En la mansión Villanueva todo se había vuelto sombrío y frío, la ausencia del pequeño Damián, la luz de la casa se hacía notar con cada segundo que pasaba. Emilia ya no quería comer, solo estaba pendiente de lo que sucedía fuera de la ventana, específicamente, la ventana que daba en dirección al camino que llegaba de la entrada de la barda frontal, deseaba ser la primera en ver que su hermano había regresado y poder abrazarlo para no soltarlo jamás. — Él va a regresar, tiene que regresar— Susurraba ella entre una tormenta de pensamientos. — Aún falta mucho por hacer y crecer, tiene que regresar, le compre mucho helado de chocolate.— se consolaba a sí misma. A su lado, comprensivo y siendo un apoyo, se encontraba el abuelo, quien discretamente por momentos se alejaba para manejar a sus investigadores y revisar los avances. — Claro pequeña, moveré cada una de las piedras del mundo si es necesario para traer a tu hermanito aquí, con nosotros, solo necesitamos un poco de tiempo, y lo t
Dante llega derrapando a una bodega que parecía estar abandonada, todo alrededor era un lugar vacío y sin un alma que pudiera ayudarle en caso de alguna emergencia.Él sabía que quien quiera que estuviera detrás de todo esto lo estaba haciendo a propósito, pero eso era algo que no tenía importancia en ese momento, al llegar a la puerta principal comenzó a empujarla desesperadamente.— ¡Damián, Damián! ¡Aquí estoy! — gritaba al mismo tiempo que jalaba la puerta para entrar.— ¡Aquí!— la voz aguda y llena de miedo de Damián, fue la motivación necesaria para catapultar la decisión de Dante, el regresó sobre sus pasos para tomar impulso y con toda su fuerza corrió para impactar con una patada en la puerta consiguiendo abrirla.— ¡Damián ya voy!— gritaba Dante desesperado buscándolo entre cajas, mesas y cosas abandonadas que llenaban el lugar impidiendo que lo localizara con mayor rapidez.— ¡Aquí!— gritaba Damián— ¡aquí ven!Dante sentía que su corazón iba a explotar de la fuerza con
Dante abre los ojos intenta moverse al mismo tiempo que trata de enfocar su vista la cual tenía borrosa para descubrir que se encuentra amarrado. — Por fin despiertas, parece que le agarraste amor a estar dormido— Angulo salió de entre las sombras que hacía un montón de cajas que los estaban rodeando en la bodega. — ¿Dónde está Damián?— preguntó Dante preocupado. — El niño está bien, no te preocupes, si te fijaste no le hicimos nada. — Ya déjalo pues ya estoy aquí, ¡libéralo!— Dante quería asegurarse que Damián estuviera fuera de peligro. — No,— dijo firme el hombre— aquí no eres el presidente de nada, aquí tú no indicas nada, aquí eres solo un pobre rehén. — ¿Qué es lo que quieres?— Dante estaba nervioso, deseaba saber qué era lo que quería ese hombre para poder liberarlos, deseaba regresar con su amada esposa. — ¿Qué es lo que quiero?— repitió Angulo — ¿de querer? no quiero nada, deseo, que es diferente, deseo estar libre, deseo estar cómodo y para eso necesito deshacer
Ruiz se encontraba estratégicamente colocado a un lado de una puerta de escape, él y su equipo de mayor confianza se encontraban identificando el área para proceder de la mejor manera. En el lugar donde se encontraba Ruiz, alcanzaba a escuchar cada una de las palabras que el idiot* de Angulo decía. Después de haber sacado la información de Alfredo, a base de golpes les había dicho todo lo que recordaba haber escuchado sobre el plan de Aguirre. — Ruiz estamos listos — se escuchó por el pinganillo a García — estoy desesperado por tronarme a estos hijos de su put* mad... — Calma —les dijo Ruiz— recuerden que no deben ceder ante el impulso o las emociones. Un silencio siguió a esa indicación, para ser roto por Gutiérrez quién dijo: — Encontré al pequeño, solo es cosa de llegar a él. — Avísame cuando lo tengas asegurado— pidió Ruiz— después de eso ingresaremos para detener al maldito este de Angulo Todos afirmaron indicando que habían recibido la orden En ese momento sorpresivament
Golpes huecos comenzaron a escucharse por todos lados, los balazos eran algo que sobraban en ese momento, Dante preocupado por Damián utilizó toda la fuerza que tenía en los brazos para romper el restante de la cuerda. Sin importarle que una bala pudiera alcanzarlo, corrió desesperadamente hasta encontrarse en posición de resguardar a Damián. —Damián ven conmigo —le pidió el desesperado por mantenerlo a salvo. Dante abrazó al pequeño y corrió hacia la salida que ya tenía localizada pero a medio camino sintió que algo frío y duro se ponía en su nuca. — No creas que te vas a ir tan fácil— dijo Aguirre a su espalda— crees que voy a permitir que te vayas y arruines todos mis planes, maldit0 desgraciad0 malnacid0— le dijo lleno de furia Aguirre a Dante. Él no hizo más que apretar a Damián a su cuerpo y pedirle que se calmara. —Tranquilo Damián, todo está bajo control, no te preocupes — Dante había alcanzado a observar qué Ruiz se encontraba entre los agentes que estaban dando respues
Emilia estaba desesperada, frustrada, ansiosa y no sabía que otra cantidad de emociones más la estaban embargando, en cuanto se dio cuenta que Dante había dejado de ir a ver cómo estaba, supo que algo no estaba bien. Después al ver a Ruiz interrogando a Alfredo de manera tan desesperada, sus miedos internos salieron a flote, confirmando poco tiempo después que Alfredo había formado parte de todo este plan para hacer que Damián fuera secuestrado, no pudo evitar sentirse molesta y llena de culpa al saber que no había podido cuidar a su hermano. — Tranquilízate —decía el abuelo mientras le daba pequeñas palmadas en la espalda. —No puedo, no puedo abuelo, ahora no solo tengo perdido a mi hermano, también mi esposo ha desaparecido.— Dijo llena de miedo. — No desapareció, solo fue por el pequeño Damián— Don Carlos Villanueva, aunque tenía los nervios de punta, tenía que mantenerse tranquilo frente a su nieta, sabía que ella estaba ansiosa y desesperada, no podía agregarle otro problema
Todos en la pequeña consulta que estaba improvisada en la mansión Villanueva estaban nerviosos, Dante aunque había estado aguantando el dolor de la extracción de la bala en vivo, por no dejar a solas a su amada Emilia, estaba temblando solo de pensar en la posibilidad de que ella tuviera algo grave y él no pudiera hacer nada para remediarlo.— Andrews —pidió Dante serio— dime por favor que cualquier cosa que le pase a Emi me lo vas a decir.Necesitaba tener la certeza que su amigo iba a tener la confianza suficiente para decirle la noticia, sin importar que tan difícil de procesar fuera.Caleb se encontraba entre la espada y la pared, después del impacto emocional que había sido el enfrentarse a la muerte y milagrosamente solamente salir con una herida de bala, Dante se enfrentaba a otra situación igual de estresante.— Amigo, te seré sincero— le dijo con total tranquilidad —esto puede ser solamente un desequilibrio ante tanto estrés, puede no ser nada, imagina el cuerpo lo estresado
Dante se encontraba en el marco de la puerta deseoso de detener esa conversación entre su pequeño Damián y el aprovechado de Alfredo, pero también sabía que era algo necesario enfrentarte a los daños que te provoca tu padre.Él había perdido la cuenta de cuántas veces había deseado haber tenido la oportunidad de enfrentarse al hombre que lo había golpeado tanto en el cuerpo, como el alma y el corazón, Damián en este momento tenía lo que él tanto había deseado, su momento de redención.Estaría detrás de la puerta, estaría cuidándolo, pero él debía tener su momento de catarsis, si no lo hacía siempre iba a vivir con la sombra de la duda de que podría haber pasado si...— Entonces ¿me quieres?— escuchó que el pequeño niño le preguntaba al hombre que tenía frente a él.— Sí te quiero mucho —le dijo Alfredo como todo manipulador decía lo que el otro deseaba escuchar— te quiero hijo y deseo de todo corazón que podamos tener muchos momentos felices juntos.— Si me quieres tanto —le dijo Dam