—¿Qué te pasa?, ¿estás loca?Me alejé de ella con la intención de limpiarme la saliva que había caído en mis ojos. Una parte de filtró y me ocasionó ardor.Ella intentó escapar aprovechando mi descuido, llegó a la puerta pero no la pudo abrir. Al escucharlo me dí la vuelta y fui por ella sujetándola de los brazos para inmovilizarla.—¿Por qué estás actuando así?—Pregunté nuevamente.Era obvio su motivo, se había enterado de todo y el coraje que me tenía pudo sobresalir hasta ese momento en el que me vió.Traté de calmarla pero de nada sirvió, ella estaba tomando una actitud como nunca me lo imaginé. La desesperación de ambos nos llevó a tener un enfrentamiento en el que la sometí contra la pared.Ella forcejeó con muchas ganas de golpearme, me rozó un par de veces con sus piernas mientras intentaba darme en los genitales. En verdad quería dañarme.En el forcejeo final, dimos un giro inesperado y los dos caminos.Yo quedé arriba de ella. Aproveché para subir mis piernas en sus brazos y
Me pareció una gran idea no entrar en detalles, no tenía cómo evadir mi plan y estoy seguro que no le agradaría.—Mi plan es tener a esa mujer cerca hasta que me lo dé. —Le dije intentando calmar las aguas.—¿Por qué no la han hecho hablar?—Se giró nuevamente para mirarme a los ojos.—Me refiero a usar métodos extremos.Yo solo la miré y moví la cabeza en señal negativa. Ella me conocía lo bastante como para saber que dichos métodos no me gustaban.—Si quieres yo puedo ir y hablar con ella.—Me seguirió muy aventurera.—Le puedo sacar la información.—¡No, no, para nada!—Grité sin pensarlo.La idea no era mala, quizá si probaba otro método podría tener información. Lo malo era que para ello, tenía que contarle todo y no estaba dispuesto a hacerlo, mi relación estaba en riesgo.—La conoces ¿verdad?Me preguntó nuevamente de la nada. Esa mujer era muy analítica, los detalles no se le iban aunque quisiera.—¿Por qué dices eso?—Tenia que hacerme el tonto para disimular.—Son ideas mías, resp
Al final nos atraparon, vinieron y vinieron hombres del gobierno que intentaban capturarnos. Al parecer las dos personas que iban conmigo eran mucho más peligrosas que yo.En buena hora me subí a su auto.Reprocharme no servía de nada, de no haber subido los hombres que me perseguían me hubieran alcanzado, o quien sabe. Ya todo eso quedaba en el pasado.De lo que no tenía duda era que el destino deseaba que Esteban y yo nos reunimos de nuevo.Al brillante piloto se le habían acabado las maniobras. Nuestras opciones eran quedarnos ahí parados e intentar sobrevivir por el monte. Solo había un camino en auto y era al que la carretera nos llevaba.No hubo una votación, de ser así, yo hubiera preferido quedarme en el monte con mi boleto de triunfo. No fue así. El matrimonio decidió arriesgarse para cruzar ese punto antes de ser atrapados.Confiaban mucho en sus habilidades, por lo que pude ver, era muy bueno. En mi nació de igual manera una ilusión que me decía que podíamos lograrlo.A pes
El lugar no estaba nada mal para ser una celda. Al gobierno le gustaba consentirme después de todo. Tenía buen clima, la cama era cómoda, un baño para mí, un espacio grande, una televisión, en fin, me sentía como en casa.Desafortunadamente el momento no era ideal para relajarme de ese modo. Sabía que en cualquier momento llegaría alguien que cruzaría esa puerta y pasaría algo sorpresivo.Pensé en mil ideas pero nunca se me ocurrió lo que sucedió a continuación.Esa si fué una sorpresa muy amarga.La persona que cruzó la puerta fue la novia del presidente. Llegó sola, lo cual lo hizo aún más raro. En un momento llegué a pensar que llegó hasta ahí para dañarme.Ella tenía la llave, solo escuché como giró la perilla y me preparé refugiándome al fondo de la habitación.Cuando entró se quedó justo en la entrada. Me miró desde ahí un poco despectiva. Era evidente que yo le causaba una amenaza en su relación.—Asi que tú eres esa mujer.—Me dijo mientras me seguía mirando de arriba a abajo.—
Estuve reflexionando sobre el asunto. La idea que me proponía esa mujer era muy buena. Me estaba dando mi pase de salida e incluso podía pedir cualquier cosa. Además se estaba comprometiendo a destruir al enemigo que tanto quería. A cambio solo me pedía el maletín rojo. Aquel que mi padre me había dejado como seguro, quizá era una buena forma de usarlo.Después de un momento pensando en eso, vino a mi cabeza la peor imagen. El matrimonio sabía perfectamente dónde lo habíamos dejado y aunque ellos no podían escaparse para ir por él. La novia de Estaban si que podía. Si lo que me había dicho era verdad, no dudaria en hablar con ellos.Mi boleto de escape estaba por esfumarse al igual que mi posibilidad de irme de ahí.Toqué la puerta con desesperación, necesitaba hablar con Esteban y pedirle que su novia no hablara con ellos.Toqué y toqué con mucha desesperación hasta que uno de los guardias escuchó y fue hacia mi.Abrió la puerta apuntándome con su arma para descartar cualquier posibi
—¿A dónde vas?—Me preguntaron con prepotencia.—Tú no puedes estar aquí, eres una prisionera. Me sujetaron muy fuerte y me llevaron de nuevo a mi habitación. Ahí estuve por varios minutos, caminando como león enjaulado, queriendo salir de ahí. Abrieron la puerta de mi habitación, Esteban entró con una expresión en su rostro que no era nada esperanzadora. Me miró a los ojos con muchas ganas de llorar y me dijo. —Tenias razón, ella se fué... —¿Por qué estás tan calmado?—Le dije a manera de reproche.—¿Qué sucedió realmente? La astuta mujer fingió ir de parte del gobierno aprovechando que los guardias la conocían. Entró dónde la mujer estaba siendo atendida y ella le reveló toda la información. Dejó pasar unos minutos y decidió salir de aquel lugar sin que nadie la viera. Se subió a su automóvil y se fue de ahí. Esteban pudo reclutar esa información con el testimonio de los guardias y a las cámaras de seguridad que la vieron ir con la espía y luego salir sospechosamente
Ahí estaba yo, viviendo la adrenalina al máximo en aquella persecución. ¿Quien diría que estaría persiguiendo a mi novia después de unos meses hermosos de relación, por traición?Sonaba demasiado tonto pero era verdad. Ella había estado jugando conmigo todo ese tiempo.Sus te quiero, sus besos, las preocupaciones, los momentos que pasamos, todo era parte de su plan para estar cerca de mi. ¿Cómo lo supe? Porque la mujer con la que había estado jugando yo, me lo dijo.Ya se que puede sonar un poco karmatico pero yo no jugué con Miriam, al menos no del todo.Desarrollé por ella un sentido de amor que muy pocos entenderían. No estaba seguro de amarla pero tenía los síntomas que se tienen cuando nace el amor.Miriam no era mala mujer, todo lo contrario. Era una persona fabulosa y me lo acababa de demostrar con ese acto de lealtad que tuvo conmigo.A pesar de todo el daño o que le hice, ella había rechazado la oportunidad de irse a vivir a otro país y entregarme al gobierno extranjero. No m
Se quedó en silencio. Me pareció que estaba analizando todo, eso me daba miedo.—¿Mi amor?—Insistí para tener una respuesta.—¿Todo bien?—Si, si, se va la señal.—Me dijo con un tono más normal.—Podrias pedirles que abran el camino, es un poco urgente mi asunto.Miré a todos los que me rodeaban. Estaban muy al pendiente de mis respuestas, me ponían muy nervioso. Sentirse observado comenzaba a ser incómodo.—Ya voy a terminar mis pendientes.—Dije con una gran sonrisa pensando que se me ocurrió una gran idea.—¿Qué te parece si me esperas y te acompaño? Cuando ellos me vean, seguro me dejarán pasar.No supe cuál fue el problema con lo que dije. Para mí era una gran respuesta pero todos los demás se golpearon la cabeza en señal de desaprobación.Supe que en verdad era mala idea en cuanto ella me colgó el teléfono.Sigo sin entender que salió mal de todo eso, pero quedó en el pasado.Después que me colgara regresamos al plan original asumiendo que ella ya sabía que la descubrimos. Teníamos