HOLLYHe pasado todo lo que resta de la semana, asustada de que en cualquier momento venga Asher Van Doren y me eche, de que encuentre una sola manera de hacerlo, pero no es así, no sucede nada, y para cuando llega el fin de semana, Mason y Sebastián, quienes han sido muy insistentes, me convencieron de darme un respiro para asistir a la fiesta de cumpleaños de Logan Van Doren, quien ahora es el director general del hospital.No ha sido fácil, en especial porque luego de aquella noche en la que me encontré con mi Némesis, tuve que llamar a la policía y hacer algo que Polly nunca se atrevió a hacer, y eso fue denunciar a Lionel, lo tienen detenido hasta ahora, lo que me deja un poco tranquila, en cuanto a mi hermana, la cara de terror que hizo cuando le conté, solo me dejó en clara una cosa, ahora era mi turno de cuidar de ella, y no iba a permitir que ni él ni nadie le hicieran daño.Ahora ella u los niños viven conmigo, mientras trato que entre en razón y pida el divorcio. Ella ya no
ASHEREl golpe me toma por sorpresa solo un par de segundos, antes de que pueda hacer algo al respecto. El aturdimiento no es por el que Mason tenga sus cinco segundos de gloria al tocarme, no, es por el beso que le arrebaté a Holly Prince. Antes de que me pueda llegar un segundo golpe, soy yo quien le regresa el favor, no me detengo, uno, dos, tres, cuatro, hasta que pierde el equilibrio y cae de bruces contra el suelo, sus ojos están llenos de rabia negra, la misma que me ha estado consumiendo desde que esta mujer entró a nuestras vidas. El actual silencio me incómoda, no dura mucho, enseguida, su hermana menor, Laena, corre hacia él, con los ojos abiertos como muñeca, no tardan en llegar algunos curiosos. Mason no corta contacto visual conmigo, ni yo con él, sabiendo que detrás de mí, ella se encuentra aturdida por lo que acaba de pasar y acaba de ver. Una vez más, elijo ser el villano, una vez más, elijo no ser el puto héroe. —Afuera.La voz de Bryson llega a mis oídos, él apa
HOLLYSigo aturdida, no importa lo que haga o con quien me empecine en entablar una conversación, no puedo concentrarme mi sacar de mi sistema, lo que pasó hace solo media hora atrás. Asher Van Doren me besó, y no solo fue eso, me saboreó. Se siente incluso como si me hubiera marcado. Mason quiso defenderme, jamás lo había visto actuar de esa manera, es como si se tratara de otra persona y no de mi jefe, el hombre amable que me ayuda a cada rato. —Mason —le hablo cuando entramos al salón, ya que tira de mi mano con fuerza, arrastrándome con él. No me presta atención, seguimos caminando, pese a que no tengo en la frente un letrero que diga “Asher Van Doren me besó” se siente como si ya todo el mundo lo supiera. Tropiezo un par de veces hasta que el dolor por el alto de los tacones, hace que me enfade. —¡Mason! Mira por encima del hombro y al ver mi rostro, se congela. —Lo siento, Holly —vuelve a ser el mismo hombre de antes. Me tomo un par de segundos para recuperar el aliento.
HOLLYMe siento nerviosa, este cúmulo de sensaciones son parecidas a las que me enviaban a enfermería, en pleno examen en la Universidad, ¿quién habrá infiltrado ese video a las redes? A estas alturas, ya se hizo tan viral, que estamos en plena cadena nacional, ni siquiera me detengo a ver o escuchar los comentarios de los conductores, informáticos o presentadores del espectáculo. Los Van Doren son noticia de primera plana, porque están catalogados como una de las familias más millonarias del mundo, nunca los ha manchado el crimen o escándalos de este tipo, además de estar en el segundo puesto entre las cinco familias más poderosas dentro de la industria empresarial. —¿Estás saliendo con ese hombre, tía Holly? —me pregunta la pequeña Marlene, una copia idéntica de mi hermana Polly. Ella entra, le quita el control de la pantalla a su hija, y le pide que se marche a hacer su tarea. —No tienes porque seguir viendo eso, nada de lo que diga la gente, es real, mientras tú y él sepan lo
HOLLYLos ojos de Asher Van Doren son más duros y gélidos que el cruel invierno, su rostro permanece en blanco, es imposible respirar con tranquilidad, cuando estoy delante del hombre más cruel que he conocido en mi vida. El silencio que nos rodea es demasiado perturbador, cierra con un movimiento lento su laptop sin cortar en ningún momento, contacto visual conmigo. —Repite eso —el tono de su voz no es negociable. Trago grueso. —Si acepta darle empleo a mi hermana Polly, yo me iré, firmaré mi carta de renuncia —digo sabiendo que eso es el equivalente a vivir en un nuevo infierno. Pero estoy empecinada a no mostrarme débil, esto es lo que él quería después de todo, el silencio nuevamente vuelve a anclarse entre los dos, hasta que finalmente el triunfo destaca de entre sus facciones duras. —Está bien —responde y puedo respirar—. Le daré empleo a tu hermana, firmarás la carta de renuncia y no volverás a poner un solo pie en este hospital, ¿quedó claro, señorita Prince? Asiento l
HOLLYEn cuanto me doy cuenta de las verdaderas intenciones de Asher, intento moverme, escuchando a mis espaldas cómo la enfermera que acababa de entrar, llama a seguridad, él rodea con fuerza la muñeca de mi mano, tirando con fuerza, haciendo que mi pecho aplaste el suyo. —Esto es por lo de Mason Raymond, veamos qué hace tu novio para salvarte de esto —me susurra. Abro los ojos como platos, Mason no es mi novio, enseguida entran dos hombres de seguridad y me apartan de Asher como si no pesara, como si fuera una muñeca de trapo fácil de mover. —¡No, yo no hice nada, él es quien… ! No me hacen caso, me sacan de la habitación. —Soy médico, trabajo aquí —trato de decirles, pero el resultado es el mismo. El agarre del policía contra mi brazo, es brutal, el corazón me late con frenesí, siento que todo me da vueltas, estamos subiendo al elevador cuando Mason se acerca corriendo. —¡¿Qué sucede aquí?! Ella es médico, trabaja en el hospital —se apresura a decirles a los oficiales. —Lo
HOLLYCuando termino de vestirme, luego de que Asher Van Doren me hubiera visto desnuda, miro mi reflejo en el espejo, esto es irreal, no puede estar pasando, es decir, nunca nadie me había visto desnuda, mucho menos un hombre, y ahora, el que más me odia lo ha hecho, me pellizco un par de veces las mejillas, tratando de descifrar lo que realmente está ocurriendo. Reviso mi atuendo, shorts cortos, tenis blancos, crop top y una camisa blanca que dejo abierta, mi cabello está suelto, no me pongo casi nada de maquillaje, no tengo tiempo y no quiero que él piense que lo hago para verme bien solo porque ha venido a casa. —Te ves muy bonita, tía. La voz de mi pequeña sobrina hace que regrese a la realidad un segundo, aún sigo teniendo los mismos problemas. Volteo y empujo la sonrisa más sincera que tengo para ellos, mi familia. —Gracias, cariño, ahora —me pongo en cuclillas—. ¿Puedes quedarte aquí con tu hermano? Tengo que hablar con alguien. —¿Con el señor de afuera? —me pregunta llen
HOLLYMi mente se vuelve una hoja en blanco. La lengua de Asher Van Doren me penetra la boca de manera brutal, olvido que incluso mi sobrina está en la misma habitación, que tengo una orden de restricción y que acabo de firmar un documento en el que se estipula la prohibición al acercarme a cualquier miembro de esa familia. Poco a poco el hormigueo va pasando, las manos sólidas se aferran a mis caderas, siento sus dedos clavarse en mi piel como fuego. —¿Tía? La voz de mi sobrina hace que salga de mi aturdimiento, coloco las manos sobre su pecho y me aparto aun sintiendo el calor de su boca sobre mis labios. Sus ojos parecen los de un demonio salido del infierno, sus pupilas dilatadas y su ceño más enmarcado de lo normal. Ambos nos quedamos viendo por lo que me parece un largo rato, hasta que me veo obligada a cortar el contacto visual. —Estoy bien, cariño —le regalo una sonrisa falsa a mi pequeña sobrina. Mi corazón late con furia dentro de mi caja torácica, tengo tantas cosas e