Walid miró varias veces los pasillos que daban a la habitación del hermano de Kros. Karim no era la persona más sociable del mundo y él tampoco lo era, pero había visto muchas veces como ese híbrido se movía con sutileza por la casa, como estuviese buscando algo cada vez que iba de visita, pero nunca sabía lo que en verdad buscaba.
Arrugó la nariz, al verlo entrar a su habitación y se quedó unos minutos mirando a ver si salía, pero nada sucedió. Con pasos vacilantes abrió la puerta de su habitación, con los nervios y el miedo deseando hacer de las suyas.
Entró a la habitación, encontrándose con su cama intacta y ni señales había de Karim por ningún lado, hasta que la puerta fue cerrada de manera brusca y él no tuvo tiempo de moverse de su lugar.
— Pensé que debía de ir a buscarte — Karim aspiró su olor, durante unos cortos segundos — Hueles a miedo, humano — una estúpidos sonrisa apareció en su rostro — ¿Acaso te doy miedo?
— Sí... — tragó en s
— Más... — gimió Jean, apretando los hombros de Kros — Más rápido, estúpido alfa...— No me insultes porque después te ando rompiendo el culo y dices que nosotros los híbridos somos unos malditos — lo embistió dándole justamente en su punto G — Soy un alfa muy condescendiente con su esclavo personal.— Sólo debes de serlo conmigo — arqueó su espalda — Debes de darme lo que te pida, tenemos un trato que podemos romper cuando deseemos.— Bien lo has dicho, humano — apretó más el cuerpo del menor — Es un trato que se puede romper cuando deseemos — apretó los dientes — Espero que aguantes...Se quedó quieto en el momento que el nudo se hizo presente en su interior y sus piernas dolieron por el dolor que comenzó a sentir en su interior. Mordió el hombro del alfa para que sintiera el dolor o una parte. Le dolía horrores, cerró los ojos para evitar que las lágrimas salieran sin aviso alguno. No iba a llorar por sentir ese leve dolor.Se dejó ca
Kros lo llevó a un centro comercial, en donde visualizó a los demás esclavos con sus amos como si fueran mercancía barata que las personas podían comprar en donde desearan. El enorme collar de perro fue colocado en su cuello y ni siquiera había tenido tiempo de protestar de que no quería esa basura.Sus manos picaban por desear golpear a ese híbrido que movía su cola de un lado a otro mientras caminaba delante de él. Sus guardias estaban rodeándolos para que no pretendiera escapar ahora que estaban rodeados de muchas personas.— ¿Por qué me has traído a ese lugar? — Jaló la chaqueta del mayor — Quiero volver...— No, comeremos aquí y luego iremos a otro lugar — le guiñó un ojo, y lo colocó delante de él — Te dije que si hacías todo lo que te pedía podíamos llegar a un acuerdo muy racionable para ambos — puso sus manos sobre los hombros del menor — Soy un alfa con gustos peculiares.— Espero que tus gustos no sean de esos sados...— ¿Qué
— ¡Y una mierda que haré eso! — Se soltó del agarre — Yo me voy de aquí.— No hay razón por la cual debas de irte de éste lugar — dijo Kal, mirando al otro híbrido — Es un cobarde que no está preparado para esto...— Lo sé — se cruzó de brazos — Es todo suyo — le hizo una seña al esclavo de Kal — Vamos, esclavo.— No puedes dejarme...— Soy tu amo — dijo, severo — No me interesa lo que tengas que hacer en éste momento — Jean iba a protestar — Harás lo que te ordene o créeme que la marca y el castigo que te hice el primer día quedará pequeño con lo que te haré si Kal no queda satisfecho contigo — lo miró, lleno de seriedad — Recuerda que nuestro trato se puede romper cuando yo desee.— Entiendo — se tragó su orgullo — Haré lo que me pida, señor.— Así me gusta — desarregló el cabello del menor — Nos vemos en unas horas en el estacionamiento...— Me parece perfecto — dijo Kal, colocando su brazo alrededor del cuerpo del human
Jean despertó de golpe en medio su sueño que deseaba volverse en una horrible pesadilla. Miró el techo de la habitación de Kros dándose cuenta de que ya había amanecido y que de seguro era pasado de la hora del desayuno.Se sentó en la cama, buscando su ropa, la cual se colocó lo más rápido que pudo... encontrándose con ese vibrador que Kros había usado con él hace poco menos de unas cuantas horas.El alfa no estaba en la habitación, por lo que supuso que se había levantado temprano... algo que hubiese sido mejor si fuese él quien no estuviese en la habitación. Ni siquiera saliendo de ahí dejó de estar nervioso de que alguien lo viera escabullirse hasta la de los esclavos con esa vestimenta, esperaba que todos los esclavos estén muy ocupados. Entró a las duchas con una toalla y sacó todo la ropa que pudo del armario, en donde metió la ropa que usó.Cuando estuvo presentable y caminó un poco salió de la habitación, tomando una escoba del armario de ute
Jean le decía palabras tranquilizadoras, que poco a poco iban calmando el llanto del humano que parecía una magdalena en apuros por seguir llorando. Ni siquiera podía imaginar lo que Kros hizo para que ese sujeto se desquitara de una manera tan vil con alguien que no podía defenderse.Ni siquiera cuando se puso de pie para buscar una toalla, Luca lo soltó, no podía hacerlo. Se sentía inseguro por lo que había ocurrido y su entrada al menos había dejado de dejar salir sangre. Lo envolvió con una toalla para que se mantuviese caliente.— Les dije que salieran de aquí... que se alejaran — le gruñó, a todos los esclavos que habían estado detrás de la puerta — ¿Qué tanto escucharon?— La puerta... no escuchamos nada — dijo uno de ellos, sintiéndose avergonzado — ¿Hay algo que podamos hacer?— Algo caliente, si van los tres tal vez lo que sea que hagan esté rápido — dijo, para que se perdieran — Deben de hacerlo rápido, antes que los de la otra habit
Kros movió su cuello de un lado a otro mientras dejaba al humano sobre la cama, no le creyó del todo esa historia por la manera en la que había reaccionado. Ese humano sabía cómo hacer que el mundo estuviese en sus manos con sólo un chasquido de dedos.Esa marca que tenía en esa parte de su cuerpo no parecía ser de alguna apuñalada, no. Esa parecía ser otra cosa que desconocía. Salió de la habitación, cerrándola detrás de él y bajó las escaleras de dos en dos, y corrió hacia la habitación en la que estaba Luca.La cerró con seguro, dando grandes zancadas hasta quitarle las sabanas que cubrían su cuerpo.— ¿Qué demonios fue lo hiciste para que Abdel te dejara de esa manera? — lo golpeó en la pierna — Responde.— No le hice nada — quiso volver a tomar la sabana — En verdad no hice nada malo, sólo se enojó...— No me gustan las mentiras, esclavo — pellizcó el puente de su nariz — Y Jean y tú son amigos por algo.— En verdad...
Kros subió una de las piernas del menor y la colocó a lo largo del escritorio, logrando que éste volviese a quedar de puntitas nuevamente, pero con un solo pie. Dejó caer sus labios en la espalda de éste y luego clavó sus dientes dejándole en claro que tenía en control. El cuerpo debajo de sus labios se arqueó a más no poder.La marca que le hizo con el fierro estaba ahí, vigente y a la espera de que cicatrizara, pero parecía no querer hacerlo.— No podré caminar después de esto y juro que te mataré con mis propias manos... — gimió — Dios...— Ese señor no existe — rió, volviendo a clavar sus dientes en la espalda del menor — Pero... estoy seguro de que no me matarás por más que desees hacerlo...— Tu suerte se terminará cuando menos lo esperes y no podr&a
Kros no dijo algo más, simplemente se alejó del humano y sin ninguna otra mirada, salió de la lavandería. Llamó a una persona que podía darle la información que deseaba.Jean tenía la mandíbula temblorosa... había huido por dos razones del continente americano y una de las razones era su apellido que lo tenía marcado de por vida. Terminó de lavar la ropa, asegurando la puerta desde adentro, se dijo que podía controlarse antes de que Kros supiese que él estaba detrás de toda la mierda que habían vivido los híbridos.Era la una de la mañana cuando salió de ese lugar y caminó hacia la habitación, lanzándose a la cama en el proceso con todos sus brazos adoloridos por las horas que se mantuvo lavando toda la ropa de sus compañeros.El tiempo seguía pasando, y con eso pasaron varias semanas en las cuales ninguno de los dos volvió a tocar el tema de los orígenes del menor. Éste ni siquiera se había mostrado nervioso, sino que cambiaba de conversación y el hi