Capítulo 36: Una mano amiga

Eliana estaba revisando los documentos en su escritorio cuando escuchó el sonido de unos nudillos golpeando la puerta.

—Pasa —dijo sin levantar la vista.

La puerta se abrió y la inconfundible voz de Isaac rompió la tensión en la habitación.

—¿Molesto?

Eliana levantó la mirada y, por primera vez en toda la mañana, permitió que una pequeña sonrisa se formara en sus labios.

—Me asustaste con esa llamada, ¿qué pasó?

Eliana lo miró fijamente, sintiendo una mezcla de frustración y determinación.

—Ya sé por qué José Manuel me sacó del proyecto.

Isaac frunció el ceño y dejó el café sobre el escritorio.

—Dime que no es tan absurdo como imagino.

Eliana soltó una risa amarga.

—Es peor. Le hicieron creer que le fui infiel.

Isaac parpadeó un par de veces antes de soltar una carcajada incrédula.

—¿En serio? ¿Eso fue todo lo que necesitó para destruir tu carrera y darte la espalda?

—Sí. Alguien manipuló unas fotos y las usó para hacerle creer que estuve con otro hombre en un hotel. Y él, sin pensarl
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