La familia Montecristo se caracterizaba por ser una de las más ricas a nivel nacional e internacional, ellos tenían múltiples inversiones que les generaban varios miles de millones anualmente y todo era gracias a Alejandro Montecristo, el único nieto de Gael Montecristo.Él había estado interesado en abrirse paso en el ámbito de salud y aunque consideraba esto un negocio rentable, su abuelo, un hombre de convicciones anticuadas e incluso un poco arcaicas se negaba totalmente, pero, esto iba a cambiar dentro de muy poco tiempo…En una solitaria oficina se encontraba un hombre, él emanaba una autoridad que aplastaba a cualquiera, sus ojos magnéticos eran capaz de cautivar hasta un corazón de piedra y su físico no se quedaba atrás. La vista que lo respaldaba asombraba hasta el más exigente, ubicado en el último piso de un edificio que sobresalía por los demás.Toc, toc, toc.Alguien tocó la puerta y él autorizó que entrarán, permaneció sentado en su silla de cuero puro y miró a su secret
La operación había sido puesta a las nueve de la noche así que ella esperó a que el anestesista llegará ya que el retraso era por él.En el momento que Aisha entró al quirófano miró que no había nadie, ni siquiera tenían listo al paciente para la cirugía. Ella salió hecha una furia y fue donde la enfermera que había mandado.— ¡Hey, tú! — ella se acercó a la enfermera que se detuvo — ¿Por qué el quirófano no se encuentra listo? Se supone que mi abuelo debe de estar ahí y me llevo la sorpresa de que ni siquiera hay un bisturí para iniciar con todo.— Es el vicepresidente, él nos ha ordenado de que no preparemos nada y como puede comprender, no le podemos desobedecer.— ¡Por un demonio!Aisha fue caminando en dirección a la oficina del doctor Ortega, ella no podía creer que él fuera tan cínico a la hora de querer alcanzar el poder. Miró la puerta de la oficina de este hombre y en lo que iba a correr para entrar a reclamar, un tipo la tomó de la cintura y la apresó contra la pared de una
— ¿Cómo te atreves a calumniarme? Tú fuiste quien lo mató. Descuidaste tu deber y dejaste tu puesto sin permiso. Anoche no había ningún médico de cardiología como tú. ¿Vas a dejar operar a los estudiantes de medicina de guardia?— ¡Pero fuiste tú quien no permitió a los médicos asistentes preparar el equipo!— No seas una mentirosa, todos ellos eran competentes y me hicieron todos los preparativos pre quirúrgicos, y hay vídeos en el quirófano que lo demuestran. Y tú eres la única aquí que no es responsable de su trabajo, mi querida sobrina Aisha. Así que te informo ahora que estás despedida.— ¡No puedes hacer esto!— Claro que puedo, soy su único hijo y el decano en funciones, y tú solo eres una de los empleados que despedí.— Realmente lo hiciste por esto. ¡Lo hiciste para quitarme el hospital! ¡Tú eres el que mató a mi abuelo!— Querida sobrina, si sigues discutiendo, no sólo te despediré, sino que llevaré la cinta de tu escándalo sexual directamente a la organización de la reunión
Aisha no tenía ninguna salida, vio venir a su tío e inmediatamente miró los nombres de las personas que aún no había visto, nada nuevo que ganar, bajo los ojos decepcionada.— ¡Cómo te atreves a mirar aquí los documentos clasificados! ¡No puedes llevarte nada de aquí! ¡Vas a filtrar secretos comerciales! ¡Podría demandarte el resto de tu vida en la cárcel por divulgar a un importante cliente del hospital!Aisha bajó la vista y siguió mirando los que aún no había tenido oportunidad de fotografiar, ¡sólo para darse cuenta de que el pie de página de este documento, en realidad, tenía unas cuantas líneas de código Morse!— ¡Todavía lo estás mirando, lárgate de aquí! — el hombre de mediana edad arrastró apresuradamente a Aisha y la arrojó fuera de la puerta, cerrándola fuertemente.Aisha fue arrojada al suelo.— ¡Dame un momento honesto en tu puta habitación! — ¡Si no quieres que se filtren tus imágenes te tienes que largar de mi vista! — amenazó el hombre.Aisha memorizó las líneas del c
— Me halaga que ponga tanta fe en mí, sin embargo, es algo que tengo que pensar muy bien ya que estamos hablando de casarme con alguien que no conozco en absoluto, espero que pueda entender la situación.— Escucha pequeña, por lo que me has contado creo que no tienes más opciones que aceptar. De igual forma voy a darte el tiempo que consideres necesario y si quieres quedarte aquí para evitar cualquier enfrentamiento con tu tío, eres más que bienvenida.— No, creo que me iré a un hotel. No deseo ser inoportuna y tampoco abusar de usted — ella se levantó — le agradezco por todo y cuando tenga una respuesta se la haré saber a la brevedad.— ¿Irás directo al hotel? Me gustaría saber en qué hotel te vas a hospedar.— Iré a la villa primero para recoger mis cosas, después me hospedaré en el Greyhedge.— Muy bien, ya sabes qué hacer en caso de que requieras de ayuda, adiós Aisha.Ella se marchó de la mansión, el señor Gael llamó a un hombre que acudió de inmediato.— Quiero que sigas a esa j
— ¿Martínez? ¿Cómo el hospital? — la sorpresa en el rostro de Alejandro tuvo varios sentimientos, sorpresa pero al mismo tiempo una amargura ya que su familia le había tendido una treta, Antonio se había dicho en medio de aquella mesa de negociaciones que él era el hijo del director e incluso lamentaba que fuese engañado por la belleza de aquella chica.— Así es, ella es la única nieta del difunto Arturo Martínez. La he traído a la casa por algunas situaciones que se dieron y que te diré después, pero al parecer en el primer día la pobre sufre un accidente, por favor llévala al hospital para que la atiendan.A pesar de la petición de su abuelo, Alejandro no quería verse involucrado con Aisha y menos que alguien los viera cuando apenas había querido tener una relación con Mel para responder del atropello del que fue causante.— No quiero ir al hospital, además es culpa de esa mujer por ser tan torpe. Me encuentro cansado así que iré a descansar.— Tú no vas a ningún lado — el señor Gae
Alejandro utilizó toda su fuerza para intentar controlar al atracador, pero el tipo es demasiado astuto para eso, se da la vuelta y le apuñala en el centro del cuerpo.— ¡Señor Montecristo, señor Montecristo! ¡Alguien que nos ayude, por piedad!En el momento que el ladrón escuchó los gritos de Aisha se asustó ya que iba a llamar la atención, él miró a la mujer que lloraba aunque la situación no era para tanto. Fue justo ese el momento que el atacante se distrajo y Alejandro conteniendo el insoportable dolor de su herida fue que cogió el cuchillo y apuñaló a este hombre justo en su muslo.El ladrón cayó al suelo casi agonizando por el dolor punzante.Alejandro a pesar que sintió un alivio muy grande al sacar el cuchillo de su abdomen casi al instante vino a él un dolor muy agudo y vió que la sangre salía a borbotones.— ¡Por Dios! — Aisha tomó a Alejandro mientras se sentía extrañamente preocupada por él.Aisha ya no se atrevía a culparle; de todos modos, ella misma se había metido en
Aisha vaciló ya que sentía que era su responsabilidad y no podía dejar a Alejandro solo, además sumaba el hecho de que el abuelo de este hombre le había ayudado tanto.— No dudes en recordar que tu paciente está sangrando. Déjamelo a mí.Aisha apretó los dientes, ella estaba a punto de cruzar la puerta.— ¡No me toque! — Alejandro empujó al doctor y soplaba su piel con euforia — ¡No quiero que nadie me atienda más que Aisha Martínez!Alejandro tenía demasiados sentimientos mezclados, el principal era que su piel ardía como si le hubieran puesto un fierro para ganado. Alejandro lo oye todo desde la cama del hospital, y parece ser tal y como lo describe Aisha, que ella y su tío no se llevan bien desde hace mucho tiempo, hasta el punto de que la han echado del hospital y ha perdido su trabajo.Si era una mala mujer, no podía haber sido tan estúpida como para que la echaran del hospital. Y volvió a notar a la luz borrosa del cierre del quirófano que sus curvas parecían muy parecidas a las