Feray brinco y grito de alegría al escuchar a su hermano, por lo que le entró una duda a Lyon.—Feray dime una cosa, ¿Por qué quieres más a Aysel, que a Emel? ella fue tu niñera mucho tiempo —la niña bajo la vista, poniéndose nerviosa ante la pregunta de su hermano —Feray confía en mí, soy tú hermano…—Emel fue una bruja conmigo —soltó Feray mirando el suelo —desde que me dejaste a su cuidado, fingía cuidar de mí, su cariño por mí, pero solo dabas la espalda y se volvía otra, me pegaba cuando no le hacía caso, por cualquier tontería se enfurecía, cuando te fuiste a las tierras altas, comenzó a decir que ella sería tú luna, yo una vez la contradije y me dejo sin comer por días…Lyon abrió los ojos, nunca se imaginó que Emel hubiera sido capaz de hacer algo así a su hermana. —¿Pero tú querías irte a vivir con ella el día de la ceremonia de Luna? —cuestiono desconcertado. —Ella me obligo, me amenazo con encerrarme en la torre para siempre si no lo hacía —Feray comenzó a llorar —ella fu
—¿Cómo está Aysel? —preguntó Uzziel en cuanto lo vio —La sacerdotisa dijo que estaba bien, que solo necesita descansar —se detuvo un momento, puso su mano sobre el hombro de su amigo —quédate en la puerta de Aysel, no quiero a Radolf cerca de ella…—Como digas Lyon —afirmó con la cabeza —¿tú a dónde vas? —Voy a expulsar a Emel de la manada —le respondió con firmeza Lyon, nada de lo que le dijera, haría que tuviera misericordia de ella. —Sabía decisión —dijo Uzziel con una amplia sonrisa —ahora solo falta que Radolf se marche para vivir en paz en la manada, de nuevo…—Eso puede que sea algo difícil, pero no imposible… —con esas palabras salió de su casa en busca de Emel, ella tendría que darle muchas explicaciones. Cuando llegó a la casa de Emel escuchó los gritos de dos mujeres que estaban discutiendo.—…Tú nunca serás la Luna de la manada —escuchó la voz Lara.—Eso está por verse —el tono de voz de Emel denotaba soberbia —ahora recoge todas mis cosas, me voy a mudar a la casa de
Aysel abrió lentamente los ojos, dándose cuenta que aún estaba en su habitación, por lo menos Lyon no la había sacado de ahí cuando ella estaba inconsciente, le estaba dando la oportunidad de irse por su propio pie y con la cabeza alta, porque no pensaba rogarle. Sin poder evitarlo comenzó a llorar, que había hecho todos esos días para que Lyon pensará en dejarla, en romper su enlace, ni un mes le había dado para tener una oportunidad para ganarse su corazón. —Hay Lyon —sollozo pensando que estaba sola, de entre las sombras surgió una figura alta.—Veo que ya despertaste, ¿Tienes apatito?, ¿Quieres que ordene que te traiga algo de comer? —no puedo evitar que sus palabras y preocupación la llenaran de asombro, que no sabía que decir —Feray dile a Lara que suba algo para Aysel…—Si voy corriendo —dijo la niña dejándolos solos. —Alfa ¿Qué hace aquí? —fue la primera pregunta que salió de sus pensamientos. —Ver que estes bien —Lyon se acercó un poco apenado —tenemos que hablar de lo q
En una cueva oscura no muy lejos de la frontera da la manada Azul, un lobo golpeaba con fuerza a una loba, estaba descargando toda su furia con cada patada que le daba…—Da gracias a la Diosa que no te mato, porque me eres útil —habló un poco agitado y mirando con desprecio al despojo lobuno que estaba en el suelo —sino ahora mismo terminaría con tu miserable vida maldita Emel…—Perdóname Radolf te juro que no volveré a tocar a Feray —la cara estaba hinchada, sus brazos magullados al igual que sus piernas, parecía que toda la noche Radolf la había usado como saco de golpeo…—Ahora que vamos hacer, tienes prohibido entrar a la manada estúpida —grito bufando y caminando de un lado a otro —se suponía que debías meterte en la cama de Lyon, seducirlo y lograr que tomara este maldito brebaje.—Te juro que voy hacer que lo tome, solo ten un poco más de paciencia y sigue con el plan de seducir a la maldita marcada —replicó Emel mirando con rencor a Radolf, cuando este se giro cambio de pronto
Todos se fueron sin decir ni una palabra, Lyon no le prestó atención a su amigo, ni a su hermana, solo tenía ojos para ella, su aroma dulce lleno su sentido del olfato, que comenzó hacer que se volviera loco por ella. —Por supuesto Alfa —respondió Aysel —podemos entrar a mi habitación o quiere que sea la suya…—No tengo problema que sea aquí —dijo Lyon levantando los hombros, lo que había pensado decirle ya todos de la manada lo sabían. —Dígame Alfa que quiere decirme… —Aysel lo miró con intensidad y nerviosismo, su corazón parecía un loco al igual que su loba que brincaba como cabra loca dentro de ella. —Vengo a disculparme por la manera que te he tratado estos días, no tengo justificación por mi actuar, pero me sentí herido cuando me entere que tú prima me dejó —guardo un momento de silencio —y termine desquitándome contigo, con la loba que menos culpa tenía, tú no sabías de la traición de ella…Aysel bajo la cara, debía decirle que sí, que se enteró el día que ella huyo, y hasta
Lyon gruño al sentir a Radolf cerca de ella, sin moverse, protegió a Aysel de su hermano y soltó la pregunta. —¿Qué quieres Radolf? —Primero quería saber cómo está mi querida cuñada —respondiendo con una sonrisa burlona —pero ya tengo la respuesta, está muy bien —Lyon quiso lanzarse hacía él, pero ella lo detuvo del brazo —estas muy mal hermanito, tu lado posesivo no permite que admire la belleza de tu luna, bueno —Radolf levantó los hombros —lo segundo era para decirte que hiciste muy bien echando a la perra de Emel, si yo fuera el Alfa, antes de expulsarla, le hubiera dado el castigo que se merecía delante de todos, por tocar a mi cachorra…—Fue suficiente con la expulsión —replicó Lyon fríamente —si era todo lo que tenías que decir, vete…—No hay algo más, quiero trabajar —dijo Radolf con una sonrisa, Lyon entre cerro los ojos meditando lo que su hermano quería —piénsalo así hermano, si me das trabajo en la manada, no estaría todo el día en casa.Lyon no dejó de verlo de reojo, a
Lyon nunca se imaginó que la forma de Aysel de loba, fuera tan hermosa, era de color café pardo, sus ojos verdes aún permanecían, su pelaje tenía brillos de sol cada que los rayos caían en ella, parecían pequeños hilos de oro entre el pelaje, nunca en su vida había visto algo así de bello de único. Aysel miró a un lado, ni en sus locos sueños pensó que esto se podría hacer realidad, Lyon corriendo a un lado de ella, sus ojos color miel no dejaban de verla, de sonreírle. No tardaron en llegar al círculo de árboles, donde los rayos del sol se filtraban y hacían que las flores blancas brillaran como miles de estrellas, saltaron para tomar de nuevo su forma humana. —Creo que Uzziel y Lara se han perdido —replico Aysel preocupada por no ver a ninguno de sus amigos, pero Lyon tomo sus brazos, sin que se girara, le hablo al oído…—Yo creo que esta perdida fue a propósito —Lyon sonrió levantando las cejas en repetidas veces, haciendo que su compañera hiciera una gran O con su boca…Olvidán
Aysel abrió los ojos, había escuchado bien, ese veneno era para él, si lo hubiera tomado ahora no lo tendría con ella y seguramente habría muerto con él.Hace tiempo había escuchado un cuento sobre dos hermanos que desde el vientre de su madre luchaban, al nacer el primero fue quien recibió el título de futuro Alfa, sin embargo, el segundo siempre codicio ser él Alfa, al ir creciendo también creció el resentimiento contra el hermano, una noche entro a su habitación, y lo mato con una daga de plata. La Diosa se enfureció tanto que lo condeno a ser un pícaro, un lobo sin manada, y con oro quedo escrito en las leyes que quien atentara contra la vida de su hermano de sangre, su padre o algún familiar sería expulsado de la manada.Pero los lobos seguían cometiendo ese crimen, y con todo el dolor de madre, la Diosa ordeno que debían morir…Esa historia se parecía mucho a lo que Lyon y Radolf habían vivido, la diferencia fue que no logro matar a su hermano, sino a su padre…—Me quieres cont