Capítulo 35
—Puedo ir por mi cuenta —dijo Aitana, tomando un sorbo de jugo de naranja que había calmado bastante sus náuseas.

—¿Estás segura? ¿No te importa llegar tarde? —Thiago arqueó una ceja con una expresión que Aitana consideró inherentemente sarcástica.

Miró el reloj: faltaban dos horas para la ceremonia. De aquí a Valle Hermosa, incluso en taxi, se tardaba al menos hora y media.

—Entonces acepto su ayuda, señor Urrutia.

Al ver que ya no se negaba, él comentó:

—Anoche Alberto te llamó, pero me pareció muy ruidoso y apagué el teléfono.

Aitana se quedó sin palabras. Con razón Patricia no la había llamado en toda la noche al no volver a casa: tenía el teléfono apagado.

—Quizás Alberto era realmente muy ruidoso —improvisó una excusa.

—Ciertamente lo era —confirmó él.

Aitana le dirigió una mirada silenciosa, sin saber qué decir.

Tras terminar de comer rápidamente, Thiago se levantó y se dirigió hacia la salida sin decir palabra. Aitana, tomada por sorpresa, se apresuró a cambiarse, agarró su bol
Sigue leyendo en Buenovela
Escanea el código para descargar la APP

Capítulos relacionados

Último capítulo

Escanea el código para leer en la APP