Capítulo 57 – El precio de la libertadEl sonido del portón metálico resonó con un eco pesado mientras Gabriel Montenegro cruzaba la salida de la prisión. El aire frío de la madrugada lo golpeó con fuerza, un contraste casi brutal con la sensación de libertad que lo envolvía. Pero nada, absolutamente nada, podía compararse con la imagen de Isabela allí, esperándolo, de pie junto a Daniel.Isabela estaba tan hermosa como siempre, su cabello ondeando suavemente con la brisa nocturna, pero en sus ojos azules se reflejaban sentimientos encontrados: alivio y tensión, como si estuviera atrapada entre dos mundos que no podía controlar.Gabriel no perdió tiempo. Avanzó hacia ella con pasos firmes y decididos, y en cuanto estuvo cerca, la tomó entre sus brazos con una necesidad feroz, como si temiera que se desvaneciera de nuevo. Sentirla tan cerca, tan real, fue lo único que realmente lo mantenía en pie.-Estás libre... -susurró Isabela contra su pecho, sus palabras envueltas en una mezcla de
Capítulo 58 – La jugada maestraGabriel Montenegro sintió cómo la ira lo consumía al escuchar las palabras de Isabela. Su empresa, todo por lo que había trabajado, había caído en manos de Ricci. ¿Cómo había pasado esto? ¿Cómo había podido perder tan rotundamente? El rencor burbujeaba en su pecho, pero al mirar los ojos de su esposa, algo en su mirada le hizo sospechar que había más detrás de todo eso.-No le dimos todo, Gabriel -dijo Isabela, apretando su mano con firmeza, su voz grave y cargada de misterio-. Solo lo que él pensaba que tenía.Gabriel la miró fijamente, su ceño fruncido reflejando confusión y una chispa de esperanza. Algo no encajaba, y sentía que Isabela sabía algo que él no.-¿De qué estás hablando? -preguntó, casi sin creer lo que estaba escuchando.Antes de que Isabela pudiera responder, Daniel intervino, con una sonrisa ladeada que insinuaba que había algo más en juego.-Ricci pensó que se estaba quedando con todo tu imperio, pero lo que no sabe es que Isabela mov
Capítulo 59 – Dominio y celosGabriel Montenegro no era un hombre que expresara fácilmente su gratitud, pero esta vez hizo una excepción.Después de todo, Daniel había ayudado a sacar a Isabela adelante cuando él no pudo. Le había tendido la mano cuando Gabriel estaba tras las rejas, impotente y sin poder protegerla. Por eso, cuando se reunieron en su mansión para hablar sobre los movimientos financieros que habían salvado parte de su imperio, Gabriel hizo lo impensable: le ofreció la mano a Daniel.-Gracias -dijo con seriedad, mirándolo a los ojos-. Te debo esta.Daniel estrechó su mano con una sonrisa tranquila.-No lo hice por ti, Montenegro. Lo hice por Isabela.Gabriel sintió un ligero escalofrío ante esas palabras, pero no dejó que se notara en su rostro. Sabía que Daniel tenía razón. Todo lo que había hecho fue por ella. Y aunque Gabriel había ganado, aunque Isabela estaba a su lado, aún había algo que no podía borrar.Daniel había tocado a su mujer.Cada vez que su mente traic
Capítulo 60 – Solo míoGabriel Montenegro siempre había sido un hombre dominante. Le gustaba tener el control, ser quien guiara cada paso, cada movimiento, cada deseo.Pero con Isabela era diferente.Ella lo desafiaba. Lo hacía perder la razón con solo mirarlo, con solo respirar cerca de él. Y ahora que la tenía nuevamente en su cama, después de todo lo que habían pasado, su instinto más primitivo rugía dentro de él.Isabela estaba bajo su cuerpo, su piel ardía bajo sus caricias. Cada vez que él la tocaba, su cuerpo temblaba, pero no de miedo... sino de puro deseo.Gabriel sonrió, deslizando sus labios por su cuello, mordisqueando su clavícula con lentitud.-Mírate -murmuró contra su piel-. ¿Sabes cuánto me encanta verte así?Isabela gimió suavemente cuando él descendió por su pecho, besándola con devoción.-Gabriel...Él sonrió contra su piel. Le encantaba cuando decía su nombre de esa manera, cuando lo suplicaba, cuando lo necesitaba.-Dilo otra vez -ordenó con voz grave, deslizándo
Capítulo 61 – En las garras del infiernoIsabela caminaba por la mansión con una sensación extraña en el pecho. Aunque Gabriel le aseguraba que Ricci ya no era un problema, algo en su interior no la dejaba tranquila. Una sombra oscura parecía acecharla en cada rincón.Gabriel había salido a una reunión de negocios, y la mansión estaba más silenciosa de lo normal. Sus pasos resonaban en los pasillos cuando sintió un escalofrío recorrerle la espalda.Algo estaba mal.Intentó darse la vuelta, pero antes de poder reaccionar, una mano fuerte la cubrió la boca y un brazo la sujetó con brutalidad.-¿Me extrañaste, preciosa? -susurró una voz oscura en su oído.Ricci.El miedo la paralizó. Intentó forcejear, pero varios hombres la rodearon, sujetándola con fuerza.-Tú y Montenegro jugaron conmigo, zorra -escupió Ricci con rabia-. Me robaron lo que era mío, pero ahora me voy a cobrar con creces.Un golpe en la cabeza la dejó aturdida. Su mundo se volvió oscuro.---Cuando despertó, supo que est
Capítulo 62 – Justicia para IsabelaEl estruendo de la puerta al abrirse hizo que Ricci soltara el cigarro de inmediato. El ambiente se volvió tenso, denso, cargado de peligro. Gabriel Montenegro había llegado, pero esta vez no estaba solo.Detrás de él, varios agentes de la policía irrumpieron en la habitación con sus armas en alto, y el sonido de las órdenes resonó con fuerza en el aire.-¡MANOS ARRIBA, RICCI! -gritó uno de los oficiales, la voz llena de autoridad.Ricci no pudo evitar mostrar una mueca de odio, un rictus de furia que denotaba lo que sentía al verse atrapado. Su mano se deslizó lentamente hacia la pistola en su cinturón, buscando la forma de salvarse. Pero Gabriel actuó más rápido, con una furia contenida, lanzándose hacia él con una velocidad mortal.Con un solo movimiento, Gabriel le propinó un puñetazo en la mandíbula, haciendo que el mafioso cayera de espaldas con un gruñido de dolor. La escena era brutal, pero también liberadora. Gabriel lo había encontrado, y
Capítulo 63 – El fin de RicciLa prisión de máxima seguridad era un infierno en la Tierra. Sombría, violenta, despiadada. Aquí, los débiles no sobrevivían, y los traidores pagaban con sangre. Ricci lo sabía.Desde el momento en que los barrotes se cerraron detrás de él, sintió que el aire se volvía más pesado. Sus enemigos estaban por todas partes, acechando en las sombras, esperando a que cometiera el más mínimo error para hacerle pagar por sus traiciones. No había lugar para la redención en ese infierno.Y uno de esos enemigos lo estaba esperando.En una celda oscura y pestilente, un hombre de rostro endurecido por los años de prisión lo observaba con una sonrisa macabra, que parecía saber que su momento había llegado.-Mira quién está aquí... -murmuró con burla, dejando que la voz se impregnara de desdén-. El gran Ricci.Ricci endureció la mandíbula, sintiendo un nudo en su estómago al reconocer al hombre. Su rostro, marcado por el tiempo y el dolor, no dejaba lugar a dudas.-Salv
Capítulo 64 – Una nueva vidaEl amanecer se filtraba suavemente por las cortinas de la mansión Montenegro. Los primeros rayos de sol iluminaban la habitación, bañando todo con una luz cálida y acogedora. El peligro había pasado. Ricci estaba muerto. La pesadilla había terminado. Sin embargo, en el interior de Isabela, las sombras aún persistían.Se despertó sobresaltada, con la respiración agitada y el corazón latiendo desbocado. La pesadilla la había arrastrado de nuevo al abismo de su miedo. Aún sentía el ardor de la quemadura en su vientre, la huella de un sufrimiento que no lograba disiparse. Aún escuchaba la voz de Ricci, resonando en su mente como un eco perturbador, susurrándole al oído, amenazándola.Pero entonces, al girar la cabeza, lo vio a él.Gabriel.Estaba a su lado, observándola con el ceño fruncido, atento a cada uno de sus movimientos. El dolor que se reflejaba en su rostro la hizo sentirse vulnerable, pero al mismo tiempo, le transmitió la seguridad de que ya no est