El corazón de Satarah estaba latiendo rápidamente bajo su pecho.No se había esperado en ningún momento la efusividad de Dimitry pero a pesar de no estar preparada para la lujuria desatada se entregó a ella sin miramientos.Su esposo se quitó la toalla que había estado cubriendo su cuerpo al entrar en la habitación quedando gloriosamente desnudo frente a ella.Tarah no pudo evitar recorrerlo encantada con cada parte de él pero sus ojos se detuvieron en su miembro endurecido.—Regresó el piercing —susurró ella y se estremeció al escuchar risa ronca de Dimitry.Él se arrodilló en el suelo, por el movimiento la falda de su vestido se había subido mostrando su vientre, Dimitry dio una larga mirada excitada por su piel expuesta y rápidamente le quitó las bragas que llevaba para después envolver con sus manos grandes sus muslos abriendo sus piernas ocasionando que Satarah contuviera el aliento.—Solo para ti, Malyshka.No dudó en meter su cabeza entre sus piernas. Por un momento ella se ten
Dimitry se quedó enmudecido al ver a Satarah salir del baño. Había estado esperándola para que pudieran cenar pero se veía más hermosa que nunca.—Cuando volvamos de la cena te daré mi regalo verdadero, el pie que devoraste egoístamente sin darle a nadie no era el único regalo que tengo para ti.—No. Mi favorito fue el que estuvimos haciendo toda la mañana —dijo Dimitry con un tono ronco haciendo reír a Satarah.—¡No se trata de eso, atrevido!—Maldita sea, ¿Por qué no nos quedamos mejor aquí y pido que traigan la comida a la habitación Malyshka? Quizás sea mejor.Dimitry la atrajo hacia él intentando robarle un beso pero Satarah se rió apartándose para después darle una mirada divertida de advertencia.—Ni siquiera lo pienses. Quiero ver lo que hiciste que hicieran para nosotros aunque yo podía encargarme... ¡Te pusiste la camisa que te regalé! Yo juraba que la habías tirado.Él frunció el ceño antes de negar con la cabeza. —Jamás tiraría algo que me regalaste.Tarah sintió ese cosq
Satarah vio con horror como asesinaban a uno de los hombres al lado de ella. La sangre la salpicó provocando que gimiera en voz alta.Los gritos estridente resonaron por el lugar y Dimitry enseguida la miró sacando su arma.—¡Al suelo Satarah! Ella le obedeció mientras veía como Dimitry disparaba a los tipos que se habían colado en su casa disfrazándose de meseros.Yelena estaba llorando al lado de Satarah cubriéndose los oídos con las palmas. Ella por un momento se desconcertó al ver a aquella mujer venenosa tan vulnerable.De reojo vio como uno de los hombres se acercaba a Yelena y al ver que comenzaba a levantar su arma, Satarah levantó la que acababa de quitarle al hombre muerto a su lado. Si vacilar disparó a quemarropa sintiendo el peso del arma en sus manos.Yelena gritó horrorizada al ver lo que había pasado y miró a Satarah con los ojos llenos de lágrimas. En sus orbes había sorpresa y agradecimiento pero Tarah no se detuvo mucho tiempo en ella al ver que los ruidos se hacía
Shock hipovolémico.Satarah no podía quitarse esas dos palabras de la cabeza inclinó aunque el médico le hubiera dicho que después de la transfusión de sangre Dimitry estaba bien.Valerik lo había llevado a la pequeña clínica que estaba dentro de la casa para estos casos. El medico particular de Dimitry enseguida lo trató y desde ese momento, Tarah no se había despegado de su esposo ni siquiera una sola vez.Podía haber muerto y con solo ese pensamiento su corazón dolía.Ver la palidez en su expresión la hizo sentir culpable. Se reclamó a sí misma que quizás si le hubiera insistido más a Dimitry ella misma lo había curado.Había notado la preocupación en sus orbes pero no pensó que ignorara su estado.Conocía a Dimitry.Algo muy malo debería haber pasado para que él se descuidara así.¿Pero qué?Había perdido demasiada sangre por la bala pero afortunadamente el médico logró estabilizarlo rápidamente pero eso no había sido suficiente para aliviar su angustia.Tarah no supo en qué moment
Una sola palabra hizo que su mundo se tambaleara."¿Mami?"Esa voz infantil llamándola.La palabra que más había deseado oír desde hace siete años atrás la había escuchado gracias aquel móvil que evidentemente alguien le había enviado.Satarah se levantó de golpe sintiendo lo rápido que latía su corazón. Sus manos temblorosa acercaron el teléfono cerca de su boca.—¿Mami? ¿Estás ahí? —su tono de voz era suave y tan dulce.Un nudo se formó en la garganta de Satarah quien abrió los labios buscando responderle. Las lágrimas brotaron de sus ojos sin poder detenerlas, siempre había imaginado que ese momento llegaría pero esto la había tomado por sorpresa.—Estoy aquí mi bebé —su voz tembló en una mezcla de emociones que estabas desbordando en su cuerpo.Ansiedad, esperanza, felicidad."Oh Dios, realmente es ella."La euforia del momento logró que sus ojos se llenaran de lágrimas de felicidad y anhelo.Estaba completamente segura de que esa era la voz de su hija, incluso aunque ella jamás l
La ira mezclada con los celos hacía que Dimitry actuara de manera precipitada.Había pasando demasiado tiempo descansando, no por él. Por Satarah, quien a duras penas lo dejaba solo por minutos.Hubiera mentido si dijera que no le gustaba la atención de su mujer, de hecho, era más que eso.Seguía controlando su imperio desde su habitación y Valerik se había hecho cargo siendo su mano derecha. Él era un hombre de acción pero el estar con Satarah eclipsaba cualquier emoción que antes le pareciera importante. No podía estar sin su mujer por demasiado tiempo, se había hecho adicto a ella. Aunque eso no fuera algo nuevo.Pero ella no lo sabía.Se había levantado y se asomó por la ventana para ver el panorama de la casa pero ahí la vio.Abrazada a Gian y los impulsos le habían ganado.Cinco días eran suficientes para estar en la cama, mucho más si la presencia del bastardo de Ricci jodía su paz.—¡¿Dimitry?! ¡¿A dónde vas, hijo?!Él apretó la mandíbula ignorando a su madre.El dolor de la
Gian había sido testigo incómodo del momento compartido entre ambos llegando a la conclusión obvia.El hijo de puta más grande de Rusia parecía enamorado de su mejor amiga.La manera en como la miraba o la forma en la que la tocaba no podía ser fingida.Pero eso no le gustaba a Gian.Dimitry era peligroso para Satarah.Su oscuridad iba a destruir su luz de una manera u otra y él no quería ser testigo de ello.Mucho menos quería permitir que ella se dejara manipular por Romanov.¿Y si estaja fingiendo y quería romperle el corazón?Satarah ya había sufrido demasiado y en el pasado él no había podido hacer nada pero ahora las cosas eran diferentes.Gian tenía el poder para evitarlo."Pronto."—Lárgate de mi casa, ahora.Gian fingió una sonrisa divertido.—¿No soy bienvenido aquí? Después de todo siempre voy a ser el mejor amigo de Satarah. Siempre voy a estar cerca de ella y ni tú ni nadie va a impedírmelo. Nos vemos pronto, nena.Dimitry inhaló bruscamente."Quiero matar a ese cabrón. Si
—¿Satarah sabe sobre esto?—Nadie lo sabía. Era un secreto entre Natalya y yo.Él miró confuso a Dimitry.—¿Por qué lo hizo? ¿Por qué fingir su muerte cuando siempre ha sido la favorita de sus padres?Dimitry se pasó una mano por la cara.No podía dejar de pensar en Lya.Desde que le habían dicho que su accidente había sido muy fuerte temía que algo peor le sucediera.—Algo le pasó... no puedo contarlo, no sin su permiso.Valerik asintió con la cabeza viendo la aflicción de su mejor amigo.Mientras conducía palmeó la espalda de Dimitry en señal de apoyo.—Seguro que ella estará bien y se recuperará rápido.—Eso espero.*El sonido de las máquinas y el aroma estéril del hospital lo golpeó como un rayo pero no más que la imagen de Lya acostada dormida sobre la cama. Su primer instinto fue detenerse abruptamente en la puerta. Su corazón se sacudió no solo por ver a la mujer con la que había crecido parecer tan vulnerable, sino también porque a primera vista se le había parecido a su espo