Había pasado una semana desde que Ivana desapareció, en un principio las chicas no le dieron importancia porque pensaron que había decidido arreglar las cosas con Hibrand y se había ido con él, pero cuando vieron que no llamaba para avisar donde estaba, como lo hacía siempre que se iba, empezaron a llamarla ellas, pero nunca les cogió la llamada, de hecho, el teléfono siempre estaba apagado y eso le parecía muy extraño.—Edurne, nada de lo que está pasando es normal, Ivana no es así —dijo Malenka con cara de preocupación.—Lo sé, pero ¿Qué podemos hacer? no tenemos dónde buscarla ni a quien hablarle.—Está Hibrand, podemos intentarlo con él, quizás sepa más que nosotras.— ¿Tú sabes dónde encontrarlo? porque yo no. —Tampoco, pero está san google y él tiene una empresa que se dedica a la exportación de tulipanes, podemos empezar por ahí.—De acuerdo, conéctate y busca los datos, recuerda que no podemos ir con la policía, Ivana no tiene documentación y en vez de un bien, podemos hacerl
Heleen estaba preocupada, no había logrado solucionar las cosas con Hibrand cada día estaba más alejado de ella, casi no lo veía, pensó que, al alejar esa mujer de su vida, las cosas serían diferentes, pero se equivocó, ya no sabía qué hacer, ni cómo actuar para tenerlo a su lado. Estaba segura de que no había vuelto con la puta, ella tenía sus fuentes, además dormía todas las noches en su habitación, donde se echaba la llave por dentro para que ella no pasase. Había intentado darle su espacio, darle tiempo con la esperanza de que se sintiera solo y regresara a ella, pero en vez de eso se había volcado en su jodida empresa, sentía que todo el sacrificio no había valido la pena, que todo lo que había hecho por recuperarlo había sido en vano.— ¡Hola Heleen!— ¡Hibrand! No te sentí llegar…—Eso ha sido porque he dejado el coche en la calle, tenía muchas ganas de verte.—Yo también Hibrand, de verdad, me alegra que recapacites…—Pero ardo en deseos de verte para preguntarte ¿Por qué cojo
San Petersburgo (Rusia) Club de alterne SolyankaEdik Nekrásov era uno de los socios de Naturmatic, laboratorio dedicado a la perfumería, cremas corporales, aceites para el cuerpo, entre otros. Eran cuatros socios que empezaron de la nada, pero que habían creado un sello propio y una ambientación de fragancias dirigida a todas las personas, porque su creación y fabricación de cremas en el cuidado personal con productos naturales exportados desde diferentes países estaban dando resultados óptimos. Entre esos países estaba Ámsterdam, que es donde hacía poco estuvieron él y Dima Tíjonov, su otro socio. Ellos dos eran los que se dedicaban a buscar innovaciones para seguir creando fragancias y cremas nuevas, los otros dos se quedaban en el laboratorio.Por todo ello a Edik le había sido imposible formar una familia, era difícil estabilizarse cuando tienes que estar casi todos los días subido en un avión, pero no todo era malo, porque al ser soltero tenía la oportunidad de irse a l
Cuando Hibrand llegó a casa de las chicas, ya ellas lo estaban esperando en la entrada. Había llamado a Malenka y le había contado un poco lo que le había dicho Edik. Malenka pensó que se llamaba igual que un cliente que tuvo la otra noche, también era ruso y muy guapo, pero era imposible, las casualidades no pasaban así porque sí, además debía haber muchos rusos llamados Edik.—Hibrand, no entiendo qué hace ella en San Petersburgo, donde tengo entendido que Ivana es de Samara por eso le decimos samaritana —aclaró Malenka.—Yo tampoco, además, ¿Cómo se la llevaron? ¿Por qué cojones lo hicieron?—Hibrand, no sé si esto esté relacionado, pero Ivana vino de su país huyendo por no casarse con un señor que puede ser su abuelo… bueno eso fue lo que me dijo un día que le pregunté —recordó Malenka.— ¡No me jodas Malenka! ella nunca me dijo nada.—Ni a nosotras, eso se lo saqué un día que estábamos melancólicas, de hecho, jamás lo volvimos a mencionar, no creo que recuerde que me lo contó, yo
Hibrand llegó a mediodía al aeropuerto Pulkovo dos, estaba lloviendo, hacía un día asqueroso, de esos donde era mejor quedarte en casa con una manta y una bebida caliente. No había traído maleta, solo una bolsa de mano con un par de vaqueros y unas cuantas camisas. No quiso perder tiempo recogiendo maletas. Cuando estaba fuera se quedó mirando para todos lados. El padre de Ivana dijo que lo esperaría, no tenía que buscar mucho, porque al fondo vio una mujer menuda y bajita muy parecida a Ivana, al lado un hombre con los ojos más azules que había visto en su vida, mucho más que los de Ivana, no tenía pelos, no sabía si era calvo o lo llevaba rasurado, los rusos eran muy raros.— ¿Ustedes son…? —preguntó Hibrand mirándolos.—Los padres de Ivana, vámonos de aquí. —pidió Sergei mirando hacia arriba a aquel hombre, debía medir uno noventa y cinco, frente al uno setenta y cinco de él.—Creo que debemos irnos al hotel, y allí planificar cómo podemos hacer las cosas.—De acuerdo—asientio Serg
Edik llegó a la hora acordada y los encontró sentados en la mesa terminando de comer.— ¡Hola! —Saludó, a lo que Hibrand respondió haciendo las presentaciones.—Ya hemos comido pero tú siéntete libre de ordenar lo que guste— invitó Hibrand.—Yo he comido en el avión, pero dentro de dos horas tengo una reunión, a eso he venido a San Petersburgo, hablemos del tema de tu chica y si quiere más tarde me uno a vosotros y echo una mano en lo que pueda.— ¡Gracias Edik! De verdad, pero el tema es este; la persona que tiene secuestrada a Ivana tiene muchas influencias, por lo que nos interesa encontrar algún jefe de las fuerzas policiales rusas que no esté corrompido.— ¿Pero ¿Qué piensas hacer? tengo entendido que ese hombre es dueño de un montón de negocios y que tiene dinero a raudales.—Lo sabemos, por eso queremos agentes policiales confiable, porque pienso entrar ahí y destapar ese garito y sé que con ese se irán todo los que tiene por toda Rusia, además Sergei, que es el padre de Ivana
— ¡Muyyy buenas noches, señores, bienvenidos al gran club Solyanka! —Hibrand se quedó buscando al hombre de la voz, pero parecía una grabación o estaba escondido en algún lugar, porque en el escenario no había nadie.«Esta es una noche muy especial, porque tendremos carne fresca, ya sabéis a lo que me refiero, nuestro club siempre se ha caracterizado por traer lo mejor de diferentes países —Hibrand lo escuchaba a medias, porque toda su atención estaba en observar el club, ventanas, puertas de salidas, baños, sobre todo, baños. Edik le dijo que dio con ella buscando el baño.— ¿Dónde cojones hay un plano de evacuación de este lugar? —se preguntó, sabiendo que no existía, que no cumplía la normativa de seguridad que los obligaba a tener un plano de evacuación visible.—Perdón señorita, ¿El baño? —preguntó a otra Barbie que acababa de pasar por su lado con una bandeja de bebidas.—El primer pasillo a la izquierda, pero el pase de chicas está a punto de empezar si se lo pierde tendrá que
Ivana acababa de despertar, pareciera que le habían dado una paliza, bueno de hecho ha sido así, las bofetadas de Petrov la dejaron fuera de combate. Las bofetadas y lo que sea que le diera a tomar. Estaba confundida, miró para todos lados, estaba sola en la habitación, por lo que observó, estaba en una cama de hospital.— ¡Mi padre! —de repente recordó que estaba herido, que Petrov lo hirió. Intentó levantarse, pero no tenía fuerzas, se mareó. En eso entró Hibrand con un vaso con café.— ¡Hola! he ido a por un café —informó enseñado el vaso —. ¡Qué bueno que ya estás despierta!— ¡Hibrand! —gritó sorprendida, pensaba que lo había soñado.—Sí, soy yo, he venido a por mi mujer y de aquí no me voy sin ella.—Mi padre… —dijo omitiendo lo que le acababa de decir, en ese momento había cosas más importantes que su no relación o lo que sea que hayan tenido.—Tu padre está bien, recuperándose, en cuanto el médico diga te llevo a verlo.— ¡Gracias! ¿De verdad eres tú? ¿No estoy soñando? tú me