Lyon gruño al sentir a Radolf cerca de ella, sin moverse, protegió a Aysel de su hermano y soltó la pregunta. —¿Qué quieres Radolf? —Primero quería saber cómo está mi querida cuñada —respondiendo con una sonrisa burlona —pero ya tengo la respuesta, está muy bien —Lyon quiso lanzarse hacía él, pero ella lo detuvo del brazo —estas muy mal hermanito, tu lado posesivo no permite que admire la belleza de tu luna, bueno —Radolf levantó los hombros —lo segundo era para decirte que hiciste muy bien echando a la perra de Emel, si yo fuera el Alfa, antes de expulsarla, le hubiera dado el castigo que se merecía delante de todos, por tocar a mi cachorra…—Fue suficiente con la expulsión —replicó Lyon fríamente —si era todo lo que tenías que decir, vete…—No hay algo más, quiero trabajar —dijo Radolf con una sonrisa, Lyon entre cerro los ojos meditando lo que su hermano quería —piénsalo así hermano, si me das trabajo en la manada, no estaría todo el día en casa.Lyon no dejó de verlo de reojo, a
Lyon nunca se imaginó que la forma de Aysel de loba, fuera tan hermosa, era de color café pardo, sus ojos verdes aún permanecían, su pelaje tenía brillos de sol cada que los rayos caían en ella, parecían pequeños hilos de oro entre el pelaje, nunca en su vida había visto algo así de bello de único. Aysel miró a un lado, ni en sus locos sueños pensó que esto se podría hacer realidad, Lyon corriendo a un lado de ella, sus ojos color miel no dejaban de verla, de sonreírle. No tardaron en llegar al círculo de árboles, donde los rayos del sol se filtraban y hacían que las flores blancas brillaran como miles de estrellas, saltaron para tomar de nuevo su forma humana. —Creo que Uzziel y Lara se han perdido —replico Aysel preocupada por no ver a ninguno de sus amigos, pero Lyon tomo sus brazos, sin que se girara, le hablo al oído…—Yo creo que esta perdida fue a propósito —Lyon sonrió levantando las cejas en repetidas veces, haciendo que su compañera hiciera una gran O con su boca…Olvidán
Aysel abrió los ojos, había escuchado bien, ese veneno era para él, si lo hubiera tomado ahora no lo tendría con ella y seguramente habría muerto con él.Hace tiempo había escuchado un cuento sobre dos hermanos que desde el vientre de su madre luchaban, al nacer el primero fue quien recibió el título de futuro Alfa, sin embargo, el segundo siempre codicio ser él Alfa, al ir creciendo también creció el resentimiento contra el hermano, una noche entro a su habitación, y lo mato con una daga de plata. La Diosa se enfureció tanto que lo condeno a ser un pícaro, un lobo sin manada, y con oro quedo escrito en las leyes que quien atentara contra la vida de su hermano de sangre, su padre o algún familiar sería expulsado de la manada.Pero los lobos seguían cometiendo ese crimen, y con todo el dolor de madre, la Diosa ordeno que debían morir…Esa historia se parecía mucho a lo que Lyon y Radolf habían vivido, la diferencia fue que no logro matar a su hermano, sino a su padre…—Me quieres cont
Aysel se quedó atónita por las palabras drásticas de Lara. —¿Por qué lo dices tan segura? —cuestionó Aysel—La verdad es que yo me escapé de la manada de luna de fuego, llegue a esconderme aquí, porque no acepte ser del Alfa de la manada…—expreso Lara limpiándose los ojos, pues las lágrimas no dejaban de salir —Pero si él no era tú compañero ¿Cómo podrías aceptarlo? —Aysel no pudo verla más llorar que la abrazo. —En la manada hay una regla, si la loba no encuentra a su pareja el día de su cumpleaños veinte, será tomada por él alfa, para ser una más en su harén —Aysel se sorprendió ante las palabras de Lara, nunca antes había escuchado una ley como esa —cuando yo cumplí la edad, ningún lobo de la manada fue mi compañero…—Claro porque tú compañero no estaba ahí —dijo Aysel, Lara afirmó con la cabeza —por qué no te fuiste a buscarlo. —Porque en esa manada está prohibido que las lobas salgan del territorio —cuanto más le decía Lara, menos podía creer Aysel que la Diosa permitiera alg
Uzziel le dio un beso en los labios, cuando la dejo en el suelo, tomo su cara y la miró fijamente. —No pienso dejar que pase eso, ya aceptaste y no pienso dejar que me dejes plantado, ahora mismo iré a hablar con Lyon para que todo se realice esta noche…Uzziel salió corriendo de la cocina, Aysel estaba feliz al ver a sus amigos que se amaban, que no dudo en ofrecerse para ayudar a Lara en todo para la noche, quería que fuera inolvidable, a pesar de lo apresurado que se estaban dando las cosas. Uzziel llegó corriendo a la oficina de Lyon en el aserradero, estaba terminando de enviar el ultimo cargamento de madera a la manada de tierras altas. —¿Por qué tan eufórico? —preguntó Lyon al verlo. —Me uno a mi compañera —soltó sin más Uzziel provocando el asombro de Lyon —quiero que sea esta noche, no pienso estar ni una noche más sin ella…—No me digas que es Lara… —dijo Lyon al recordar que ellos se había ido solo por el bosque cuando habían ido en busca de la flor salva lobos. —Si es
Lyon comenzó a sentirse cansado, ya su cuerpo reclamaba dormir, pues la noche anterior no lo había hecho muy bien por quedarse a velar el sueño de Aysel. Camino de forma tranquila hasta su casa, al pasar por la habitación de su hermana, se fijó para saber si Aysel aún permanecía con ella leyendo algún cuento, pero no era así, Feray dormía tranquilamente. Siguió su camino a su propia habitación, el mareo aun persistía, al entrar vio la puerta que comunicaba las dos habitaciones, un calor comenzó a recorrer su cuerpo al pensar en su Luna, recostada en la cama, con los ojos cerrados, sus labios carnosos llamándolo, él acercándose para tomarlos como en la mañana lo había hecho…Sin pensarlo demasiado se despego de la puerta y fue hasta la hoja de madera, llamo una vez esperando escuchar su voz, pero no paso, volvió a tocar, con el mismo resultado. Al tercer toque no resistió, abrió la puerta esperándola ver como segundos antes la había imaginado.Al no verla recorrió la habitación, hasta
Su grito se escuchó por toda la casa, al entrar vio a una loba que inmediato supo que no era Aysel, su cabeza se despejo de inmediato, para dar paso a la recriminación de su lobo, no era de ayuda, había cometido un grave error, de nuevo sintió como todo daba vueltas y escuchó la voz de Radolf muy lejos. —Lyon hermanito ¿Perdiste a tú compañera? —cuestiono con picardía, más cuando noto que detrás de él aparecía Aysel —no me digas que pensaste que ella estaba aquí conmigo, en mi cama…Se escuchó el estruendo de un vaso de cristal que se estrellaba contra el suelo, Lyon se giró bruscamente para encontrarse con la mirada de dolor, de desilusión de Aysel. Su lobo no era de ayuda, le recriminaba lo idiota que fue al no escucharlo, su maldita desconfianza había sido el peor error de su vida y ponía una barrera entre ellos. —¡Aysel! Espera deja que te explique…—dijo Lyon al tiempo que quería tomar su brazo, pero levantó sus manos, pidiendo sin palabras que no la tocará. —No quiero escucha
Nunca en su vida había sentido tanta vergüenza como esa mañana, mientras le contaba a su amigo el gran error que había cometido en la noche, Uzziel lo miró con decepción al ir escuchando todo, no podía creer que fuera el mayor tonto que había conocido…—Ahora no me quiere ver ni en pintura —admitió un poco adolorido Lyon, y no por los golpes que Radolf, sino por él sufrimiento que le había causado a Aysel… —Lo tienes muy bien merecido, sabes que yo la apoyo —externó Uzziel molesto —como fuiste tan estúpido para confundir la voz de Aysel con esa loba…—Te juro por la Diosa que no lo sé, fue tan claro su timbre de voz —expreso Lyon con desesperación, con vergüenza —ahora no sé cómo reparar este error y lograr que ella me perdone…—Si fuera Aysel, yo nunca lo perdonaría —remató Lara mirando a Lyon, que le dio una mirada dura —disculpe Alfa, pero es la verdad, desconfiar de una mujer que lo ama, como lo hace Aysel es un verdadero pecado, ni dándole miles de flores obtendría su perdón. —