25. La guerra se avecina
—Entiendo... Si tú me lo permites, me encargaré de entrenarte a partir de ahora.
—¿Por qué no puedo seguir entrenando con el profesor Abel? —preguntó Serena con genuina curiosidad.
—Porque él no es quien tú crees. Es mejor que mantengas distancia con él —respondió Matías, sin entrar en detalles.
Esa tarde, Serena se sintió aliviada. Hablar con Matías sobre su pasado la había hecho sentirse más libre. Durante mucho tiempo temió contar su historia por miedo a ser juzgada por las cosas horribles qu