Capítulo 71. Tras la reciente llegada de Andrea a la vida de Helena, está se había convertido en "su nueva mejor amiga y confidente", junto a ella había comenzado a trazar un plan para sembrar la duda en el corazón de Lukyan. Helena había sido la primera en notar el nerviosismo de Lukyan al tener a Ajax hospedado en su castillo. —Los celos son un arma poderosa, Helena, le había susurrado en una de sus sesiones nocturnas de confidencias, mientras se sentaban a la luz de las velas en medio de susurrantes sombras. —Siembra la semilla de la desconfianza y mira cómo florecen los temores en el corazón de un hombre. Helena comprendió la sutileza de aquel consejo. Y así, con el brillo de determinación en sus ojos, se preparó para comenzar el juego de la venganza. La primera fase del plan fue sencilla pero ingeniosa. Unos días después de la reunión de Lukyan con Ajax, Helena encontró un momento propicio para encontrarse con él a solas. Se las arregló para parecer casual, pero había un peso
Capitulo 72. La lluvia caía a cántaros sobre el castillo, sus gotas golpeaban el suelo con fuerza, creando un ritmo constante y monótono. A través de las ventanas empañadas de su despacho, Lukyan observaba el paisaje mientras daba vueltas a su taza de café, sin mirar realmente lo que tenía delante. Su mente estaba atrapada en un torbellino de pensamientos y emociones contradictorias. En su interior, una guerra silenciosa se libraba entre lo que veía y lo que sentía, entre lo que sabía y lo que temía. Helena con la ayuda de Andrea había logrado su cometido. Había sembrado la semilla de la duda en el corazón de Lukyan, una semilla que, alimentada por su propia inseguridad, había crecido rápidamente en un monstruo devorador de confianza. Desde que se había aliado con Andrea había esperado pacientemente el momento adecuado para lanzar su ataque. Un ataque que se basó en su conocimiento de las debilidades de Lukyan: su orgullo, su amor y su desconcierto ante la cercanía entre Ada y Ajax.
Capitulo 73. Ada se quedó parada durante unos minutos que parecieron horas, las palabras de Lukyan la habían herido de muerte. Por un momento pudo vislumbrar la figura de Helena en uno de los pasillos, en ese momento no lo pensó y salió corriendo. Por nada del mundo soportaría una humillación más por parte de ella. En estos momentos no era la Ada valiente, había vuelto a convertirse en la Ada pequeñita y asustadiza. Corrió tanto que ni siquiera se percató de que la lluvia caía con rabia y el viento soplaba con fuerza. Se detuvo agotada en el borde de un claro, allí comenzó a pensar en los últimos acontecimientos relacionados con Lukyan. Todo se repetía en su mente como un bucle sin fin. No podía creer que este se hubiera dejado manipular otra vez por Helena, y está vez ella parecía haber conseguido su objetivo y con creces! Lukyan le había dicho que podía seguir su camino dando por terminada su relación. Ada observaba en silencio el cielo gris, mientras sus lágrimas caían desborda
Capítulo 74. La noche era oscura y apenas si la luna iluminaba su camino, pero Ada estaba segura de que si se hubiera quedado en el castillo su vida se habría llenado de sufrimiento y ya había tenido bastantes dosis de eso durante toda su vida. La actitud fría y las palabras de Lukyan le habían dejado una herida profunda en su corazón y está vez lo mejor era poner espacio entre los dos. Quizás lo mejor era estar separados, ¡o quizás no! Pero el corazón de Lukyan ya había decidido por ella. Su loba lloraba en su interior por la pérdida de su compañero pero con el tiempo ese dolor se calmaría. Con cada paso que daba la luna parecía guiarla, dándole fuerzas para seguir adelante. Ada sabía que para encontrar a su manada necesitaría hablar antes con Susana, ella había sido parte de la manada y solo con su ayuda lograría llegar. Aunque habían pasado muchos meses desde que había trabajado allí, Susana siempre había sido una mujer generosa y sabia; una figura materna que podía ofrecer
Los primeros rayos del sol acababan de aparecer en el firmamento con mucho esfuerzo se levantó. Ada se fijó en lo vieja y deteriorada que se encontraba su pequeña cabaña. Pero se recordó a sí misma que al menos tenía un techo sobre la cabeza. El viento se filtraba por las pequeñas grietas de las paredes, la pequeña brisa que se filtraba era fría, esa era la primera señal de que la nieve no tardaría en llegar. Miró con preocupación la fina manta que cubría la cama y suspiró, preguntándose si su padre estaría de buen humor hoy y tendría la bondad de darle alguna de las prendas de ropa vieja de las que ya se quisieran deshacer. Necesitaba abrigarse más si no lo más probable es que enfermará. No tardó demasiado en encontrarse parada justo enfrente de la lujosa residencia del Alfa de la Manada Black Mountain, lista para comenzar con las tareas de limpieza del día. En esta casa vive su padre, Henry el Alfa de la manada; su madrastra, Luna Ursula; y su hermanastra Andrea, la princes
— Lo siento, fue un accidente. Estaba tan cansada que me desmayé.—Esas son las únicas palabras que se atrevió a decir, llevaba tanto tiempo pidiendo perdón que esas se habían convertido en las únicas palabras que pronunciaba al cabo del día.La mirada de su padre pareció suavizarse, mostrando una expresión de preocupación, pero en cambio la de Luna Úrsula seguía llena de ira. La interrumpió:—¿De verdad es así? ¿O planeas hacer lo mismo que la última vez y robar las joyas de tu hermana?—¡Yo nunca le he robado nada! —le respondió inmediatamente, furiosa. Ella y su Andrea siempre se aliaban para acusarla de robar dinero de la casa, e incluso escondían dinero en su habitación como "prueba".—No te molestes en negarlo. Encontramos en tu habitación el dinero que obtuviste vendiendo esas joyas —dijo con desprecio—. Con una madre como la tuya, no es sorprendente que seas capaz de cualquier cosa.— Qué haces ahí parada, no tienes suficiente trabajo por hacer o quizás debería darte más tarea
Ada miró al hombre en la cama por un momento, permaneciendo a su lado, lo que hizo que su loba comenzara a recuperar fuerzas poco a poco. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que, cuando su compañero despertara, lo poco que había encontrado de fruta no sería suficiente para ayudarlo a recuperar fuerzas. Así que Ada se levantó, tomó su viejo y desgastado abrigo y se preparó para ir a cazar en el bosque en secreto. El Alpha siempre le había prohibido hacer esto, pues creía que Ada no tenía la capacidad de protegerse en el bosque, pero hoy la diosa de la suerte parecía estar de su lado. No le costó mucho esfuerzo atrapar un pequeño conejo. Emocionada, lo mordió por la pata y abrió la puerta de su casa, pero al hacerlo, chocó de frente con una figura alta. Él era, de hecho, bastante grande, y sus ojos azul oscuro la observaban fijamente. Mientras ella ponía al "conejito" sobre la mesa, se quitaba el abrigo y sacudía la nieve de su cabello, su mirada nunca se apartaba de ella, y de vez
Cuando el sol volvió a salir, Ada se preparó para salir a trabajar. Anoche, ella respondió de manera superficial a su propuesta y le rogó que durante su estadía no saliera de aquí. Si ya se había enojado por las cicatrices en las manos, no se atrevó a imaginar qué pasaría si llegara a ver cómo es un día normal en su vida.Aunque Lukyan aceptó con buenas palabras, no tenía intención de seguir sus instrucciones.Necesitaba ir al bosque para investigar la verdad sobre los atacantes que lo habían agredido, y también para ver si podía encontrar rastros de su Beta. Justo antes del ataque, había estado con su Beta y algunos de sus soldados en una reunión entre manadas de lobos, y si seguían con vida, necesitaba contactarlos lo antes posible. Ada estaba en la sala de la casa de los Alpha, sosteniendo un trapeador lista para comenzar a limpiar, cuando de repente la puerta se abrió y Jhon entró. Se acercó a ella y le saludó amistosamente, pero luego frunció el ceño y preguntó qué era ese olor