Capítulo 457
Se escuchó el tintineo del timbre.

La puerta del apartamento se abrió rápidamente, y apareció la esbelta y delicada figura de Valentina.

—¿Quién es...? ¿Señor Figueroa? —preguntó Valentina al ver a Mateo en el umbral.

Mateo la observó. Valentina se había cambiado a un vestido holgado para estar en casa, y se había quitado el sofisticado maquillaje, revelando un rostro natural y hermoso. Había pasado de ser la deslumbrante belleza de la gala a una encantadora mujer de aspecto sencillo.

—Valentina, ¿tienes tiempo ahora? —preguntó Mateo.

Valentina pestañeó con sus largas pestañas.

—Señor Figueroa, si necesita algo, puede decírmelo directamente.

—Yo... —comenzó Mateo.

Antes de que pudiera terminar, una voz masculina familiar resonó desde el interior.

—¿Quién es, Valentina?

Mateo levantó la mirada y vio a Daniel.

Daniel estaba en el apartamento de Valentina, con pantuflas y mordiendo una manzana.

—¿Señor Figueroa? ¿Qué hace usted aquí?

Las palabras que Mateo quería decir se quedaron atascad
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