~JACK~Puede que en un principio haya pensado que Abby era una loca huraña que no le gustaba convivir con las demás personas, e incluso llegue a pensar que le hacían falta varios tornillos en la cabeza, porque he de admitir que no es normal que una persona se excluya tanto hasta tal punto no de tener ni la menor idea lo que sucede más allá de su alrededor, pero escuchar las razones que la llevaron a aislarse del mundo entero —su historia—, sin duda alguna, hacen que sienta un puño atravesado en mi garganta que no me deja respirar como es debido.Su vida fue tan dolorosa, y a juzgar por su reacción, ella aún lucha con todo ese sufrimiento que vivió, aún teme a que le hagan daño, aún, de manera inconsciente, cree que ese bastardo que no la supo valorar y la dañó tanto, regrese a su vida.Su mirada triste, llena de pánico y dolor, su voz rota y el cuerpo tembloroso es una señal de que aún sufre, de que aún le afecta todo lo que vivió y quizás no ha podido olvidar. Pero luego de pasar por
~ABBY~Miro una vez más por la ventana, observando que Jack sigue sentado bajo la marquesina, en las pequeñas escalas que dan hacia la casa. Tiene la mirada pérdida en algún punto del suelo, sus manos o sus pies, no lo sé. Solo sé que desde aquí puedo verlo mirando hacia abajo, con los hombros decaídos y, cada cierto tiempo, pasándose las manos por el cabello o sujetándose la cabeza entre ellas, negando y resoplando. Desde que recibió esa llamada ha estado ahí sentado, en silencio, como si estuviera pensando en muchas cosas y a la vez en nada. Lo que sea que le hayan dicho, tuvo que ser muy malo como para que se vea tan afligido.Me alejo de la ventana y doy una vuelta por la sala, debatiendo si salir a preguntarle si todo está bien o esperar a que entre. No quiero ser una entrometida, pero no voy a engañar a nadie, siento demasiada curiosidad por saber qué le dijeron. ¿Eso querrá decir que llegó el momento de que se vaya? Me es inevitable no pensar en la posibilidad y sentirme ext
Sonrisa+torsodesnudo=Caliente—Sé que aquí no hay mucho que hacer ni se puede comparar con tu trabajo en la ciudad, pero, aunque no lo creas, sí que te distraes ya sea hablando con Trinity. Además, limpiar el establo te quita bastante tiempo, así como Nerón no deja que te aburras ni te estés demasiado tiempo quieto. Y lo más importante de todo es el trabajo en las cosechas. ¿Qué creíste? ¿Qué ellas se mantenían solas? Y cinco días sin cuidados no son algo bueno —voy diciendo con demasiada efusividad y entusiasmo mientras nos dirigimos hacia los campos de maíz—. Al menos no lo es para mí economía. Si pierdo esta cosecha no tendré qué comer, bueno, no vamos a tener comida en nuestra mesa. —Jamás dije que te la pasaras todo el tiempo sin hacer nada, Abby. Dije que la tranquilidad de este lugar no te la puede brindar ningún otro lado —asegura, sonando divertido—. Y por más que quise ayudarte, esto de tener los cuidados en sembradíos de maíz, debo aceptar que tengo nulo conocimiento. —Er
Me derrito como helado en pleno verano entre sus brazos, debido a ese beso que está logrando arrebatarme hasta la consciencia.Sus labios son expertos y su lengua muy habilidosa. Me roba todo el aire con la profundidad y fiereza con la que me besa, me mordisquea y succiona el labio inferior y hurga con su lengua dentro de mi boca, jugueteando con la mía de manera arrolladora, húmeda y caliente.Su mano, la que mantiene en mi cuello, se aprieta con suavidad, manteniéndome firme y sin la posibilidad de apartarme —¿Aunque quién querría apartarse si es que besa delicioso?— Y su otra mano, la que mantiene rodeando mi cintura, me acerca aún más a su cuerpo como si fuera posible, cosa que no quede ni un solo espacio entre nosotros, haciéndome sentir toda su humanidad.Mis manos viajan de sus hombros a sus brazos, en un toque lento donde disfruto palpar de sus músculos y lo tenso que está, perdida en la maravillosa sensación de nuestras bocas unidas.El beso se rompe por sí solo, ante la impe
Observo a Jack ayudarle a Justin a cargar los sacos de maíz y subirlos a la monstruosidad que tiene por auto. Mi joven vecino esta vez no llegó a tiempo para ayudarme a recoger la cosecha, por lo que se ofreció a llevarla a la ciudad por mí.Hay algo bueno en lo que veo —realmente muy bueno—, y es a Jack sin camisa, sudado y haciendo todo ese esfuerzo físico de cargar los sacos sobre sus hombros y descargarlos en el auto. Es una vista maravillosa, una de la que no estoy dispuesta a perderme ni un segundo, y que, en verdad, deseo que se repita en más de una ocasión.Pero yo sé que esto no será más que de una sola vez, así que pienso disfrutar mientras dure.Ahora no quiero pensar en el hecho de que va a irse en algún momento y nuestras vidas seguirán su rumbo.No quiero pensar en que me quedaré sola y que no quiero estar más tiempo así.Aparto ese mal pensamiento —porque estoy decidida a no seguir dejándome arrastrar por lo malo que viví—, y tomo un sorbo largo y pausado de mi gaseosa,
La emoción y los nervios que siento me tienen al borde de enloquecer. Una cita es algo que hace mucho tiempo no tenía, años en los que salí con un hombre y me dejé seducir por un momento tan íntimo.Aunque con Edward salí muchas veces antes de que cambiara, en ninguna de esas salidas sentí que mi corazón iba a salir expulsado de mi pecho, que las manos me sudaran tanto o que sintiera como una especie de vacío en mi estómago. Con él siempre fueron premeditadas las salidas, si no me llevaba a su restaurante favorito, íbamos a bares a bailar y beber.Esta cita es tan diferente en todo el sentido de la palabra, empezando por el hecho de que no me esperaba que Jack tuviese intención alguna de llevarme a cenar.Me siento emocionada, no lo voy a negar. Mi corazón no ha dejado de latir frenético desde que me dijo tales palabras y luego me besó por eternos minutos, besándome con esa calma y ternura que tanto me derrite en sus brazos.Sus besos son demasiado, me sobrepasan, me elevan a lo más a
Las fajitas de pollo con verduras son las más ricas que he comido en mucho tiempo. Si bien Jack me hizo de comer los días que estuve enferma, los caldos no tienen punto de comparación con la cena que preparó para esta noche. No sé qué ingredientes usó, pero todo tiene un sabor delicioso que me tiene comiendo con demasiado entusiasmo, como si no hubiese comido nada en mucho tiempo.—¿Te gustó la cena?—Me encantó. Todo te quedó muy rico —lo halago, llevando un nuevo bocado a mi boca—. ¿Con qué las sazonaste? Están deliciosas.—Con todo un poco de lo que tenías en la alacena —ríe—. ¿Sabías que tenías productos vencidos?—Lo sé, nunca hago nada de lo que tengo ahí. Es decir, sí cocino, pero compro demasiado y yo sola no puedo con todo, así que muchas cosas se echan a perder —digo con pesar.—Bueno, me deshice de todo lo vencido antes de que termine en nuestros estómagos.Su comentario me tiene riendo, pero es muy cierto, por eso dejé de comprar tanta comida cada vez que voy al pueblo, po
Su boca abandona la mía para emprender un recorrido lento por mi barbilla, dejando suaves y húmedos besos a su paso mientras sus manos acarician los costados de mi cuerpo de arriba abajo, por mi cintura en dirección a mi espalda y regresar a mis caderas y apretar mi carne de una forma que me hace sentir un pálpito muy intenso entre las piernas.Tiro la cabeza hacia atrás, permitiendo que sus labios recorran la piel de mi cuello, donde besa con suavidad, mordisquea con ímpetu y succiona con fervor, haciéndome gemir y morderme los labios con fuerza.Su boca es ardiente sobre mi piel, besando, lamiendo, chupando y volviéndome completamente agua en sus brazos. Besa mis clavículas y deja una estela de besos que se pierden por el valle de mis senos, por encima de la ropa, y sus manos se atreven a ir a mis muslos, en dirección a mis caderas pero por debajo del vestido.Vibro bajo sus grandes y cálidas manos, y gimo ruidosa cuando sus labios acaparan una de las cimas fruncidas de mis pechos p