Capítulo 25
¡Ni hablar! Julia le cerró todas las opciones, a ver si se atrevía a seguir con esas ideas.

El ambiente estaba cargado de tensión cuando Santiago añadió:

—Apoyaré todas las decisiones de mi esposa.

Julia lo miró de reojo; por fin decía algo sensato.

Todos los planes e intenciones de Leonardo quedaron aniquilados en su origen. Con una sonrisa forzada, dijo:

—Julia, quédate tranquila. Papá jamás se casará con ella. En esta vida solo tendré una esposa: tu madre.

Qué repugnante. Julia no podía soportar quedarse ni un minuto más.

—Vámonos ya.

Si ella quería irse, parecía que ya había resuelto todo.

Santiago se apresuró a empujar la silla de ruedas, inclinándose para susurrarle al oído:

—Señora Rivera, me he portado muy bien hoy, ¿no le parece?

Julia le lanzó una mirada y sus ojos se posaron en los documentos de transferencia de acciones que sostenía Tomás. Eso era lo que realmente le interesaba ahora.

—No está mal. Se nota que has practicado bastante con la señorita Herrera.

El rostro de Sa
Sigue leyendo en Buenovela
Escanea el código para descargar la APP

Capítulos relacionados

Último capítulo

Escanea el código para leer en la APP