Los días pasaban en Velkan, y Seth permanecía en el territorio, observando cada rincón del castillo como un lobo al acecho. Su curiosidad por la reina Velkan crecía con cada interacción; aunque sus palabras eran pocas, cada gesto y cada pausa en su tono contenían enigmas que él deseaba resolver. La máscara que cubría su rostro y la capa que ocultaba cada detalle de su figura eran para él una barrera que desafiaba su paciencia. ¿Quién era realmente esa mujer que lideraba con tanta autoridad y misterio?En más de una ocasión, Seth buscó pretextos para acercarse a ella, ya fuera en los pasillos del castillo o durante las reuniones estratégicas. Mia, fiel a su carácter reservado, mantenía la compostura, ignorando las miradas inquisitivas de Seth con una habilidad magistral. Sin embargo, lo que escapaba de su control era la tensión que su presencia generaba en Deimos, su más leal aliado. Una tarde, mientras el sol comenzaba a ponerse y teñía el horizonte con tonos de oro y púrpura, Seth es
Capítulo 63Demonio LoboMia se encontraba en su despacho, la habitación estaba iluminada por el cálido resplandor de las lámparas artesanales hechas por artesanos del pueblo. A través de las grandes ventanas, podía ver cómo la noche comenzaba a envolver el castillo. La reina sentía su paciencia colapsar lentamente; la disputa entre Deimos y Seth, aunque pequeña, la había dejado con un sabor amargo. No podía permitirse distracciones ni conflictos internos en un momento tan crítico.Unos golpes firmes en la puerta la sacaron de sus pensamientos.—Adelante. —Informó Mia con firmeza mientras seguía ojeando unos documentos, aunque su tono era más frío de lo habitual.Deimos entró, cerrando la puerta tras de sí con cuidado. Su postura era rígida, pero el leve temblor en sus manos revelaba la incomodidad que sentía al enfrentar a Mia en ese estado. Había servido a su reina durante años, había luchado y sangrado a su lado, pero sabía que había cruzado un límite que ella no iba a dejar pasar.
El alba despuntaba con una tenue luz dorada que bañaba el horizonte, tiñendo de cobre las torres del castillo de Velkan. La brisa matutina traía consigo el olor a hierba húmeda y tierra fresca, pero también algo más oscuro, algo que se escondía entre los recovecos del viento: un presentimiento de sangre y muerte. Mia, de pie en el patio principal, observaba cómo los soldados se preparaban para la partida. Sus movimientos eran rápidos y precisos, llenos de la tensión propia de los momentos previos a una batalla.Alhena, su loba interna, murmuraba en lo profundo de su mente, con su voz baja, pero firme, como el eco de un trueno distante. —Mia, no dudes. Sabes lo que está en juego. Ellos te siguen porque creen en ti. Y tú... debes creer en ti misma. Mia cerró los ojos por un momento, inhalando profundamente, dejando que las palabras de Alhena calaran en lo más profundo de su ser. Vestida con una capa negra que ondeaba suavemente con el viento, y con la máscara que ocultaba su rostro, era
Capítulo 65Demonio LoboEl campo de batalla se transformó en un torbellino de caos y sangre. Hombres lobo en su forma lupina se lanzaban contra los demonios con una ferocidad que solo el instinto y la desesperación podían alimentar. Las criaturas, con sus cuerpos grotescos y movimientos antinaturales, luchaban con una fuerza sobrehumana, emitiendo chillidos y gruñidos que resonaban como ecos de un abismo. Mia lideraba el combate, cortando el aire con su espada con una precisión mortal. Alhena, su loba interna, vibraba en su mente, ayudándola a anticipar cada movimiento enemigo. Sus ojos anaranjados brillaban como dos brasas encendidas, como un faro en medio de la oscuridad. Con cada demonio que caía bajo su filo, una determinación más profunda se afianzaba en su pecho.Deimos, a su lado, luchaba con una intensidad que superaba incluso a la de los guerreros más experimentados. Su forma de lobo era impresionante: un pelaje oscuro y musculoso, con colmillos que desgarraban carne demonía
El ejército fue recibido por los pocos hombres que permanecían en el castillo, quienes rápidamente comenzaron a ayudar a los heridos y organizar los preparativos para su estadía. Mia desmontó y entregó las riendas de su caballo a uno de los soldados antes de dirigirse a Seth.—Tu castillo será nuestro refugio temporal. —Declaró, con su voz cargada de autoridad. —Necesitamos un lugar seguro para planificar. Espero que tus hombres estén listos para apoyarnos…—Lo estarán. —Respondió Seth, con un ligero asentimiento. —Mi manada ha estado esperando esto. Ellos saben lo que está en juego, muchos perdieron a sus familias completas y solo quieren venganza.Mia lo observó por un momento con recelo antes de darse la vuelta para buscar a Deimos. Le resultaba irónico que sus soldados siguieran apoyándolo cuando su familia era la culpable de todas esas muertes, todo por poder e inmortalidad…De momento, Deimos era quien supervisaba la llegada de los soldados. Su expresión era seria, casi sombría,
Capítulo 67Demonio LoboEl castillo de Seth estaba sumido en el silencio absoluto. La lluvia torrencial que comenzó a las tres de la madrugada retumbaba contra las piedras ancestrales como si el cielo estuviera anunciando una advertencia ominosa. El sonido del agua filtrándose entre las grietas y cayendo en los charcos del patio parecía ser el único ruido que rompía la calma en el interior de la fortaleza. Mia estaba en la habitación que Seth mandó prepararle, frente a la mesa de estrategias donde había pasado las últimas horas estudiando el mapa del territorio y planificando las defensas para el siguiente ataque. A pesar de su agotamiento físico, su mente seguía trabajando sin descanso. Alhena, su loba interna, murmuraba advertencias en su mente: "El peligro siempre está más cerca de lo que parece, Mia. Mantente alerta."De repente, un grito desgarrador rasgó la tranquilidad, proveniente de las murallas del castillo. Mia levantó la vista de inmediato, sus ojos anaranjados brillaron
Capítulo 68Demonio LoboMia volviendo a su forma humana levantó la espada con ambas manos, la hoja centelleando bajo la luz de los relámpagos.—No subestimes la fuerza de Velkan. —Respondió, con su voz cargada de una mezcla de desafío y determinación. —Porque hoy tú caerás.Con un grito feroz, Mia se lanzó hacia él, esquivando sus garras mientras buscaba un punto débil en su defensa. Aamon, con su fuerza descomunal, contraatacaba con movimientos rápidos y letales, pero Mia, guiada por Alhena, lograba anticipar cada golpe, moviéndose aún más rápido que él. Finalmente, en un movimiento calculado, la reina logró herirlo gravemente, su espada atravesó su pecho en un ángulo perfecto. El demonio rugió de dolor, su grito resonó por todo el lugar como un lamento de agonía. Los demonios restantes, al escuchar el sufrimiento de su líder, comenzaron a retroceder. Aamon, tambaleándose, reunió las pocas fuerzas que le quedaban y se alejó, desapareciendo en la espesura del bosque. Aunque la retira
Amelia observaba atentamente la expresión ausente del hombre frente a ella, mientras sentía una extraña punzada en su pecho. Recién había escuchado la voz nasal de Lilly a través del teléfono de Seth, que había puesto el altavoz por error. Estaba enferma, y el pelinegro, por supuesto, se ofreció a cuidarla. Pero había algo que debía terminar…Esa noche Amelia estaba en su periodo fértil, y era de suma importancia que concibieran a un heredero lo más rápido posible. Cuanto antes quedara embarazada, antes podría deshacerse de ella. Después de llevar a cabo el coito más malo y torpe de toda su vida, Seth se levantó rápidamente para darse una ducha, sintiendo que necesitaba lavarse para quitársela de encima. Al salir del baño, notó que Amelia lo miraba tranquila, pero claramente estaba fingiendo, Seth pedía oler su tristeza a kilómetros, así que se acercó a ella y depositó un casto beso en su frente.—Eres la luna más hermosa del mundo. — Musitó. Sus palabras eran dulces, pero a la vez s