Eliana e Isaac seguían conversando tranquilamente en el café gourmet. La atmósfera del lugar era relajante, con un aroma a café recién molido y postres finos expuestos en una vitrina cercana.—Lo que me sigue sorprendiendo —dijo Isaac, con una sonrisa juguetona— es que, a pesar de todo lo que José Manuel hizo, todavía te tomes el tiempo de querer demostrar tu inocencia.Eliana suspiró y removió su café con la cucharita.—No es por él, Isaac. Es por mí. No voy a permitir que me difamen de esa manera y que la gente crea que soy una mentirosa o una traidora.Isaac asintió, respetando su determinación.—Entonces espero que lo desenmascares pronto —dijo con picardía—. Porque quiero ver su cara cuando se dé cuenta de lo que perdió.Eliana iba a responder, pero su celular vibró sobre la mesa. Revisó la pantalla y vio que se trataba de una llamada importante.—Dame un segundo —dijo antes de contestar—. ¿Aló?Isaac la observó mientras ella escuchaba atentamente al otro lado de la línea. En cua
Eliana estaba inmersa en su trabajo, concentrada en la pantalla de su computadora mientras sus dedos tecleaban rápidamente. La luz suave de la tarde se filtraba por la ventana de su oficina, iluminando el espacio con un tono dorado. De repente, el sonido vibrante de su teléfono la sacó de su ensimismamiento. Con un suspiro, apartó la mirada de la pantalla y tomó el dispositivo. Al ver el nombre que aparecía en la pantalla, una sonrisa espontánea iluminó su rostro.—¡Samuel! —respondió con alegría, llevándose el teléfono al oído—. ¿Cómo estás, cariño?—¡Eliana! —exclamó el niño al otro lado de la línea, su voz llena de entusiasmo—. ¿Estás ocupada?Eliana se recostó en su silla, relajándose por un momento. La voz de Samuel era como un bálsamo para su día ajetreado.—Para ti siempre tengo tiempo —dijo con ternura, jugueteando con un bolígrafo que estaba sobre su escritorio—. ¿Cómo te fue en la escuela hoy?—Bien, aunque fue un poco aburrido —respondió Samuel con sinceridad, haciendo una
Esa noche, Eliana estaba en su casa, sentada en el sofá con su computadora portátil sobre las piernas. Había estado trabajando en su propuesta para el concurso de innovación tecnológica durante horas, pero por más que lo intentaba, no lograba encontrar la inspiración que necesitaba. El premio era tentador: una colaboración directa con la empresa de Alejandro Salazar, uno de los empresarios más influyentes del sector tecnológico. Ganar ese concurso no solo le daría visibilidad, sino que también podría abrirle puertas que hasta ahora parecían difícil de alcanzar a pesar de su gran imperio.El sonido de la puerta abriéndose la sacó de sus pensamientos. Isaac entró con una bolsa de comida en una mano y una botella de vino en la otra.—¡Hola, vecina! —dijo con una sonrisa—. Traigo cena. Pensé que podrías necesitar un descanso.Eliana sonrió, agradecida. Isaac vivía en los apartamentos de al lado, y aunque ambos tenían sus propias vidas, siempre encontraban momentos para compartir. Era uno
Mientras José Manuel intentaba concentrarse de nuevo, su teléfono vibró sobre el escritorio. Al ver el nombre en la pantalla, se enderezó de inmediato: “Alejandro Salazar”. No era común que el propio Alejandro lo llamara directamente. Con un nudo en el estómago, deslizó el dedo para responder.—Buenas noches, señor Salazar —dijo, tratando de sonar profesional.—José Manuel —respondió Alejandro, con una voz calmada pero firme—. Espero no molestarte a esta hora.—Para nada, señor. ¿En qué puedo ayudarle?—Estoy revisando las propuestas preliminares para el concurso, y quería saber cómo va tu proyecto. Sé que tienes un historial impresionante, y confío en que estás preparando algo extraordinario.José Manuel tragó saliva. No podía admitir que estaba atascado, que los recuerdos de Eliana lo distraían constantemente.—Estoy trabajando en algo prometedor —dijo, eligiendo sus palabras con cuidado—. Un sistema que combina inteligencia artificial y automatización para optimizar procesos indust
Eliana llegó temprano a la empresa, lista para la reunión más importante desde que asumió el reto del proyecto. Había pasado la noche ultimando detalles, revisando las propuestas y afinando su plan de acción. Sabía que, para tener una oportunidad de ganar la colaboración con la empresa de Alejandro, debía ejecutar una estrategia impecable.Entró a la sala de conferencias con paso firme. Sus socios y principales ingenieros ya estaban allí, revisando informes y ajustando detalles en sus tablets y computadoras. Andrea, su asistente, le entregó un café mientras le daba un breve resumen de los puntos clave.—Buenos días a todos —saludó Eliana, tomando asiento en la cabecera de la mesa—. Vamos directo al grano. Tenemos un tiempo limitado para desarrollar un prototipo funcional que demuestre nuestro concepto: la integración de inteligencia artificial con energías renovables. Quiero que nos enfoquemos en un sistema que optimice el consumo de energía en tiempo real, adaptándose a los hábitos d
En el edificio central de Santacruz Tech, José Manuel revisaba los informes sobre la mesa de su oficina. La noche anterior apenas había dormido, pero no podía permitirse el lujo de detenerse. El proyecto que estaban desarrollando podía marcar un antes y un después en la industria, y él no pensaba dejar pasar la oportunidad.Frente a él, un equipo de ingenieros y desarrolladores esperaba sus instrucciones.—Nuestro objetivo es claro —dijo con voz firme—. Vamos a crear un sistema que revolucione la automatización industrial, un software que no solo optimice procesos, sino que aprenda y se anticipe a las necesidades de producción en tiempo real.Uno de los ingenieros, Marcos, asintió y tomó la palabra:—Hemos estado evaluando diferentes modelos de inteligencia artificial. Creemos que si combinamos redes neuronales con aprendizaje profundo, podremos desarrollar un sistema que se adapte y mejore su rendimiento constantemente.José Manuel asintió.—Exacto. Necesitamos que nuestro sistema se
Cinco días habían pasado desde el anuncio oficial del proyecto, y tanto Santacruz Tech como Innova Corp trabajaban sin descanso para desarrollar la mejor propuesta tecnológica. El ambiente en ambas empresas era de tensión y expectativa, pero también de un fervor creativo que impulsaba a todos a dar lo mejor de sí mismos. Cada minuto contaba, y cada decisión podía marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.En Santacruz Tech, José Manuel mantenía reuniones constantes con su equipo de ingenieros y programadores. Su enfoque estaba en desarrollar un sistema basado en inteligencia artificial y automatización capaz de optimizar procesos industriales en tiempo real. Querían lograr un software adaptable a cualquier tipo de industria, reduciendo costos y maximizando la eficiencia. Sin embargo, no se trataba solo de un desafío técnico; era una carrera contra el tiempo y contra la competencia.—Necesitamos un algoritmo que no solo analice datos, sino que también aprenda y se anticipe a fal
El fin de semana llegó, y con él, la invitación de Samantha para José Manuel. Después de una semana agotadora de trabajo, en la que José Manuel había estado completamente inmerso en el desarrollo del proyecto, Samantha vio la oportunidad perfecta para reconectar con él. Sabía que su pareja estaba bajo mucha presión, y aunque entendía la importancia del proyecto, también anhelaba un momento de tranquilidad y complicidad entre los dos.—Cariño, pensé que podríamos pasar el día juntos. ¿Qué te parece si vamos a pescar? Hay un lago hermoso no muy lejos de aquí —propuso ella con una sonrisa dulce, acariciándole el brazo mientras lo miraba con ojos llenos de esperanza.José Manuel, sentado en el sofá con su laptop aún abierta sobre sus piernas, levantó la vista y la miró. Estaba agotado, tanto física como mentalmente, pero al ver la ilusión en el rostro de Samantha, sintió que no podía negarse. Llevaba muchos días siendo indiferente con ella. Además, sabía que llevaba días descuidando su vi