Irina entendía lo que indicaba la pipeta, pero se resistía a creerlo. — ¿Qué significa esto Melanie?, tú lo buscaste. — ¡¿Qué yo lo busqué?! Eres increíble Irina Wells, malditamente increíble —Melanie le dio la espalda. — ¡No te atrevas a darme la espalda, Melanie! —Gritó Irina—. Eras tú quien siempre quiso quedar embarazada, pero se suponía que lo harías de un donante al que no conocerías, no que lo tendrías de mi esposo, él no debería haberte dejado embarazada a ti. —Porque todos deben rendirte pleitesía a ti ¿cierto?, porque yo soy para ti una mascota. —No es eso Melanie, es que no es lo que planeé. —Y acaso yo sí, a mí no me gustan los hombres y acepté involucrarme sexualmente con él porque tú estás presente, se suponía que él no me tocaría y todo se fue al traste, por yo querer complacerte cada vez Mark queda más involucrado con nosotras. —Acabaremos con ese embarazo entonces, te llevaré a que acaben con el problema. —Irina, un momento, me sorprendes, p
CINCO MESES DESPUÉS A Anabella le había llegado el momento de bajar el ritmo a las actividades, John ahora era socio mayoritario de la firma y lo habían mudado a una oficina más grande; una becaria entrenada por Anabella era la secretaria de John y era eficiente y más le valía que lo fuera, porque John ahora tiene más trabajo. Anabella siempre con temor de que su matrimonio se venga abajo por sus apretadas agendas decidió que le daría una sorpresa a John y lo buscaría para que fueran a almorzar, llevó a Lizzie que tenía cita de tarde de juegos con la hermana de Jeremy y la pasaría buscando por la oficina. Anabella y Lizzie con su perra llegaron a la nueva oficina de John, la puerta estaba cerrada. —Cómo está señora Anabella, el señor Campbell está reunido con unos clientes —le informó su secretaria. —No hay problema, esperamos aquí. Anabella se sentó en el sofá de espera junto a Lizzie y después de un rato. John abrió su puerta, las risas se colaron y una mujer se d
Días después Anabella y Viviana estaban en una boutique de ropa infantil con Teresa y Lizzie, entonces Lizzie exclama emocionada y levanta su manito saludando a alguien. Anabella voltea y ve que es Melanie que había entrado y veía la ropa de bebé dudosa. Anabella se acercó a Melanie. —Hola Melanie, cómo estás, ¿cuánto tiempo tienes? Melanie incómoda y desviando la mirada demostrando que quiere estar en cualquier sitio menos donde está murmura: —Tengo casi 24 semanas, pero aún no sé si lo tendré. Anabella se sorprendió por la declaración. —Melanie, te queda poco tiempo para decidirte, pero si estás aquí es que una parte muy fuerte de ti quiere tener a ese bebé. Melanie la observó a ella y de lejos a Lizzie y no resistió ponerse a llorar. Anabella se acercó a ella y la abrazó como a una hermana. —Melanie, si necesitas algo, si no tienes apoyo, cuentas conmigo. — ¿Cómo puedes ser tan amable conmigo? Anabella no sabía qué decirle, pero como siempre abre
Algunos pocos días después, John llegó al bufete como siempre muy temprano y encuentra a Laila esperándolo en el lobby y le pide por favor conversar con él. John la escolta a la oficina y ella se sienta frente a él con cara preocupada. —Usted me dirá señora Almenar. —La verdad escuchar decir mi apellido de casada me recuerda a mi difunto esposo, podría decirme solo Laila —musitó con un pañuelo en el borde de los ojos, John no dudaba que con las largas uñas estuviera lastimando los lagrimales para llorar con verdaderas lágrimas. John sonrió apenas sin poderlo evitar, Laila era una muy buena actriz y en otro tiempo hubiera pasado un rato con ella, pero ahora no le interesa y aún se sorprende de lo mucho que Anabella cambió su vida. —Señora, está aquí antes de las ocho de la mañana, mejor olvidemos la charla intrascendente y dígame que necesita. —Tiene razón, usted no tiene tiempo para mi dolor —Laila respiró profundo—, me gusta tu manera John, vas al grano sin más. As
Anabella estaba deseosa de ir al distrito y saber de John, pero Margot enfáticamente le pidió no ir. Emiliano puso a Lizzie en su antigua habitación y regresó a la sala de la pequeña vivienda, Anabella hablaba con Teresa. —Margot me dice que no vaya, pero siento que abandoné a John en un momento que me necesita. —Margot sabe lo que hace, si ella te dice que no vayas es porque es lo mejor —la consoló Emiliano. —Debería ir allá, averiguar qué está pasando para que llame a Anabella y le informe —sugirió Teresa con mala cara a Emiliano. —No me moveré de aquí, Anabella está muy nerviosa, Lizzie también podría tener un ataque de asma, mi trabajo es encargarme de ellas. Teresa chasqueó la lengua. —Uy sí, pero que dedicado… —murmuró con ironía. —Mamá, podrías ya olvidar todo eso, por Lizzie, si ella despierta verá tu actitud y ya ha tenido suficiente con John y Mark. — ¿Yo soy culpable?, ¿tu papito no?, claro, él ni estaba para tener actitud ninguna. —Solo estás
Por su parte Irina no estaba nada contenta con la denuncia de Mark, sabía que John no era capaz de encubrir un delito de esa magnitud, ni siquiera por un cliente importante de la firma, mientras Mark se bañaba, ella llamó a su padre, quería saber los pormenores de Bennett Almenar, marido de Laila, ella sabía que su padre era quien se encargaba de esta cuenta. A Harry Wells no le sorprendió en lo absoluto que la joven Laila fuera capaz de planear la muerte de su marido, los hijos de Bennett no confiaban en la nueva esposa de su padre, que a solo dos meses de casados enfermó y se degeneró muy rápido hasta morir. —Papá, pero el imbécil de Mark acusó a John de saber del delito y ayudar a la viuda a esconder el crimen e intentar comprarlo y sabemos que John no sería capaz de hacer nada de eso. —Irina, por amor de Dios, debes hacer que Mark deje ese asunto, una cosa es denunciar a su examante y lograr que la hundan en la cárcel y otra cosa es involucrar a John, eso no nos conviene a
Mark llevó a Lizzie con Anabella muy temprano, la niña quería estar con su madre, estaba preocupada por John y Mark furioso por el cariño que le tiene su hija a su enemigo prefirió alejarse de su hija. —Papi —lo llamó Lizzie porque se iba sin darle un beso como de costumbre, Mark se puso de cuclillas para igualar la estatura de Lizzie—. Sé que tú y John no son amigos, pero quizás si lo conversan, mi maestra dice que debemos decir lo que nos molesta y hacer un esfuerzo por recordar lo que les molesta a otros para evitar las peleas. —Son cosas de adultos Lizzie. La niña bajó la cara. —Es que yo quiero mucho a John, él es mi mejor amigo en el mundo. — ¡Yo soy tu mejor amigo en el mundo, no él! —exclamó Mark en voz alta y Anabella como una fiera protectora lo encaró. — ¡Mejor vas perdiendo esa costumbre de estar gritando! Me cansé de eso, Lizzie te está hablando con el corazón en la mano, ella no sabe de odios… Mark suspiró y vio que Lizzie apretaba sus manitos y su b
John fue a la oficina de su madre entonces y citó a su tío. Debía informarle su decisión. —Quería que Irina estuviera presente, pero no he podido localizarla, y nadie me da razones de ella. —Y la duendecilla que se pinta el cabello de colores de muñeca ni siquiera se presenta a trabajar, hace tiempo que debimos despedirla y mi estómago no se revolviera cada vez que tengo que verla, ella es mala para mi hija. —Melanie está embarazada, Harry y bien sabemos que ella e Irina tienen una relación, al menos ten el tacto de no ofenderla. —Y tú ten el tacto de meterme en mis asuntos Margot —replicó Harry. —Hubiera sido buenísimo que mi madre hubiera tenido el tacto, pero sabemos que no puede evitar querer arreglar todo lo que está mal y usted tío acumula una gran montaña de casas mal hechas en su vida. —Si esta es una inquisición me voy, no permitiré que un niño como John me recrimine nada. —Tengo el derecho a renegar de ambos, pero no es por eso que los cité. Vine a deci