Capítulo 42
La voz de Thiago resonó cerca de su oído. Aitana se quedó paralizada por un instante y, al girar la cabeza, se encontró con la mirada profunda y enigmática del hombre.

—¿No estabas ocupado hablando de trabajo con ese grupo? —preguntó ella, sorprendida de verlo tan pronto.

Thiago echó un vistazo al jugo que sostenía en sus manos antes de responder con tono neutral:

—Al menos tienen la decencia de saber cuándo retirarse.

Aitana no compartía esa opinión, pero dado que él lo planteaba así, decidió no insistir en el tema. La música del evento cambió a una nueva melodía, y varios caballeros comenzaron a invitar a las jóvenes herederas a la pista de baile.

Thiago bajó la mirada hacia ella y le extendió la mano:

—¿Me concedes este baile?

Aitana se quedó perpleja, mientras Alberto entornaba los ojos.

—¿No debería ser Yaritza tu pareja de baile?

—Nunca mencioné que Yaritza fuera mi pareja —respondió él con naturalidad—. Ella aún no está preparada para este tipo de eventos —añadió, dirigiéndole u
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