Lyon la miró fijamente, y soltando un poco el aire comenzó.—Aysel te juro que no se que paso esa noche, cuando regrese a casa te busque, quería marcarte esa noche, lo necesitaba, por eso salí a buscarte, pero sentía mi cabeza volando —Lyon se tomo la cabeza con una de sus manos recordando cada paso —pensé que pudieras estar en la cocina, porque antes de llegar a mi cuarto, revise y tú no estabas con Feray.—Si, fui por un vaso de agua, cuando regresaba escuche su grito y yo… yo… —balbuceo sin saber si debía decirle lo que pensó.—¿Tú que cariño? —cuestiono acercándose a ella…—Temí que Radolf le hubiera hecho daño, que lo hubiera herido —soltó desviando la cara —pero fui, usted grito porque pensó descubrirme en la cama de su hermano. —Perdóname, te juro que lo que te voy a decir no es justificación, pero claramente escuche tu voz, pensé que él te había pedido algo para el dolor y tú accediste a darle un masaje —bajo la cara —los celos cegaron mi razón, mi cabeza daba miles de vuelta
Él abrió los brazos al tiempo que hacía una declaración.—Soy todo tuyo Luna, has de mi lo que quieras…Ella no tardo en quitarle primero la chaqueta, la dejó caer al suelo junto a la bata que ella había tenido puesta, sus dedos comenzaron su trabajo con los botones de la camisa, mientras ella desabrochaba uno a uno Lyon beso la parte superior de su cabeza, su frente, su mejilla.Cuando termino con el último botón Lyon se quitó rápido la prenda, la aventó y tomo el rostro de su compañera para darle un beso. Ella lo abrazo pegando cada centímetro de piel de su pecho al pecho de él, sus manos acariciaron conociendo lo que era suyo, su torso, su espalda, con delicadeza acaricio las marcas de su espalda, quería preguntarle cómo se las había hecho, pero no quería detenerlo, quería seguir sintiendo la suave caricia de sus labios, ya después habría tiempo para conocer más de él. Siguió con su trabajo, sus dedos desabrocharon sus jens, al tiempo que los bajaba, ella besaba su cuello, su pec
Aysel a penas escuchó la voz de Lyon, el éxtasis que había sentido hizo que perdiera la conciencia y cayera en un profundo sueño.Poco a poco fue abriendo los ojos, no se encontraba en su cama, estaba bajo un gran árbol dentro del huerto, se levantó lentamente, había un sol radiante, perfecto para buscar a Lyon. Comenzó a caminar entre los senderos para ir hasta el aserradero a buscar a Lyon. De pronto una voz fina, reconocible para ella, llegó a sus oídos, conversaba animadamente con alguien, con el corazón turbado fue siguiendo el sonido hasta que llegó a las afueras del huerto, Dilay estaba riendo coquetamente a Lyon. Ella estaba colgada de su cuello, y él rodeaba su cintura con sus brazos, su mirada brillaba como nunca antes lo había hecho con ella, sus labios estaban por besar los labios de Dilay —¡Lyon! —grito tratando de evitar que su compañero lo traicionara de esa forma. Pero el no reaccionaba, parecía que no la escuchaba, como si no existiera. —¿De verdad amas a Aysel? —
—Ah bueno, puedo entrar, quiero darle su regalo de cumpleaños —Aysel soltó una risita al ver la cara de Lyon, Feray había llegado en un pesimo momento, él quería volver a estar con su compañera, la unión que había sentido esa tarde fue única y la quería repetir —Aysel abre por favor…—Voy Cariño —se puso de pie, se acomodo la bata antes de ir a abrir la puerta, cuando quito el seguro vio a la cama, Lyon ya se había cubierto con la sabana, por si se le escapaba a Aysel y entraba como torbellino.Aysel abrió una rendija, por donde podía ver la cara de la hermana de su compañero. —Puedo entrar, es que no le he dado su abrazo de hoy —preguntó Feray con una sonrisa, pero Aysel negó con la cabeza.—Ahora no puedes cariño, estoy dándole un masaje y no esta presentable —le explico Aysel, era lo único que se le había ocurrido —pero dame su regalo y yo se lo daré con gusto…—Feray le extendió un envoltorio cuadrado en la punta tenía un moño dorado.—Dile que muchas felicidades, ya más tarde le
A pesar de la interrupción de Feray, Aysel volvió a la cama con Lyon que la hizo vibrar cuando la tomo entre sus brazos. Cuando Aysel se puso de pie Lyon protesto, él quería seguir festejando su cumpleaños con ella, en su cama. Después de haberse marcado por primera vez Lyon deseaba con mayor fervor a su compañera que antes. —Tenemos que salir, además quiero preparar un banquete para celebrar tu cumpleaños —le había dicho Aysel mientras volvía a cepillarse el cabello de nuevo…—No quiero ningún banquete, te quiero a ti —se puso de pie, y acorto la distancia entre ellos —quiero quedarme aquí toda la tarde contigo —al decirlo mordisqueó el lóbulo del oído de Aysel —anda volvamos…—Ya Lyon, en la noche podemos seguir… —Si, también, pero yo te quiero ahora —beso su cuello, sus manos juguetonas intentaron quitar la sabana con la que cubría su cuerpo…—Lyon por favor, déjame celebrarte como se debe —se volvió para verlo a los ojos y darle un beso. —Esta bien, por cierto, hablando de la
Lyon apenas logro sostener a Aysel, la impresión de ver de nuevo a Dilay había sido muy fuerte para ella. Todos los de la manada, miraban a la recién llegada con asombro, nunca pensaron que tendría el descaro de volver, de plantarse de frente al lobo que había traicionado. —¡Aysel! —la llamaba, pero ella no parecía reaccionar, el aroma de Dilay llegó a su nariz, al levantar la vista se encontró con sus ojos, estaba tan preocupado por su compañera, que no escuchó que preguntaba por Aysel —¿Por qué regrésate? Dilay ignoró por completo la pregunta de Lyon, estaba por agarrar a Aysel cuando él, su compañero la tomaba en sus brazos, se abría paso entre los lobos chismosos que querían saber que había pasado, para que la música cesara, y la Luna de la manada se desplomara. Pronto todos obtuvieron respuesta al ver a Dilay correr detrás de Lyon y Aysel. Antes de entrar a la casa Feray se acercó preocupada al ver como iba su amiga, su hermana mayor, tomo su mano y la sintió fría. —Hermano
En las salas de café no se hablaba de otra cosa de la eminente llegada de Lyon, el alfa de la manada y su ceremonia donde tomaría como su Luna a la hija adoptiva del enlace de manada, a la más bella del lugar Dilay Chao. —No estás feliz Dilay, se dice que la próxima semana regresa Lyon y al fin te convertirás en su Luna— le decía una mujer que estaba de frente tomando una taza de té. —Si, muy feliz— contesto sin mucho animó, algo que fue notorio para todas las mujeres presentes.—Pues no se nota querida —respondió una de las mujeres con una sonrisa burlona —Está nerviosa, además extraña a Lyon, han sido tantos meses sin verlo —intervino Tara al ver la cara de su hija, le apretó la mano con disimulo para que cambiara su rostro y mostrará una sonrisa —¿Verdad cariño?—Si mamá, es la nostalgia —respondió Dilay con una mueca en el rostro. —Casi todo está listo —intervino Tara llamando la atención de las mujeres —Aysel y yo la estamos ayudando en todo, para que sea la mejor ceremonia d
Aysel no pudo aguantar más, que entró gritando a la cabaña. —¡Están locos! ¡Dilay tú no puedes hacerle eso a Lyon!—Aysel ¿Qué haces aquí? —cuestionó alarmada Dilay que se cubría su cuerpo con el de Joram que solo llevaba sus pantalones. Detrás de ella vieron a Berk que mantenía la cabeza en el suelo. —Evitando que cometas el mayor error de tu vida —respondió Aysel que avanzó por el lugar para tomar la blusa de Dilay que estaba en el suelo —ahora vístete, nos vamos de aquí —apunto a Joram en el pecho —y tú lárgate de aquí junto con Berk antes que llegue Lyon, porque si sabe que tu tocaste a su luna ya debes saber lo que te pasara ¿verdad? —Si me voy a ir, pero con ella —tomo la mano de Dilay —no pienso dejarla aquí sola a afrentar las consecuencias de nuestro amor…—¿Qué consecuencias? ¿de qué hablas? —cuestionó Aysel mirando a los dos, Dilay se había refugiado en sus brazos y Joram la sostenía con amor y protección.—Aysel hay algo que nadie sabe y si no me voy esta misma noche, m