ella lo miró con esos ojos azules cristalinos que l
Capítulo 22: Reflejos de deseoIsabela no entendía lo que le pasaba. La presencia de Gabriel comenzaba a resultarle adictiva. Su simple cercanía le erizaba la piel, y cuando la tocaba...Sacudió la cabeza, tratando de alejar esos pensamientos. No. No podía estar enamorándose de él.Pero ¿qué otra explicación había?Gabriel la estaba dominando en todos los sentidos.Esa noche, Gabriel tenía otra cena importante y, como siempre, Isabela debía acompañarlo. Esta vez, él había elegido su vestido: un diseño negro ajustado, con un profundo escote en la espalda que dejaba ver su tatuaje.-Quiero que todos vean que me perteneces -le susurró al oído mientras la ayudaba a abrocharse el collar.Isabela se miró al espejo, sintiendo un escalofrío. Se veía hermosa, pero también marcada.En la cena, como era de esperarse, todas las miradas fueron hacia ella. Los hombres la observaban con deseo, algunos con descaro. Gabriel lo notó, y su mandíbula se tensó.Su esposa era solo suya.Colocó una mano en
Capítulo 23: Un beso ante todosVolvieron a la mesa como si nada hubiera pasado en el baño. Pero algo sí había cambiado.Isabela aún sentía su piel ardiendo, su respiración entrecortada. Sabía que se notaba. Intentó recomponerse, beber un sorbo de agua, pero Gabriel la miraba con esa sonrisa arrogante, completamente satisfecho consigo mismo.Los hombres de negocios con los que cenaban continuaban la conversación, pero Gabriel solo tenía ojos para ella.—Ahora que te has relajado un poco, puedes ayudarme con este trato —susurró en su oído, provocándole otro escalofrío.Isabela le lanzó una mirada fulminante, pero decidió ignorarlo y concentrarse en lo que se decía en la mesa.Pronto se dio cuenta de que Gabriel estaba en medio de una negociación importante. El trato aún no estaba cerrado y ella vio una oportunidad.—Señores —intervino con una sonrisa encantadora—, entiendo que aún tienen dudas, pero si se fijan en los números que Gabriel les presentó, verán que esta es una inversión qu
Capítulo 24: Sin escapatoria en la nocheLa cena terminó y volvieron a la mansión. Isabela estaba inquieta.Desde el momento en que Gabriel la besó en público, sintió que algo entre ellos había cambiado. Él no solía mostrar afecto delante de otros, y sin embargo, lo había hecho.Subieron las escaleras en silencio. Cuando llegaron al pasillo donde estaba su habitación, Isabela intentó girar el pomo de la puerta, pero Gabriel la detuvo, sujetándola de la muñeca.-¿A dónde crees que vas? -preguntó con su tono grave y dominante.-A mi habitación -respondió ella, aunque sabía que su respuesta no le gustaría.Gabriel soltó una risa seca y negó con la cabeza.-No más habitaciones separadas, Isabela. Desde esta noche, dormirás conmigo. Todas las noches.Su voz no dejaba espacio para discusión. Era una orden.-Pero... -Isabela tragó saliva- ¿por qué ahora?Gabriel la miró fijamente.-Porque eres mi esposa. Y porque me gusta sentirte cerca cuando duermo.Ella se quedó sin palabras. Algo en su p
Capítulo 25: La obsesión de GabrielGabriel la observaba en silencio, mientras ella dormía tranquilamente. Nunca había sido de los que se quedaban mirando a una mujer después de un encuentro. Sin embargo, con Isabela, todo era diferente. Algo en ella lo volvía loco, como si tuviera el poder de desestabilizar su control con una simple mirada.Podía tener a cualquier mujer que deseara. Y, de hecho, las había tenido. Mujeres hermosas, perfectas en todos los aspectos. Pero ninguna había logrado hacerle perder el control como lo hacía ella. Isabela no solo lo quería, la quería a él. Y eso lo desbordaba de una manera que no lograba comprender.Se pasó una mano por el cabello, su frustración evidente. No entendía por qué ella tenía ese efecto sobre él. Cada vez que pensaba que podía tenerla bajo su dominio, ella lo sorprendía con algo nuevo, algo inesperado. Y eso solo aumentaba su deseo por ella.Isabela se movió en la cama, apartando las sábanas con suavidad. Gabriel observó cómo la luz te